La incertidumbre prolongada que atraviesan los familiares de personas desaparecidas, no se traduce necesariamente en una necesidad extrema de respuestas inmediatas ni en una forma de pensamiento rígida. Por el contrario, estas personas presentan, en términos generales, una necesidad moderada de cierre cognitivo, combinada con una elevada tendencia a mantener y preservar las conclusiones alcanzadas. Este patrón, lejos de reflejar una mentalidad cerrada, apunta a un equilibrio entre la necesidad de reducir la ambigüedad y la capacidad de sostener creencias sin revisarlas constantemente. Además, se observan diferencias relevantes según el vínculo familiar, con una mayor urgencia en las madres y una mayor permanencia en hijos e hijas.
Así lo pone de manifiesto el estudio titulado «Necesidad de cierre cognitivo en familiares de personas desaparecidas de larga duración», publicado en la revista Ansiedad y Estrés, cuyo objetivo fue explorar la Necesidad de Cierre Cognitivo en familiares de personas desaparecidas en España y analizar la intensidad con la que necesitan establecer respuestas definitivas para evitar la incertidumbre.

La incertidumbre prolongada y el papel del cierre cognitivo en el sufrimiento psicológico de los familiares de personas desaparecidas.
El trabajo parte de un elemento central: la desaparición de un ser querido sitúa a los familiares en una incertidumbre persistente, al desconocer el paradero y el estado de la persona desaparecida. Esta situación ha sido descrita en la literatura como potencialmente traumática, pudiendo generar sintomatología postraumática, y se ha señalado que los procesos cognitivos desempeñan un papel clave en el sufrimiento psicológico de estos familiares. De hecho, revisiones previas indican que cerca del 60% de los estudios sobre familiares de desaparecidos consideran el componente cognitivo como precursor de una mayor morbilidad psicológica.
En este contexto, la necesidad de cierre cognitivo —definida como el deseo de alcanzar una respuesta clara y definitiva frente a la ambigüedad— adquiere especial relevancia. Este constructo incluye dos dimensiones: la urgencia, relacionada con la búsqueda rápida de respuestas, y la permanencia, vinculada a la conservación de la información y conclusiones ya establecidas.
El presente estudio se realizó con una muestra de 61 familiares de personas desaparecidas residentes en España, mayoritariamente mujeres (81,97%), con una edad media de 58 años. Los y las participantes llevaban largos periodos de búsqueda, con una media de casi diez años desde la desaparición y casos que alcanzaban hasta los 37 años.
Predominio de la permanencia: una tendencia a conservar las conclusiones frente a la incertidumbre.
Los resultados muestran que la necesidad de cierre cognitivo se sitúa en un nivel medio de intensidad (3,59 sobre 6), lo que indica que estos familiares presentan una necesidad moderada de reducir la ambigüedad mediante la toma de decisiones o la adopción de explicaciones. En cuanto a sus dimensiones, la tendencia de urgencia también presenta un nivel medio (3,03), mientras que la tendencia de permanencia alcanza un nivel alto (4,12).
Este predominio de la permanencia es uno de los hallazgos centrales del estudio. En términos prácticos, implica que los familiares tienden a preservar la información y las conclusiones ya construidas, lo que puede contribuir a estabilizar su experiencia en un contexto de incertidumbre prolongada. Sin embargo, también puede dificultar la integración de nueva información si esta resulta discrepante con las creencias previamente establecidas.
De hecho, el 74,5% de los y las participantes presenta una tendencia predominante de permanencia, frente a un 19,6% con predominio de urgencia. Este patrón se refleja también en la distribución de los niveles de intensidad, donde el grupo mayoritario se sitúa en niveles medios de necesidad de cierre, pero con una clara inclinación hacia niveles altos en permanencia.
El vínculo familiar modula la forma de afrontar la incertidumbre, con mayor urgencia en madres y mayor permanencia en hijos e hijas.
Un aspecto especialmente relevante es la relación entre la necesidad de cierre cognitivo y el vínculo familiar. El estudio encuentra una asociación significativa entre ambas variables, con un grado moderado de relación. En concreto, las madres de personas desaparecidas muestran con mayor frecuencia una tendencia de urgencia, es decir, una mayor necesidad de obtener respuestas rápidas, incluso cuando estas no están plenamente confirmadas. Por el contrario, los hijos e hijas presentan una tendencia predominante de permanencia, mientras que las parejas no muestran un patrón definido.
Estos resultados sugieren que el tipo de vínculo influye en la forma en que se gestiona la incertidumbre. En el caso de las madres, la mayor urgencia podría estar relacionada con una necesidad más intensa de resolver la ambigüedad, mientras que en otros familiares predomina la estabilización de las creencias.
Por otro lado, el estudio no encuentra relación entre la necesidad de cierre cognitivo —ni sus tendencias— y variables como el tiempo transcurrido desde la desaparición, la edad, el sexo o el hecho de haber recibido tratamiento psicológico o farmacológico. Este hallazgo resulta especialmente relevante, ya que sugiere que la forma en que los familiares gestionan cognitivamente la incertidumbre no depende directamente del paso del tiempo.
Entre la adaptación a la incertidumbre y la consolidación de creencias ante la ambigüedad prolongada.
A partir de estos resultados, los autores plantean que muchos de los y las participantes podrían haber superado el denominado «intervalo de cristalización» de sus creencias, es decir, el momento en el que una hipótesis incierta se convierte en una convicción relativamente estable. Esta interpretación sería coherente con el predominio de la tendencia de permanencia observado en la muestra.
En conjunto, el estudio aporta una visión compleja del funcionamiento psicológico de los familiares de personas desaparecidas. Aunque la incertidumbre que enfrentan es intensa y potencialmente traumática, no se traduce en una necesidad extrema de cierre ni en un pensamiento rígido. Más bien, se observa una combinación de búsqueda moderada de respuestas y una fuerte tendencia a mantener las conclusiones alcanzadas, lo que podría constituir un mecanismo de adaptación ante una situación prolongada de ambigüedad.
Fuente.
De Puelles, M.C. & González De Puelles, R. (2026). Necesidad de cierre cognitivo en familiares de personas desaparecidas de larga duración. Ansiedad y Estrés 32(1), 19-27. https://doi.org/10.5093/anyes2026a3
