En un reciente artículo publicado en la revista Monitor on Psychology de la Asociación Americana de Psicología (APA), titulado AI chatbots and digital companions are reshaping emotional connection –Compañeros digitales e IA están transformando la conexión emocional– (Grohol, 2026), se analiza un fenómeno emergente que está comenzando a atraer la atención de investigadores y profesionales de la salud mental: la creciente presencia de compañeros digitales basados en inteligencia artificial (IA) y el establecimiento de vínculos emocionales significativos con estos sistemas.
Aunque la relación entre las personas y la tecnología no es nueva, el desarrollo reciente de sistemas conversacionales avanzados ha permitido la aparición de interacciones mucho más personalizadas, continuas y emocionalmente complejas. Según recoge el artículo, los denominados “compañeros de IA” están experimentando un gran crecimiento y plantean interrogantes relevantes para la Psicología acerca de la naturaleza de las relaciones humanas, el apego, la soledad y el bienestar emocional.
Un mercado en rápida expansión.
Según señala el artículo, las aplicaciones de compañía basadas en inteligencia artificial han experimentado un crecimiento muy acelerado en los últimos años. Entre 2022 y mediados de 2025, el número de aplicaciones de este tipo aumentó, según indica, de forma notable, reflejando el creciente interés de la población por este tipo de interacción digital.
Estos sistemas están diseñados para mantener conversaciones continuadas, recordar información personal, adaptarse a las preferencias del usuario y generar respuestas que simulan empatía, interés y cercanía emocional. A diferencia de otras tecnologías digitales, los compañeros de IA se presentan explícitamente como entidades relacionales, capaces de acompañar, escuchar y proporcionar apoyo emocional.

Desde una perspectiva psicológica, este desarrollo resulta especialmente relevante porque introduce una nueva categoría de relación interpersonal en la que la experiencia subjetiva de conexión puede ser intensa, aun cuando el interlocutor no sea humano.
¿Por qué las personas establecen vínculos con una IA?
El artículo recoge las observaciones de diversos especialistas que señalan que muchas personas recurren a estos sistemas buscando satisfacer necesidades emocionales legítimas. La soledad, el aislamiento social, las dificultades para establecer relaciones satisfactorias o la necesidad de contar con un interlocutor disponible de forma permanente aparecen entre los factores que pueden favorecer este tipo de vínculos.
Uno de los aspectos más llamativos es que los usuarios y usuarias suelen describir estas relaciones utilizando términos similares a los empleados para referirse a relaciones humanas significativas. Algunas personas perciben a estos sistemas como amigos, confidentes o compañeros emocionales, atribuyéndoles características como comprensión, apoyo o aceptación incondicional.
Para la Psicología, este fenómeno plantea preguntas fundamentales sobre los mecanismos implicados en el establecimiento de vínculos afectivos. La tendencia humana a atribuir intenciones, emociones y rasgos psicológicos a entidades no humanas no es nueva, pero la sofisticación de los actuales sistemas conversacionales parece amplificar considerablemente este proceso.
Beneficios potenciales y oportunidades de apoyo emocional.
Según el artículo, algunos expertos consideran que los compañeros digitales podrían ofrecer beneficios en determinadas circunstancias, especialmente para personas que experimentan soledad o que disponen de pocas oportunidades de interacción social.
La disponibilidad constante, la ausencia de juicios explícitos y la posibilidad de mantener conversaciones sobre temas personales pueden generar una experiencia subjetiva de apoyo emocional. Para algunas personas, estas herramientas podrían constituir, señala, un complemento temporal que ayude a reducir sentimientos de aislamiento o facilite la expresión emocional.
Sin embargo, los especialistas citados en el artículo subrayan que todavía se dispone de escasa evidencia científica sobre los efectos a largo plazo de estas relaciones, por lo que resulta necesario mantener una postura prudente respecto a sus posibles beneficios y limitaciones.
Los riesgos de la dependencia emocional.
Junto a las posibles ventajas, el artículo destaca diversas preocupaciones que están emergiendo entre los investigadores.
Una de ellas es la posibilidad de que algunas personas desarrollen formas de dependencia emocional hacia estos sistemas. Dado que los compañeros digitales están diseñados para resultar agradables, estar disponibles y ser adaptativos, podrían convertirse en una alternativa especialmente atractiva frente a las complejidades inherentes a las relaciones humanas reales.
Las relaciones interpersonales exigen negociación, tolerancia a la frustración, reciprocidad y capacidad para gestionar conflictos. Los sistemas de IA, por el contrario, tienden a ofrecer interacciones altamente personalizadas y orientadas a la satisfacción inmediata de las necesidades del usuario/a. Esta diferencia podría influir en las expectativas que algunas personas desarrollan respecto a las relaciones humanas.
Los expertos y expertas también advierten de que todavía desconocemos cómo el uso prolongado de estos sistemas puede afectar al desarrollo de habilidades sociales, a la regulación emocional o a la construcción de relaciones significativas con otras personas.
Un nuevo campo de estudio para la Psicología.
Uno de los mensajes centrales es que la aparición de compañeros/as digitales abre un nuevo ámbito de investigación psicológica.
Los y las profesionales deberán analizar cuestiones relacionadas con el apego humano hacia sistemas artificiales, los procesos de antropomorfización, la influencia de la IA en la percepción de la intimidad y los posibles cambios en las dinámicas relacionales contemporáneas.
Asimismo, será necesario comprender qué perfiles de personas utilizan con mayor frecuencia estos sistemas, cuáles son sus motivaciones, qué necesidades psicológicas intentan satisfacer y qué efectos producen estas interacciones a corto, medio y largo plazo.
La cuestión adquiere especial importancia porque la evolución tecnológica continúa acelerándose y los sistemas conversacionales son cada vez más capaces de simular comportamientos asociados tradicionalmente a la empatía, la escucha activa y el apoyo emocional.
¿Por qué me importa como profesional de la Psicología?
La creciente presencia de compañeros digitales obliga a replantear algunas preguntas clásicas de la disciplina: qué entendemos por relación significativa, cómo se construyen los vínculos afectivos y qué elementos son necesarios para que una interacción sea percibida como emocionalmente satisfactoria.
Además, el fenómeno conecta con áreas tan diversas como la Psicología clínica, la Psicología social, la Psicología del desarrollo, la Psicología de la salud y la ética profesional. Comprender estos procesos permitirá anticipar posibles riesgos, identificar oportunidades de intervención y desarrollar marcos conceptuales adecuados para interpretar una realidad relacional cada vez más compleja.
Tal y como pone de manifiesto el artículo, nos encontramos ante una transformación que no solo afecta a la tecnología, sino también a la manera en la que las personas buscan compañía, apoyo emocional y sentido de conexión. La investigación psicológica debe tener un papel fundamental para comprender las implicaciones de este cambio y orientar su desarrollo hacia formas que favorezcan el bienestar humano.
Fuente.
Grohol, J. M. (2026, enero-febrero). AI chatbots and digital companions are reshaping emotional connection. Monitor on Psychology, 57(1). American Psychological Association. https://www.apa.org/monitor/2026/01-02/trends-digital-ai-relationships-emotional-connection
