La intervención temprana en salud mental para las personas con enfermedades crónicas es fundamental para su bienestar, la disminución del gasto sanitario y la mejora de su calidad de vida. Esta es una de las conclusiones del informe realizado por Mental Health America (MHA) que lleva por título, «Desarrollando una mejor atención para adultos con enfermedades crónicas comórbidas», en el que se analizan las percepciones de los adultos con problemas de salud física y mental concurrentes y se proporcionan recomendaciones para mejorar la atención que se presta a estas personas. La comorbilidad de problemas de salud física (enfermedades crónicas) y de salud mental a medida que las personas se hacen mayores aumenta considerablemente. Sin embargo, estas personas no llegan a recibir tratamiento para el problema de salud mental comórbido que presentan, quedando relegado a un segundo plano o invisibilizado y centrándose el tratamiento en el problema de salud física. La falta de una atención integral complica la sintomatología física y dificulta enormemente que estas personas puedan tener una adecuada calidad de vida. Entre las múltiples barreras para recibir atención a los posibles problemas de salud mental que se presentan, y según se presenta en el informe realizado por MHA, se encuentran: |
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Según recomienda el informe de MHA, los médicos que atienden a personas con enfermedades físicas crónicas deberían adoptar una actitud proactiva para abordar los posibles problemas de salud mental que presenten y desarrollar programas de intervención integrales, en los que se facilite el acceso y la atención a la salud mental, así como que esta atención se integre dentro del programa de intervención de salud física. Se puede acceder al informe en el siguiente enlace: Creating better care for adults with comorbid chronic conditions | ||||
Más allá del diagnóstico: la salud mental en el Día Mundial contra el Cáncer de Mama
Hoy, día 19 de octubre, con motivo del Día Mundial del Cáncer de Mama, ponemos el foco en las consecuencias psicológicas de esta enfermedad. La ansiedad, la depresión, el estrés y el miedo a la recaída pueden afectar a la calidad de vida de numerosas mujeres. Estas dificultades pueden persistir después del tratamiento, junto con los cambios en la imagen corporal y las relaciones personales. Por ello, resulta fundamental una atención integral que contemple las necesidades psicológicas de las pacientes y supervivientes (…)

