España registra sus peores resultados históricos en lectura y matemáticas, y aumenta el alumnado con bajo rendimiento, según el nuevo informe PISA
09 Sep 2026

El rendimiento educativo entre los y las adolescentes de 15 años ha experimentado un nuevo deterioro, con la competencia lectora como uno de los principales motivos de preocupación. Las puntuaciones medias en ciencias, lectura y matemáticas se sitúan en sus niveles más bajos registrados hasta ahora en los países de la OCDE y uno de cada cinco estudiantes presenta ya un bajo rendimiento simultáneo en las tres materias. En España, las puntuaciones se sitúan por debajo del promedio de la OCDE en los tres ámbitos y entre las más bajas registradas históricamente en nuestro país, con un descenso especialmente acusado en lectura.

Así lo recoge el nuevo informe PISA 2025, publicado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), junto con el documento específico dedicado a España. En esta edición participaron más de 760.000 estudiantes de 91 países y economías, representativos de alrededor de 33 millones de jóvenes de 15 años. La evaluación se centró especialmente en ciencias e incluyó también matemáticas, lectura y una nueva evaluación de resolución de problemas en entornos digitales. En España, concretamente, participaron 29.967 estudiantes de 956 centros educativos.

La competencia lectora encabeza el deterioro del rendimiento educativo en la OCDE.

Los datos internacionales revelan que el descenso educativo observado en la edición anterior no ha revertido. Tras la caída excepcional registrada en PISA 2022, los resultados se han mantenido estancados o han continuado descendiendo en numerosos sistemas educativos.

La lectura presenta la evolución más preocupante a largo plazo. Entre 2015 y 2025, la puntuación media de los países de la OCDE descendió 28 puntos, desde 489 hasta 461, mientras que en matemáticas cayó 22 puntos, de 485 a 463. La OCDE señala que una diferencia de aproximadamente 20 puntos equivale, como referencia, al aprendizaje medio asociado a un año de escolarización, lo que permite dimensionar la magnitud de estas pérdidas.

De hecho, PISA 2025 registra las puntuaciones medias más bajas obtenidas hasta ahora en la OCDE en ciencias, matemáticas y lectura. La competencia lectora había alcanzado sus mejores resultados aproximadamente en 2012 y desde entonces mantiene una trayectoria descendente; en matemáticas, el deterioro se ha acelerado, sobre todo, desde 2018.

PISA
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Menos de la mitad del alumnado de la OCDE verifica las fuentes y prioriza la evidencia científica.

El documento advierte, además, de un deterioro en algunas de las capacidades lectoras consideradas fundamentales en la era de la inteligencia artificial: evaluar la información, establecer conexiones entre distintas fuentes y realizar una lectura crítica. Además, las denominadas respuestas apresuradas (hasty responses) —respuestas emitidas con rapidez pero de forma incorrecta en las tareas de lectura— prácticamente se han duplicado desde 2018 y representan ya alrededor del 9% de las respuestas.

Este deterioro de la competencia lectora adquiere especial relevancia ante la creciente exposición de los y las adolescentes a grandes volúmenes de información digital. PISA 2025 revela que menos de la mitad del alumnado de la OCDE (46%) combina la comprobación de la credibilidad de las fuentes con una mayor confianza en la evidencia científica que en el sentido común. Un 37% afirma comprobar las fuentes, pero continúa otorgando mayor peso al sentido común; un 11% confía en la evidencia científica sin verificar las fuentes, mientras que un 5% no adopta ninguna de estas dos estrategias. Para la OCDE, estos resultados sugieren que una proporción importante de adolescentes puede encontrarse especialmente expuesta a la información errónea y la desinformación.

En conjunto, el 19,7% de los y las adolescentes de la OCDE presenta un nivel inferior al mínimo de competencia —nivel 2— simultáneamente en ciencias, lectura y matemáticas, frente al 16% registrado en 2022.

España registra un fuerte retroceso en lectura y matemáticas en la última década.

