Las mujeres con enfermedades autoinmunes tienen más probabilidades que los hombres de que sus síntomas físicos sean atribuidos erróneamente a problemas de salud mental o a causas psicológicas. Esta situación puede retrasar la identificación de la enfermedad y prolongar la incertidumbre diagnóstica, con posibles consecuencias para la salud física y el bienestar psicológico. La sensación de no ser escuchadas o tomadas en serio también puede deteriorar la confianza en los profesionales sanitarios.
Así lo revela un estudio publicado en la revista científica eClinicalMedicine, del grupo The Lancet, realizado por investigadores de la Universidad de Cambridge y la Universidad de East Anglia, entre otras instituciones. La investigación, basada en las experiencias de 6.607 personas con enfermedades autoinmunes, identifica diferencias significativas entre mujeres y hombres en los errores diagnósticos percibidos, los tiempos de espera y el número de consultas médicas. Sus resultados plantean cuestiones relevantes sobre las desigualdades de género en el diagnóstico sanitario.
Más atribuciones erróneas a problemas de salud mental entre las mujeres.
Uno de los principales hallazgos es la elevada proporción de mujeres que manifestaron que sus síntomas habían sido atribuidos equivocadamente a problemas psiquiátricos o psicológicos. Concretamente, el 43,3% de las mujeres, frente al 32,7% de los hombres, señaló que sus síntomas habían sido interpretados erróneamente como manifestaciones de un problema de salud mental.
Asimismo, el 33,9% de las mujeres, frente al 21,5% de los hombres, indicó que sus síntomas habían sido considerados psicosomáticos, es decir, manifestaciones físicas causadas o agravadas por factores psicológicos. Estas diferencias se mantuvieron estadísticamente significativas después de tener en cuenta la edad, el tipo de enfermedad autoinmune, la región geográfica y la situación económica.
En cambio, no se encontraron diferencias significativas entre mujeres y hombres cuando los síntomas habían sido atribuidos equivocadamente a otras enfermedades físicas. Los resultados resultan relevantes para comprender cómo los sesgos de género pueden influir en los diagnósticos de salud mental, aunque los autores advierten de que los errores fueron comunicados por los pacientes y no verificados de manera independiente.
Mayores retrasos diagnósticos y más consultas médicas.
Las diferencias también se observaron en el tiempo necesario para identificar la enfermedad. Mientras que el 49,7% de los hombres recibió el diagnóstico durante el primer año, este porcentaje descendió al 39,7% entre las mujeres. Por el contrario, el 31,8% de las mujeres manifestó haber esperado cuatro años o más, frente al 25,5% de los hombres.
Las mujeres también comunicaron haber necesitado más consultas médicas. En concreto, el 26,2% había acudido a once o más consultas antes de recibir el diagnóstico, frente al 18,4% de los hombres.
Los investigadores recuerdan que muchas enfermedades autoinmunes comienzan con síntomas inespecíficos, como fatiga, dolor, alteraciones del sueño o cambios en el estado de ánimo, que pueden confundirse con otras condiciones físicas o psicológicas. La prolongación de este proceso puede añadir una importante carga emocional a las dificultades asociadas a las enfermedades crónicas y su impacto en la salud mental.

Diferencias según el tipo de enfermedad autoinmune.
La investigación encontró diferencias importantes según la enfermedad. Las mayores proporciones de atribuciones erróneas a trastornos psiquiátricos o causas psicosomáticas se observaron entre las personas con encefalitis autoinmune y enfermedad indiferenciada del tejido conectivo, con porcentajes superiores al 50%. Las menores proporciones se registraron en la diabetes tipo 1, la artritis reumatoide y la polimialgia reumática, con porcentajes inferiores al 25%.
Según los autores, las enfermedades con síntomas físicos más visibles o pruebas diagnósticas más concluyentes suelen asociarse con menos atribuciones erróneas a causas psicológicas. Por el contrario, cuando los síntomas son variables o no existen indicadores biológicos claros, identificar su origen puede resultar especialmente complejo.
