A la hora de trabajar desde el ámbito sanitario con mujeres y niñas con discapacidad, es importante tener en cuenta una serie de valoraciones para una atención lo más adaptada posible a las circunstancias (como, por ejemplo, saber escuchar y preguntar sobre situaciones de violencia, conocer alternativas de asistencia para acoger y dar respuesta a este tipo de casos en el colectivo, sensibilización permanente al equipo sanitario, etc.), haciendo hincapié en la individualidad de cada persona y sus necesidades específicas. Esta es una de las recomendaciones recogidas en el protocolo de actuación para la detección y prevención de situaciones de violencia hacia las mujeres y niñas con discapacidad desde el ámbito sanitario, una herramienta publicada por la Confederación Estatal de Mujeres con Discapacidad (CEMUDIS), con el fin de potenciar los servicios y fomentar las actuaciones de los equipos profesionales del ámbito de la salud, en aras de detectar y prevenir de forma eficaz posibles situaciones de violencia en mujeres y niñas con discapacidad. |
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Para ello, a lo largo de sus páginas recoge dos modelos de flujograma de detección y de decisiones a tomar ante una posible situación de violencia, especificando una serie de situaciones y/o indicadores que pueden aportar información sobre la situación de la persona usuaria así como el itinerario a seguir para la detección de situaciones de violencia. A este respecto, la CEMUDIS recuerda las competencias transversales necesarias (dejar claro que ella NO es la culpable y ofrecer información de apoyo, dar continuidad a las citas, hacer preguntas sobre cómo se encuentra y si desea o no hablar del tema, llevar a cabo una atención centrada en la persona, siendo ella siempre el centro de la intervención, y respetar sus decisiones), y recoge diversas recomendaciones a seguir ante la sospecha (por ej., atender a la persona sin acompañantes, facilitar la expresión de sentimientos, comenzar con preguntas genéricas e ir evolucionando a cuestiones más concretas en una secuencia lógica, etc.) y las acciones que deben evitarse en estos casos (como dar consejos, animar a devolver golpes, cuestionar las causas por las que soporta la situación o comunicar al agresor que la persona ha informado de la violencia ejercida, entre otras). En la misma línea, la guía incluye múltiples recursos para mujeres con discapacidad disponibles a nivel estatal y autonómico. El documento finaliza poniendo de relieve la importancia del uso del lenguaje a la hora de hablar de discapacidad y violencia de género, recordando que, en el caso de la discapacidad, el término reconocido, consensuado y establecido legalmente es persona con discapacidad, mientras que el uso de otros términos como diversidad funcional o capacidades diferentes invisibiliza los tipos de apoyo o necesidades que demanda la persona. Recomienda también no utilizar términos como inválida, minusválida, invidente, coja, retrasada, tullida o discapacitada. Con respecto a la violencia de género, la guía considera clave evitar verbos como sufrir o padecer, así como el concepto de víctima, utilizando en cambio conceptos como: mujer en situación de violencia (de género/machista) o mujer que vive violencia. Se puede acceder al documento desde la página web de CEMUDIS o bien directamente aquí: |
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