Aunque se han producido ciertos avances en el reconocimiento de los derechos de las personas trans, todavía el modelo de atención sanitaria predominante es rígido y está basado en un entendimiento binario del género, que asume que todas las personas trans tendrán las mismas necesidades, de forma que establece unos pasos, tratamientos y tiempos fijos para todas las personas (por ejemplo, la aplicación del tratamiento hormonal durante un cierto número de años antes de poder operarse o la presión de realizar una cirugía genital tras haber realizado una cirugía de pecho, como si fuera el siguiente paso obligatorio). Sin embargo, tal y como se refleja en la Guía de atención sanitaria trans-específica basada en los derechos humanos, este modelo tradicional no refleja la realidad de las identidades y necesidades de las personas trans. Cada persona trans es diferente y seguirá su propio proceso de transición, que puede incluir o no cambios físicos. Llegado el momento, en caso de decidir acceder al sistema sanitario, tendrá distintas experiencias y necesidades respecto al tipo de intervención, el camino a seguir y el ritmo del tratamiento. |
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La publicación pretende proporcionar pautas a los profesionales sanitarios para establecer una atención que respete la autonomía del paciente trans, su singularidad o el trato respetuoso, entre otros derechos básicos. El contenido aborda los problemas que supone el modelo tradicional de atención a las personas trans en el cumplimiento de sus derechos humanos, así como las pautas específicas a llevar a cabo para garantizar el cumplimiento de cada uno de estos aspectos (no discriminación, respeto a la integridad física, autonomía corporal, consentimiento informado, libre autodeterminación de género, atención de calidad y especializada, derecho a decidir el número y espaciamiento de la propia descendencia ) y otras recomendaciones generales de atención. Se puede acceder a la guía en el siguiente enlace: Guía de atención sanitaria trans-específica basada en los derechos humanos | ||||
Antecedentes de violencia sexual y mayor riesgo de estrés postraumático tras un nuevo trauma
Las personas con antecedentes de violencia sexual presentan más síntomas de trastorno de estrés postraumático (TEPT) después de sufrir un nuevo trauma no sexual. Además, la recuperación de estos síntomas puede ser más lenta durante el año posterior. La hipervigilancia permanece entre los síntomas más elevados, mientras determinadas alteraciones cognitivas y del estado de ánimo muestran una recuperación más lenta (…)

