La OMS aboga por la desinstitucionalización y la transición hacia una atención comunitaria en salud mental
28 Oct 2026

La transformación de los sistemas de salud mental hacia modelos de atención comunitaria, centrados en las personas y basados en el respeto a los derechos humanos, resulta fundamental para mejorar la calidad de la atención, favorecer la recuperación y promover la autonomía y la inclusión social. Frente a los modelos tradicionales basados en la institucionalización prolongada, este enfoque apuesta por ofrecer una atención integral y continuada en el entorno habitual de las personas, mediante servicios de salud mental accesibles, intervenciones basadas en la evidencia y apoyos sociales adaptados a sus necesidades.

Así lo señala la Organización Mundial de la Salud (OMS) en su nueva guía “Supporting the transition to community-based mental health and social care: Practical guide to the deinstitutionalization of psychiatric hospitals” (Apoyar la transición hacia una atención comunitaria en salud mental y asistencia social: guía práctica para la desinstitucionalización de los hospitales psiquiátricos), publicada con motivo del Día Mundial de la Salud Mental, celebrado el pasado 10 de octubre bajo el lema «Escuchemos a las personas con experiencia vivida: voces reales, cambio real».

El documento, dirigido principalmente a responsables de hospitales psiquiátricos y autoridades sanitarias, establece recomendaciones prácticas para impulsar la desinstitucionalización de las personas adultas que permanecen ingresadas durante periodos prolongados, especialmente, aquellas cuya estancia alcanza o supera los seis meses. Su finalidad es facilitar una transición planificada hacia redes integrales de servicios comunitarios de salud mental y apoyo social, garantizando la continuidad asistencial y la participación activa de las personas afectadas.

Fuente: Magnific. Autoría: magnific. Descarga: 15/10/26.
La atención institucional sigue concentrando gran parte de los recursos destinados a salud mental.

A pesar de los avances registrados en numerosos países, la atención psiquiátrica institucional continúa ocupando un lugar predominante en los sistemas de salud mental.

Según los datos del Atlas de Salud Mental 2024 de la OMS, recogidos en esta guía:

  • El 81% de los países que aportaron información sigue prestando servicios de salud mental en hospitales psiquiátricos.
  • El 47% del gasto en salud mental se destina a hospitales psiquiátricos, según los datos disponibles de 49 países.
  • El 28% de las personas ingresadas en hospitales psiquiátricos permanece en ellos durante más de seis meses, mientras que el 16% supera el año de estancia.
  • El 49% de los ingresos en hospitales psiquiátricos y unidades de Psiquiatría de hospitales generales es involuntario, según los países que notificaron este indicador.

Los datos también evidencian que la reforma de los servicios avanza lentamente. De los 138 países analizados, únicamente el 9% ha completado la transición hacia un modelo sin hospitales psiquiátricos independientes, mientras que el 53% se encuentra en las primeras etapas y el 20% todavía no ha iniciado el proceso.

La OMS advierte de que las estancias prolongadas pueden separar a las personas de sus familias, comunidades y redes de apoyo, reducir sus oportunidades de participación social y limitar su capacidad para tomar decisiones sobre su propia vida.

Asimismo, señala que los entornos institucionales pueden favorecer prácticas coercitivas, dependencia y situaciones de aislamiento, además de incrementar el riesgo de vulneraciones de derechos humanos.

Por el contrario, los servicios comunitarios adecuadamente financiados y organizados permiten ofrecer una atención más personalizada, mantener los vínculos sociales y favorecer mejores resultados en términos de funcionamiento, recuperación y calidad de vida.

La desinstitucionalización requiere transformar todo el sistema de atención.

La guía insiste en que desinstitucionalizar no significa simplemente cerrar hospitales psiquiátricos o dar el alta a las personas ingresadas. Se trata de un proceso de transformación estructural que exige modificar las políticas, la financiación, los servicios y las prácticas asistenciales.

