Las mujeres y niñas con discapacidades representan más de la mitad de las personas con discapacidad en todo el mundo y casi un 20% del total de las mujeres a nivel mundial. Sin embargo, todavía forman un grupo social invisible, que se enfrenta a graves dificultades, barreras y restricciones, tanto en el ámbito privado como en el público, y sufren múltiples discriminaciones, que se agravan respecto a las del resto de las mujeres. Sus necesidades no se encuentran cubiertas y sus derechos son frecuentemente vulnerados, concretamente, el derecho a la salud en condiciones de igualdad. Con esta introducción, la Fundación Cermi Mujeres presenta su guía para el acceso a la salud y a la atención sanitaria de las mujeres y niñas con discapacidad, un documento a través del cual se ofrece una serie de recomendaciones orientadas a la mejora de la salud y la calidad de vida de las mujeres y niñas con discapacidad. |
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Tal y como señala la Fundación Cermi Mujeres, el concepto de salud en las personas con discapacidad se ha centrado tradicionalmente en el modelo biomédico, explicando las enfermedades en base a factores biológicos y genéticos. Concretamente, la ciencia médica se fundamenta en una perspectiva androcéntrica que ha excluido a las mujeres de las investigaciones o ensayos clínicos, masculinizando el patrón de atención a los problemas de salud que afectan a las mujeres; La actual invisibilización de la salud de las niñas y las mujeres con discapacidad es fruto de la intersección entre el modelo biomédico y el androcentrismo. Dado lo anterior, el documento establece diversas orientaciones para hacer frente a estos desafíos, entre ellas, incorporar en todas las intervenciones e investigaciones sociosanitarias la necesaria perspectiva de género, de discapacidad y de Derechos Humanos, crear espacios de atención sociosanitaria y multidisciplinar que se centren en las necesidades específicas de las mujeres y niñas con discapacidad, garantizando la accesibilidad universal y desarrollando buenas prácticas de atención, o generar planes de apoyo a las familias. Se puede acceder directamente a la guía a través del siguiente enlace: Guía para el acceso a la salud y a la atención sanitaria de las mujeres y niñas con discapacidad | ||||
Antecedentes de violencia sexual y mayor riesgo de estrés postraumático tras un nuevo trauma
Las personas con antecedentes de violencia sexual presentan más síntomas de trastorno de estrés postraumático (TEPT) después de sufrir un nuevo trauma no sexual. Además, la recuperación de estos síntomas puede ser más lenta durante el año posterior. La hipervigilancia permanece entre los síntomas más elevados, mientras determinadas alteraciones cognitivas y del estado de ánimo muestran una recuperación más lenta (…)