De forma específica, España obtiene en PISA 2025 477 puntos en ciencias, 457 en matemáticas y 451 en lectura, frente a las medias de la OCDE de 482, 463 y 461 puntos, respectivamente. La resolución computacional de problemas constituye una excepción: España alcanza 499 puntos, prácticamente el promedio de la OCDE, situado en 500.

En comparación con los resultados de PISA 2022, el rendimiento español desciende 23 puntos en lectura, 16 en matemáticas y 7 en ciencias. De acuerdo con el informe específico de España, la puntuación de ciencias no difiere significativamente de la obtenida en 2022, mientras que sí se observa una reducción en lectura y matemáticas. Los resultados de 2025 se encuentran, además, por debajo de los de 2015 y entre los más bajos obtenidos por España desde que participa en PISA.

La perspectiva de una década permite dimensionar aún mejor el retroceso. España ha perdido 45 puntos en lectura respecto a 2015, una diferencia que, tomando como referencia orientativa los aproximadamente 20 puntos que PISA asocia al ritmo medio de aprendizaje durante un año de escolarización, permite apreciar la magnitud del retroceso: es decir, podría equipararse, de forma aproximada, a más de dos cursos escolares. En matemáticas, la reducción desde 2015 alcanza los 29 puntos, lo que supondría aproximadamente un curso y medio tomando esa misma referencia.

Se observa un aumento del alumnado con bajo rendimiento en España.

El deterioro resulta especialmente visible al analizar el alumnado situado por debajo del nivel básico de competencia (alumnos y alumnas con bajo rendimiento). Desde 2015, su proporción ha aumentado en España 15 puntos porcentuales en lectura, 11 en matemáticas y 6 en ciencias.

Actualmente, el 68% del alumnado español alcanza al menos el nivel 2 en lectura (considerado por PISA el nivel básico de competencia), ligeramente por debajo del 69% de la OCDE. Esto significa que, aproximadamente, un 32% no alcanza ese umbral básico. Además, solo un 2% se sitúa en los niveles más elevados de lectura —nivel 5 o superior—, frente al 6% de media en la OCDE.

En matemáticas, el 67% alcanza como mínimo el nivel 2, frente al 65% de la OCDE, mientras que únicamente el 4% llega a los niveles 5 o 6, la mitad del promedio internacional. En ciencias, el 76% alcanza al menos el nivel básico —74% en la OCDE—, pero nuevamente existe una menor presencia entre el alumnado de alto rendimiento: un 4%, frente al 7% de la OCDE.

Estos resultados muestran, por tanto, una característica relevante del sistema español: aunque el porcentaje de estudiantes que alcanza unos conocimientos mínimos es similar o incluso ligeramente mejor que el promedio de la OCDE en algunas materias, España presenta una proporción considerablemente menor de alumnado con rendimiento elevado.

A ello se añade un dato relevante en términos de equidad. En España, las diferencias de rendimiento asociadas al nivel socioeconómico del alumnado son comparativamente menores que en el conjunto de la OCDE. Es decir, aunque el nivel socioeconómico parece influir en los resultados, su peso en las diferencias de rendimiento es menor en España que en el promedio de la OCDE.

Aumentan los casos de acoso escolar, con una prevalencia menor en España que en la OCDE.

Junto con el rendimiento académico, PISA analiza las condiciones en las que aprende el alumnado y presta especial atención al acoso escolar y al ciberacoso, debido a sus posibles consecuencias sobre el bienestar, el sentimiento de pertenencia y el aprendizaje.

En promedio, el 20% de los y las estudiantes de la OCDE declara haber sufrido al menos alguna forma de bullying varias veces al mes o con mayor frecuencia. La victimización es más frecuente entre los chicos y entre el alumnado socioeconómicamente desfavorecido.