Esta transformación implica, además, superar los modelos tradicionales de atención centrados en la institucionalización, promoviendo un enfoque integral que no se limite al tratamiento de los síntomas, sino que contemple también las necesidades psicológicas y sociales, la recuperación personal, la autonomía y la participación comunitaria. Se trata de avanzar hacia una atención centrada en las personas, que tenga en cuenta sus preferencias, capacidades y proyectos de vida, y que garantice su participación activa en las decisiones sobre su propia atención.

En este sentido, la OMS advierte de que trasladar a las personas a centros residenciales más pequeños, pero que reproducen las mismas dinámicas restrictivas, no constituye una verdadera desinstitucionalización.

Tampoco resulta adecuado promover altas hospitalarias sin garantizar previamente el acceso a una vivienda, atención sanitaria continuada y apoyos comunitarios suficientes, ni transferir a las familias responsabilidades asistenciales sin proporcionarles los recursos necesarios.

Tres fases clave para avanzar hacia una atención comunitaria en salud mental.

Para orientar este proceso, la guía organiza las actuaciones en tres fases complementarias: planificar, preparar y proporcionar una atención comunitaria sostenible.

La primera comprende el análisis de los recursos disponibles, las necesidades de las personas ingresadas y las alternativas asistenciales existentes, junto con el establecimiento de objetivos y presupuestos.

La segunda se centra en preparar a las personas y a los servicios para la transición, mediante evaluaciones individualizadas, planes de recuperación, coordinación profesional y fortalecimiento de los recursos comunitarios.

La tercera implica transformar las prácticas asistenciales, impulsar altas hospitalarias planificadas, prevenir nuevos ingresos prolongados y garantizar el seguimiento posterior.

La Psicología y los equipos multidisciplinares, fundamentales en la atención comunitaria.

La OMS destaca la importancia de contar con equipos multidisciplinares que incluyan profesionales de la Psicología para garantizar una atención integral, individualizada y orientada a la recuperación.

En concreto, el documento identifica a los psicólogos y psicólogas entre los profesionales necesarios para desarrollar las nuevas redes comunitarias de salud mental, junto con especialistas en Psiquiatría, Enfermería, Trabajo Social y Terapia Ocupacional, así como personas con experiencia propia en problemas de salud mental, formadas para ofrecer apoyo y acompañamiento a otras personas en su proceso de recuperación.

Estos equipos deben intervenir tanto en la evaluación de las necesidades individuales como en la planificación de la recuperación, la coordinación de los apoyos y el seguimiento tras el alta hospitalaria.

La evaluación debe realizarse de manera colaborativa, teniendo en cuenta las preferencias, capacidades, experiencias y objetivos personales, además de las necesidades clínicas y sociales.

Asimismo, la guía recomienda ofrecer una gama completa de intervenciones basadas en la evidencia científica, incluidas las psicológicas y sociales y las dirigidas a la salud física.

Esta atención debe ir más allá del control de los síntomas, incorporando actuaciones orientadas al fortalecimiento de las habilidades personales, la autonomía, la participación social y la construcción de proyectos vitales significativos.

El documento también contempla la prestación de atención psicológica y servicios de rehabilitación psicosocial como elementos que deben evaluarse al analizar la calidad de la asistencia ofrecida en los hospitales psiquiátricos.

desinstitucionalización y atención comunitaria
Fuente: Magnific. Autoría: magnific. Descarga: 27/10/26.
El papel de los psicólogos y las psicólogas en la transformación de los servicios.

La reforma de la atención comunitaria implica también reorganizar los recursos humanos y adaptar las competencias profesionales a las nuevas necesidades asistenciales.

La Organización Mundial propone que, a medida que disminuyen las estancias hospitalarias prolongadas, los y las profesionales puedan incorporarse progresivamente a los servicios comunitarios, evitando que la transformación de los sistemas se traduzca en pérdidas de empleo.

