Desde el año 2010, la Organización Mundial de la Salud considera el dolor crónico como una enfermedad en sí misma y lo califica como la mayor amenaza para la calidad de vida de la persona que lo sufre y de su entorno próximo, poniendo en peligro, también su salud física y también su salud mental. Cuando el dolor se convierte en una enfermedad crónica, su tratamiento requiere un enfoque multidisciplinar y puede llegar a ser muy complejo. La estrategia terapéutica a seguir debe de ser escalonada, progresiva y continuada en el tiempo, es decir, sin interrupciones. No obstante, la herramienta que ha demostrado mayor eficacia es, sin duda alguna, la prevención. Con esta introducción, la Unidad del Dolor del Hospital Universitari i Politècnic La Fe presenta una guía a través de la cual se recoge una serie de pautas de actuación y medidas no farmacológicas para ayudar a prevenir el dolor y, si esto no es posible, mejorar el funcionamiento cotidiano y la calidad de vida de la persona que lo sufre. |
| |||
Se puede acceder directamente al documento a través del siguiente enlace: Desafía tu dolor. Guía para la prevención y el manejo del dolor crónico | ||||
Antecedentes de violencia sexual y mayor riesgo de estrés postraumático tras un nuevo trauma
Las personas con antecedentes de violencia sexual presentan más síntomas de trastorno de estrés postraumático (TEPT) después de sufrir un nuevo trauma no sexual. Además, la recuperación de estos síntomas puede ser más lenta durante el año posterior. La hipervigilancia permanece entre los síntomas más elevados, mientras determinadas alteraciones cognitivas y del estado de ánimo muestran una recuperación más lenta (…)