España presenta cifras claramente inferiores: el 14% de los y las estudiantes informa de haber sufrido, al menos, una forma de acoso varias veces al mes, seis puntos porcentuales menos que la media de la OCDE. No obstante, la prevalencia ha aumentado entre 2022 y 2025, siguiendo una tendencia observada en la gran mayoría de países participantes.

Este repunte, observado en la mayoría de los países participantes, se produce después del descenso registrado entre 2018 y 2022. Según la OCDE, parte de aquella reducción pudo estar relacionada con las alteraciones de la interacción social durante la pandemia de COVID-19 y los periodos de educación remota o híbrida. Con la normalización de la actividad presencial, las oportunidades de interacción y determinadas dificultades conductuales y de bienestar podrían haber contribuido a explicar la recuperación parcial de los niveles de acoso. Aun así, en el conjunto de la OCDE la prevalencia sigue siendo algo inferior a la registrada en 2018.

En el conjunto de los países de la OECD participantes en PISA, los resultados muestran también que el acoso relacional, como la difusión de rumores desagradables, es la modalidad que más ha aumentado desde 2022. En 47 países y economías creció la proporción de adolescentes que declararon sufrir esta conducta varias veces al mes.

El ciberacoso afecta al 2% del alumnado español frente al 3% de la OCDE.

PISA 2025 incorpora por primera vez un indicador específicamente dirigido a medir el ciberbullying, preguntando a los y las adolescentes si durante el año anterior se había publicado en Internet, sin su consentimiento, información sobre ellos o ellas que les resultara perturbadora.

El fenómeno resulta menos frecuente que otras formas de acoso. De media en la OCDE, casi el 3% del alumnado declara haber sufrido este tipo de acoso al menos varias veces al mes. En España, la proporción se sitúa en el 2%, nuevamente por debajo del promedio internacional.

Sin embargo, la menor frecuencia de esta modalidad de acoso, no implica un menor impacto. Nueve de cada diez estudiantes de la OCDE que declaran haber sufrido ciberacoso experimentan también otras formas de bullying al menos una vez al mes, lo que evidencia la frecuente coexistencia entre distintas modalidades de victimización.

Además, el ciberacoso es la modalidad que presenta la asociación negativa más intensa con el rendimiento educativo. En 82 de los 86 países y economías con datos disponibles, quienes informaron de estas experiencias obtuvieron entre 13 y casi 90 puntos menos en ciencias que estudiantes de características socioeconómicas semejantes que no habían sufrido ciberacoso. La OCDE advierte, no obstante, de que estos datos muestran una asociación y no permiten establecer por sí solos una relación causal.

De manera más amplia, todas las formas de bullying analizadas se relacionan con un menor rendimiento académico y un menor sentimiento de pertenencia al centro educativo, incluso después de considerar las características socioeconómicas del alumnado y de los centros.

España destaca por el sentimiento de pertenencia escolar entre sus alumnos y alumnas, aunque perciben menos apoyo familiar.

Por su parte, los resultados españoles ofrecen algunos indicadores positivos relacionados con la vinculación escolar. El 90% del alumnado español afirma sentirse parte de su centro educativo, la proporción más elevada entre los sistemas destacados por la OCDE y claramente superior al promedio del 76%. La organización recuerda que sentirse incluido, aceptado y conectado con otras personas en el entorno escolar se relaciona con los resultados de aprendizaje. Además, el sentimiento de pertenencia ha mejorado desde 2022 en los sistemas educativos de muchos de los países participantes.

Este dato contrasta con el descenso del apoyo familiar percibido, una tendencia observada en casi todos los países y economías participantes. En España, el porcentaje de estudiantes que afirma que sus padres, madres o personas tutoras les preguntan al menos una vez a la semana qué han hecho en el centro ha pasado del 77% en 2022 al 69% en 2025. Al mismo tiempo, quienes mantienen conversaciones semanales con sus familias sobre posibles problemas en el colegio han descendido del 60% al 50%.

Foto: Magnific. Autoría: jcomp. Descarga: 08/09/26.
La falta de profesorado y personal de apoyo también preocupa en nuestro país.

