Los accidentes de tráfico conllevan consecuencias psicológicas persistentes que siguen siendo invisibilizadas, según un estudio
10 Jul 2026

Las lesiones por accidentes de tráfico no solo provocan más de un millón de muertes al año, sino que dejan a millones de personas con secuelas permanentes que transforman radicalmente sus vidas. A pesar de ello, la discapacidad derivada de estos accidentes sigue siendo un problema global invisibilizado, con importantes lagunas en los datos disponibles, escasa atención a las consecuencias a largo plazo —incluidas las relacionadas con la salud mental, como el estrés, la ansiedad o el trastorno de estrés postraumático (PTSD)— y una falta de coordinación entre los sistemas encargados de la seguridad vial y los que atienden la discapacidad. Esta desconexión tiene un coste humano, social y económico considerable, especialmente, en países de ingresos bajos y medios, donde se concentra la mayor carga de estos eventos.

Un reciente estudio publicado en la revista Social Science & Medicine, pone el foco precisamente en esta problemática, subrayando que los accidentes de tráfico constituyen no solo una de las principales causas de mortalidad, sino también una causa relevante —aunque poco reconocida— de discapacidad prevenible a nivel mundial.

Fuente: freepik. Autoría: Gray studioPro. Descarga: 24/04/26.

La carga global de mortalidad, lesiones y discapacidad por accidentes de tráfico sigue siendo elevada y está insuficientemente cuantificada.

Según el informe, los accidentes de tráfico son la octava causa de muerte en el mundo y la principal entre niños/as y adultos jóvenes, con aproximadamente 1,19 millones de fallecimientos en 2021 (15 por cada 100.000 habitantes). A ello se suman cerca de 50 millones de personas que sufren lesiones cada año. Sin embargo, más allá de la mortalidad, el estudio advierte de que el impacto real de estos accidentes está infraestimado, sobre todo, en lo que respecta a la discapacidad física, mental, intelectual y sensorial que generan.

Uno de los hallazgos más relevantes del trabajo es la enorme falta de datos sobre la prevalencia de la discapacidad derivada de accidentes de tráfico. Aunque existen estimaciones, estas varían ampliamente debido a diferencias metodológicas. Por ejemplo, algunos estudios sitúan en torno al 4,1% la proporción de personas con discapacidad que atribuyen su situación a un accidente de tráfico, mientras que otros estiman que, entre el 5% y el 25% de las personas lesionadas, desarrollan discapacidad a largo plazo, con cifras que pueden alcanzar entre el 30% y el 55% en determinados contextos, e incluso hasta el 88% en estudios hospitalarios específicos. Esta variabilidad refleja la ausencia de sistemas de seguimiento homogéneos y la falta de una definición clara de «discapacidad permanente».

Falta de seguimiento tras el alta y escasa atención a las consecuencias psicológicas de los accidentes de tráfico.

El estudio también pone de relieve que, una vez que las personas reciben el alta hospitalaria o finalizan la rehabilitación, apenas existen datos sobre su evolución posterior. Esto implica que se desconoce en gran medida cómo afecta la discapacidad a aspectos clave como el empleo, la educación, la vivienda o la participación social. Esta falta de seguimiento contribuye a invisibilizar las consecuencias a largo plazo y dificulta el diseño de políticas adecuadas.

En cuanto a las lesiones más frecuentes, se identifican traumatismos en extremidades (73%), lesiones en cabeza y cuello (18%) y una elevada prevalencia de traumatismo craneoencefálico (71%). Además de las secuelas físicas, el estudio subraya la relevancia de las consecuencias psicológicas. El trastorno de estrés postraumático (PTSD), junto con los síntomas de ansiedad y otros problemas de salud mental, son comunes tras un accidente, incluso en personas sin lesiones físicas graves. Estas secuelas psicológicas pueden pasar desapercibidas o no ser tratadas adecuadamente, principalmente, cuando el foco se centra en las lesiones físicas más visibles.