Como ejemplo, recoge la experiencia de Portugal, donde la reforma iniciada a finales de la década de 1990 permitió trasladar a psiquiatras, psicólogos y psicólogas y gran parte del personal de Enfermería de salud mental desde hospitales psiquiátricos hacia servicios locales de salud mental, integrados en hospitales generales y equipos comunitarios.

También describe experiencias de transformación asistencial en Argentina, donde profesionales de la Psicología, Psiquiatría y Enfermería fueron reasignados a equipos comunitarios para proporcionar atención en situaciones de crisis y apoyo a la vida independiente.

Atención psicológica y apoyo continuado a las familias.

Otro de los aspectos destacados por la OMS es la necesidad de garantizar apoyo psicológico y social a las familias y personas cuidadoras durante los procesos de transición.

La guía reconoce que estos cambios pueden generar necesidades de adaptación y nuevas responsabilidades, por lo que recomienda proporcionar información, formación y acompañamiento continuado.

Entre las medidas propuestas se incluyen intervenciones psicológicas, programas de psicoeducación familiar, entrenamiento en gestión del estrés, grupos de apoyo y servicios de respiro para personas cuidadoras. El objetivo es facilitar la transición a la vida comunitaria sin sobrecargar a las familias ni comprometer su bienestar.

Asimismo, la Organización Mundial insiste en que la participación familiar debe respetar siempre las preferencias de la persona atendida y que el retorno al domicilio familiar no puede considerarse automáticamente la opción más adecuada o segura.

Experiencias internacionales que muestran la viabilidad del modelo comunitario.

La guía incorpora diversas experiencias que ilustran cómo pueden desarrollarse estos procesos en contextos sanitarios y económicos diferentes. Entre ellos, destaca el caso de Perú, cuyas reformas de financiación iniciadas en 2013 favorecieron el desarrollo de servicios ambulatorios y comunitarios. Entre 2012 y 2016, el número de pacientes atendidos de forma ambulatoria se cuadruplicó, mientras que la proporción del gasto en psicofármacos asumida directamente por las personas usuarias descendió del 94% al 32%.

También pone como ejemplo el Líbano, donde la aplicación de herramientas de evaluación de calidad y derechos humanos de la OMS permitió identificar graves vulneraciones en instituciones de larga estancia. Posteriormente, dos centros fueron cerrados y 252 personas fueron trasladadas a entornos más respetuosos con sus derechos.

Estas experiencias reflejan que la transformación requiere planificación, inversión y coordinación intersectorial, así como mecanismos de evaluación que permitan comprobar los resultados y detectar posibles dificultades.

Garantizar la continuidad asistencial, la autonomía y los derechos humanos.

La OMS subraya que el éxito de la desinstitucionalización no debe medirse únicamente por la reducción de camas hospitalarias o el número de altas. La mejora de la calidad de vida, la autonomía, las relaciones personales y la participación comunitaria constituye un indicador fundamental de los resultados de la reforma.

Por ello, recomienda establecer mecanismos de seguimiento que permitan evaluar tanto la continuidad de la atención sanitaria y psicológica como las condiciones de vivienda, el acceso al empleo, las relaciones sociales y la satisfacción de las personas con los apoyos recibidos.

También destaca la necesidad de promover la participación efectiva de las personas con experiencia vivida en la planificación, gestión y evaluación de los servicios, reconociendo sus conocimientos como una aportación fundamental para mejorar la calidad de la atención.

En consonancia con este planteamiento, y en línea con el lema del Día Mundial de la Salud Mental 2026, la OMS ha realizado un llamamiento a los gobiernos para acelerar la transición hacia modelos comunitarios que respeten la dignidad, los derechos y las decisiones individuales.

La organización concluye que este cambio exige un compromiso político sostenido, financiación suficiente y una transformación profunda de las prácticas asistenciales, de modo que las personas con problemas de salud mental puedan recibir la atención y los apoyos que necesitan sin renunciar a su autonomía ni a su participación en la sociedad.


La guía completa está disponible en la página oficial de la OMS o bien directamente aquí.

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