PISA 2025 pone asimismo el foco en los recursos disponibles en los centros educativos. Concretamente, en España, el 49% del alumnado estudia en centros cuyos equipos directivos consideran que la falta de profesorado dificulta, al menos en cierta medida, la enseñanza, frente al 39% de media en la OCDE. Este porcentaje en nuestro país se ha incrementado desde el 41% registrado en 2022.

La diferencia resulta todavía más acusada en relación con el personal de apoyo: el 72% del alumnado español se encuentra en centros en los que se percibe que su escasez dificulta la enseñanza, frente al 39% de la OCDE. También han aumentado las dificultades asociadas a la falta de materiales educativos y de infraestructuras físicas respecto a PISA 2022.

El uso de la IA y la distracción digital plantean nuevos retos para el aprendizaje.

El informe dedica también una atención especial al papel creciente de las tecnologías digitales y la inteligencia artificial. En España, el 54% del alumnado utiliza chatbots de IA para aprender, al menos, una vez por semana, frente al 46% de la OCDE. Un 42% del alumnado español los utiliza para realizar una primera búsqueda sobre un tema, un 40% para resumir textos y un 33% para redactar trabajos escritos.

La OCDE advierte de que la relación entre tecnología y rendimiento depende fundamentalmente del modo en que se utiliza. Es decir, un uso limitado o moderado de dispositivos con fines de aprendizaje se relaciona con mejores resultados, mientras que el uso recreativo durante las clases y la distracción digital se asocian con un peor desempeño.

En España, el 29% de los y las estudiantes afirma que sus compañeros y compañeras se distraen frecuentemente con dispositivos digitales durante la mayoría o la totalidad de las clases de ciencias, una proporción prácticamente idéntica al 28% de la OCDE.

Los datos sobre inteligencia artificial muestran, no obstante, una relación más compleja. En el conjunto de la OECD, se observa que los alumnos y las alumnas que utilizan IA para tareas escolares concretas, como resumir textos, redactar o realizar búsquedas, obtienen alrededor de 20 puntos menos en ciencias, frente a quienes no la utilizan para esas finalidades, una diferencia que la OCDE equipara orientativamente a aproximadamente un año de escolarización. La OCDE recuerda que estos resultados no permiten concluir que el uso de la IA sea la causa del menor rendimiento, dado que se trata de una asociación.

Pensamiento crítico y capacidad de reflexión, competencias esenciales ante el nuevo escenario educativo.

De hecho, el propio informe señala que los patrones varían según el tipo de uso. El alumnado que utiliza semanalmente la IA para fines generales y quienes no la utilizan presentan resultados similares, mientras que el rendimiento tiende a ser algo mejor cuando el uso frecuente se acompaña de oportunidades para aprender a evaluar y utilizar críticamente la información generada por estas herramientas. La OCDE alerta, además, de que estas oportunidades de alfabetización en IA son más frecuentes entre el alumnado socioeconómicamente favorecido, lo que podría contribuir a generar una nueva brecha educativa.

En este contexto, PISA 2025 plantea un desafío que trasciende las puntuaciones académicas. Para la OCDE, el deterioro de la lectura, la reducción de la implicación en el aprendizaje y la expansión de herramientas capaces de proporcionar respuestas inmediatas hacen especialmente necesario preservar aquellas competencias que exigen concentración, reflexión, pensamiento crítico y capacidad para evaluar la fiabilidad de la información. Los resultados apuntan así a la necesidad de reforzar no solo la adquisición de conocimientos, sino también las condiciones escolares, familiares y sociales que permiten al alumnado aprender de forma segura, autónoma y significativa.


Se puede acceder al informe PISA desde la página web de la OECD o bien directamente aquí:

OECD (2026). PISA 2025 Results (Volume I): Future-Ready Students, PISA, Organisation for Economic Co-operation and Development Publishing, Paris. https://doi.org/10.1787/73451bc5-en.

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