En este sentido, los autores alertan de que los servicios psicológicos son rara vez un componente habitual de los programas de rehabilitación, particularmente, en países de ingresos bajos y medios. Asimismo, el acceso a atención psicológica tras el alta es limitado y, cuando existe, no suele estar adaptado a las necesidades específicas de las personas con discapacidad derivada de accidentes de tráfico. Esta carencia resulta especialmente preocupante dado que la adaptación a una discapacidad adquirida de forma súbita puede tener profundas implicaciones psicológicas y emocionales.

El elevado impacto económico de los accidentes de tráfico agrava la vulnerabilidad y el riesgo de pobreza de las personas afectadas.

El impacto económico constituye otro eje central del estudio. Los costes asociados a los accidentes de tráfico son elevados tanto para los individuos como para la sociedad. En los primeros seis meses tras el accidente, los gastos directos pueden representar, de media, el 10% de los ingresos anuales del hogar, con un 84% de las personas afectadas utilizando recursos propios y más de la mitad (56%) recurriendo a préstamos. Además, vivir con una discapacidad implica costes adicionales continuos que pueden aumentar en torno a un 30% el presupuesto familiar.

A estos costes directos se suman pérdidas de ingresos, dificultades para reincorporarse al trabajo y gastos asociados a la adaptación del entorno (vivienda, transporte, dispositivos de asistencia), así como costes no médicos, como el uso de transporte alternativo o la necesidad de apoyo para actividades diarias. En muchos casos, las pensiones o ayudas disponibles son insuficientes, lo que puede conducir a situaciones de pobreza y exclusión social.

La desconexión entre seguridad vial y discapacidad limita la respuesta y agrava las desigualdades en la atención y el apoyo.

El estudio también analiza las percepciones de expertos en seguridad vial y discapacidad, identificando una clara desconexión entre ambos ámbitos. Los especialistas en seguridad vial tienden a centrarse en la fase aguda del accidente (atención médica y rehabilitación), sin considerar las consecuencias a largo plazo. Por su parte, los expertos en discapacidad no suelen identificar a las personas afectadas por accidentes de tráfico como un grupo específico con necesidades diferenciadas.

Esta falta de integración se traduce en una ausencia de políticas, programas y datos que aborden de manera integral la experiencia de quienes adquieren una discapacidad tras un accidente. Los autores destacan que esta situación representa una oportunidad perdida para mejorar la atención, el apoyo y la prevención.

Otro aspecto relevante es el impacto diferencial según variables sociodemográficas. Por ejemplo, las mujeres con discapacidad pueden tener menor acceso a servicios de rehabilitación, tecnologías de apoyo y atención en salud mental, mientras que los hombres —que representan el 81% de las víctimas mortales y se concentran en edades productivas— pueden enfrentar dificultades adicionales para adaptarse a su nueva situación, especialmente, en términos de rol laboral y familiar.

Necesidad de un enfoque integrado que incorpore la dimensión psicológica y aborde la discapacidad como consecuencia prevenible de los accidentes de tráfico.

El estudio concluye que es imprescindible desarrollar un enfoque integrado que conecte la seguridad vial con las políticas de discapacidad, mejorar la recopilación de datos y ampliar la investigación sobre las consecuencias a largo plazo de los accidentes de tráfico. Asimismo, subraya la necesidad de incluir la dimensión psicológica (incluyendo, entre otros, los problemas de estrés, ansiedad y PTSD)  en los programas de atención y rehabilitación.

En definitiva, los accidentes de tráfico no solo deben entenderse como un problema de mortalidad, sino también como una de las principales causas de discapacidad prevenible a nivel global. Ignorar esta realidad implica no solo un elevado coste económico, sino también un sufrimiento humano evitable y una pérdida significativa de bienestar y potencial social.


Fuente.

Groce, N., Chatukuta, M., Mont, D., Pinilla-Roncancio, M., Hanass-Hancock, J., Raja, D.S., McClain-Nhlapo, C. (2026). Road Traffic Accidents and Disability: A global health concern. Social Science & Medicine, 400, 119163. ISSN 0277-9536. https://doi.org/10.1016/j.socscimed.2026.119163

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