El absentismo por incapacidad temporal (IT) continúa agravándose en España y consolida una tendencia preocupante, tanto desde el punto de vista sanitario como económico. En 2024, el indicador de absentismo por IT alcanzó el 5,94% de las jornadas potenciales de trabajo perdidas, lo que supone un incremento del 6,6% respecto al año anterior y un aumento acumulado del 44% desde 2018. El coste económico asociado se estima en 92.000 millones de euros, el equivalente al 5,8% del Producto Interior Bruto (PIB). Además, el incremento del absentismo por incapacidad temporal se ha producido en todas las comunidades autónomas sin excepción, confirmando el carácter estructural y generalizado del fenómeno en el conjunto del territorio nacional.
Así lo revela la séptima píldora informativa publicada por el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie) en colaboración con Umivale Activa, en el marco del proyecto conjunto de ambas instituciones que analiza la evolución de la incapacidad temporal en España y sus principales implicaciones sociales y económicas.
En este último documento de la serie, elaborado por expertos y expertas en el ámbito -entre ellos, el psicólogo José M.ª Peiró-, se abordan las tendencias más recientes de la incapacidad temporal en España con datos actualizados a 2024, profundizando en la incidencia, la duración de los procesos, las diferencias por contingencia y régimen, así como en la distribución territorial y sectorial del absentismo, recordando el peso de las patologías de difícil objetivación, entre ellas, las algias y los problemas de salud mental.

España lidera el absentismo por incapacidad temporal en la UE-27.
La comparativa internacional sitúa a España en una posición especialmente desfavorable. Según los datos de Eurostat recogidos en el informe, en 2024 el 4,5% de las personas ocupadas en España no acudieron a su puesto de trabajo por incapacidad temporal durante la semana de referencia, frente al 2,5% de media en la UE-27. Desde 2018, las ausencias por IT en España han crecido 4,6 veces más que la media europea, consolidando a nuestro país como el que presenta mayor porcentaje de absentismo por incapacidad temporal en el ámbito comunitario.
También los datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) sobre semanas perdidas por enfermedad refuerzan esta tendencia. En 2024, España registra una media de 4,9 semanas perdidas por trabajador, solo superada por Noruega (5,9) y Finlandia (5). Desde 2018, el incremento en nuestro país ha sido del 69%, muy por encima del 15% de media de los países de la OCDE considerados en el análisis.
Más procesos, más días de baja y mayor duración.
Durante 2024, se iniciaron 9,3 millones de procesos de incapacidad temporal, un 2,8% más que en 2023. El 95% correspondió al Régimen General (con un incremento del 3%) y el 5% al régimen de autónomos, donde se produjo una ligera reducción del 1,5% en los procesos iniciados.
El volumen total de días de baja alcanzó los 406,8 millones, lo que supone un incremento del 11% respecto al año anterior y del 68% en comparación con 2018. En términos prácticos, esto equivale a que, cada día, una media de 1,1 millones de trabajadores, estuvieron ausentes por incapacidad temporal. De media, cada trabajador perdió 22 días al año por IT, frente a los 15 días registrados en 2018
El informe subraya que el indicador de absentismo depende de dos factores: la incidencia (número de procesos iniciados por cada 1.000 trabajadores protegidos) y la duración de los procesos. En el Régimen General, la incidencia se mantiene relativamente estable, con 469 procesos iniciados por cada 1.000 trabajadores protegidos (472 en 2023), consolidando un nivel un 37% superior al de 2018. Sin embargo, la duración media de los procesos finalizados ha aumentado hasta los 42,9 días, 4,4 días más que el año anterior, lo que representa un incremento del 11% Además, crece la proporción de procesos de larga duración (más de 12 meses), que representan ya el 17,4% de los procesos en vigor a cierre de 2024, el valor más alto de la serie disponible y claramente por encima del 12,6% registrado en 2018.
Contingencias comunes y el peso de los problemas de salud mental.
El aumento del absentismo se explica fundamentalmente por la contingencia común, que crece un 8% en el Régimen General respecto a 2023, mientras que la contingencia profesional se reduce un 7% en ese mismo régimen.
El estudio recuerda que, ya en el análisis previo (6.ª píldora informativa), se identificaron como factores clave del incremento del absentismo la repetición de procesos por un mismo trabajador, el aumento de las bajas de larga duración y el peso creciente de patologías de difícil objetivación, entre ellas, las algias y los problemas de salud mental.
La referencia expresa a los problemas de salud mental resulta especialmente relevante en el contexto actual, donde los trastornos relacionados con la ansiedad, la depresión y otras alteraciones psicológicas se sitúan entre las principales causas de incapacidad temporal por contingencia común. El análisis de estas patologías, junto con la repetición de procesos y la duración prolongada de las bajas, constituye uno de los ejes centrales del proyecto conjunto Ivie-Umivale Activa, que continuará profundizando en entregas posteriores.
Un impacto económico de enorme magnitud.
Desde el punto de vista macroeconómico, las bajas por IT suponen no solo un problema en términos de salud de los trabajadores, sino también una significativa merma de producción y de generación de riqueza. La producción potencial asociada a los días de baja se estima en 92.000 millones de euros en 2024, equivalentes al 5,8% del PIB nacional. Esta cifra representa 34.200 millones de euros más que en 2018 (+59%) y 8.600 millones más que en 2023 (+10%)
El estudio advierte de que este incremento persistente del absentismo por incapacidad temporal plantea importantes desafíos para la sostenibilidad del sistema de bienestar, así como para la competitividad empresarial y la organización del trabajo.
Desigualdades territoriales: un fenómeno generalizado.
Por otro lado, el análisis territorial muestra una distribución heterogénea, aunque con una tendencia común al alza. En el Régimen General, las tasas más elevadas de absentismo por IT en 2024 se registran en Canarias (8,2%), Galicia (7,6%), Melilla (7,6%), País Vasco (7,3%) y Cantabria (7,0%), todas ellas, por encima del 7% de jornadas perdidas. En el extremo opuesto, se sitúan la Comunidad de Madrid (4,9%), La Rioja (5,0%) e Illes Balears (5,1%)
No obstante, el rasgo más significativo es que todas las comunidades autónomas, sin excepción, han experimentado incrementos del absentismo por IT en 2024 respecto a 2023. A nivel provincial, destacan Las Palmas (8,6%) y Bizkaia (8,5%) con ratios superiores al 8%, junto con otras provincias como Palencia y León (7,4%).
El absentismo por incapacidad temporal se dispara en España y se consolida como un reto laboral, social y económico.
En definitiva, los datos actualizados a 2024 confirman el fuerte repunte del absentismo por incapacidad temporal en España, impulsado especialmente por la contingencia común, la mayor duración de los procesos y el peso creciente de patologías de difícil objetivación, entre ellas los problemas de salud mental. La colaboración entre Umivale Activa y el Ivie tiene como objetivo avanzar en el conocimiento detallado de estos fenómenos —repetición de procesos, larga duración y patologías complejas—, para contribuir a definir respuestas adecuadas ante un problema que, lejos de remitir, se consolida como uno de los principales retos laborales, sociales y económicos del país.
Se puede acceder a la 7.ª píldora informativa desde la página web de Umivale Activa o bien directamente aquí.