Esta dificultad es relevante en enfermedades que presentan manifestaciones neuropsiquiátricas. Los síntomas de ansiedad, depresión o las alteraciones cognitivas pueden formar parte de la enfermedad autoinmune, ser una respuesta psicológica ante ella o corresponder a problemas de salud mental coexistentes. Por ello, los investigadores destacan la importancia de una atención integral que contemple tanto la salud física como la psicológica.
El impacto psicológico de no sentirse escuchado.
Los autores destacan las posibles consecuencias psicológicas de recibir explicaciones diagnósticas que los pacientes consideran equivocadas. Investigaciones anteriores han documentado que estas experiencias pueden reducir la confianza en los profesionales sanitarios y favorecer la reticencia a comunicar nuevos síntomas o solicitar atención médica, lo que podría contribuir a prolongar los retrasos diagnósticos.
La incertidumbre mantenida durante meses o años, junto con la sensación de que las preocupaciones no son tomadas en serio, puede incrementar el malestar emocional. En este contexto, el apoyo psicológico ante enfermedades de diagnóstico complejo puede resultar relevante para afrontar estas dificultades.
Los investigadores también plantean que determinados prejuicios históricos pueden influir en la interpretación de los síntomas, incluida la tendencia a considerar a las mujeres como pacientes más emocionales o menos fiables al describir sus problemas de salud. No obstante, las diferencias observadas podrían responder a una combinación de factores biológicos, sociales y relacionados con los sistemas sanitarios.
Escuchar al paciente y evitar diagnósticos prematuros.
Los investigadores subrayan la necesidad de mejorar el reconocimiento de las enfermedades autoinmunes, especialmente cuando aparecen síntomas persistentes o difíciles de explicar. Para ello, consideran fundamental escuchar las experiencias de los pacientes, reconocer la incertidumbre diagnóstica y revisar las primeras explicaciones clínicas cuando surgen nuevos síntomas.
También destacan la importancia de mantener una relación de confianza entre profesionales y pacientes, validar los síntomas y garantizar la continuidad asistencial. Estas recomendaciones resultan especialmente relevantes en Atención Primaria, donde suelen producirse las primeras consultas por manifestaciones inespecíficas.
Los autores recuerdan que considerar una posible enfermedad autoinmune no implica descartar los problemas de salud mental, ya que ambas condiciones pueden coexistir. Por ello, avanzar hacia una atención sanitaria coordinada y centrada en la persona resulta fundamental para ofrecer una valoración adecuada de los síntomas físicos y psicológicos.
Características y limitaciones del estudio.
La investigación se desarrolló mediante una encuesta internacional realizada entre diciembre de 2024 y marzo de 2025. Participaron 6.607 personas adultas, de las cuales 6.024 eran mujeres (91,2%) y 583 hombres (8,8%). La mayoría residía en el Reino Unido (69,7%) y se identificaba como población blanca (87,8%).
Entre las principales limitaciones, los autores destacan que los resultados se basaron en recuerdos y percepciones de los participantes, por lo que no permiten confirmar de manera independiente todos los errores diagnósticos comunicados. Además, la participación voluntaria podría haber favorecido la inclusión de personas con experiencias negativas, mientras que la elevada proporción de mujeres limita las comparaciones entre ambos sexos.
El estudio tampoco permite determinar si las diferencias observadas se deben a factores biológicos, prejuicios de género o una combinación de ambos. Pese a ello, los hallazgos refuerzan la importancia de escuchar a los pacientes, reconocer la complejidad de las enfermedades autoinmunes y evitar atribuciones diagnósticas prematuras, con el objetivo de reducir los retrasos y favorecer una atención sanitaria más equitativa.
Fuente.
Sloan, M., Taylor, S., Cox, B., Naidu, K. K., Modi, R., Diment, W., Tayabali, S., Piper, M., Brimicombe, J., Kaul, A., y D’Cruz, D. (2026). Sex and disease differences in patients’ diagnostic experiences in autoimmune diseases: An international cross-sectional study. eClinicalMedicine, artículo 104259. https://doi.org/10.1016/j.eclinm.2026.104259
