La capacidad del paciente para establecer vínculos de confianza y cercanía emocional influye de forma decisiva en la calidad de la relación terapéutica. Las personas con un estilo de apego evitativo presentan mayores dificultades para desarrollar una alianza sólida con su terapeuta, tanto al inicio como en fases más avanzadas del tratamiento. Asimismo, determinadas características del profesional, como su capacidad de atención a las necesidades cambiantes del paciente o su expresividad emocional, también desempeñan un papel relevante en el fortalecimiento de esta relación.
Estas son algunas de las conclusiones de un estudio publicado en la revista Clinical and Health, que analizó el papel predictivo del apego del paciente y del estilo personal del terapeuta sobre la alianza terapéutica, considerada uno de los factores más influyentes en la eficacia de la psicoterapia.
La investigación fue realizada por Nerea B. Bárez, Luis A. Saúl y Sergi Corbella, y contó con la participación de 264 pacientes y 28 terapeutas de cuatro centros privados de la Comunidad de Madrid. El trabajo distinguió entre dos etapas del proceso terapéutico: una fase inicial, correspondiente a las cinco primeras sesiones, y una fase avanzada, a partir de la sexta sesión.
El apego evitativo, un predictor constante de la alianza terapéutica.
Los resultados mostraron que la evitación del apego fue uno de los factores más consistentes para predecir la calidad de la alianza terapéutica. En concreto, las personas con mayores niveles de apego evitativo tendían a establecer alianzas más débiles con sus terapeutas. Según explican los autores, estas personas suelen evitar la intimidad emocional y mantener una cierta distancia defensiva en sus relaciones interpersonales, lo que puede dificultar la creación de un vínculo terapéutico sólido.
Esta influencia se observó tanto en las primeras sesiones como en etapas posteriores del tratamiento, lo que sugiere que las dificultades asociadas al apego evitativo pueden mantenerse a lo largo de todo el proceso psicoterapéutico.
Además, durante la fase inicial del tratamiento, el funcionamiento general del paciente también se relacionó con la calidad de la alianza. Las personas que presentaban un mayor deterioro en su funcionamiento psicológico general y una mayor sintomatología tendían a desarrollar relaciones terapéuticas más débiles, especialmente en los primeros momentos de la intervención.

La importancia del estilo personal del terapeuta.
El estudio encontró que la influencia de determinadas características del terapeuta variaba en función del momento del tratamiento. En las fases avanzadas, la función atencional del terapeuta adquirió una especial importancia. Los autores señalan que la capacidad del profesional para mantenerse receptivo, atento y ajustado a las necesidades cambiantes del paciente favorece la consolidación de la alianza terapéutica conforme avanza el proceso.
En el conjunto de la muestra, la función atencional del terapeuta fue el predictor que más contribuyó a explicar las diferencias en la calidad global de la alianza terapéutica. También se observó un efecto de la edad del terapeuta en algunas fases del tratamiento.
Por otro lado, cuando los investigadores analizaron específicamente el componente emocional de la alianza terapéutica —es decir, el vínculo entre paciente y terapeuta— encontraron que la función expresiva del terapeuta desempeñaba un papel destacado. La capacidad para expresar empatía, cercanía y comprensión se asoció con vínculos terapéuticos más sólidos, aunque no mostró la misma influencia sobre otros componentes de la alianza, como el acuerdo sobre objetivos o tareas terapéuticas.
Adaptar la intervención al perfil del paciente.
A la luz de estos resultados, los autores subrayan la importancia de adaptar las intervenciones psicológicas a las características individuales de cada paciente. En particular, consideran que los pacientes con apego evitativo pueden beneficiarse de aproximaciones graduales y poco intrusivas en el plano emocional durante las primeras etapas del tratamiento.
Además, destacan la necesidad de que los psicólogos sean conscientes de cómo su propio estilo personal puede influir en la construcción y mantenimiento de la alianza terapéutica. Según concluyen, tanto el estilo de apego del paciente como las características personales del terapeuta constituyen elementos clave para comprender el desarrollo de la relación terapéutica y optimizar los resultados de la psicoterapia.
Fuente.
Bárez, N. B., Saúl, L. A., & Corbella, S. (2026). Predictors of therapeutic alliance: Patient attachment and the personal style of the therapist. Clinical and Health, 37, e260719. https://doi.org/10.5093/clh2026a5
