¿Por qué algunos trabajadores están más expuestos a los factores de riesgo psicológico relacionados con el trabajo?
14 Jul 2026

Las condiciones en las que se organiza el trabajo no afectan por igual a todas las personas. Factores como la carga de trabajo, la inseguridad laboral, la falta de autonomía, la violencia, el acoso o la discriminación pueden incrementar el riesgo de desarrollar problemas de salud mental, estrés, ansiedad, depresión o agotamiento profesional, y su impacto es mayor en determinados colectivos de trabajadores. Incorporar la diversidad de la plantilla en la evaluación y prevención de estos factores de riesgo psicológico y social relacionados con el trabajo, junto con un enfoque que tenga en cuenta la posible acumulación de distintas situaciones de vulnerabilidad, puede contribuir a crear entornos laborales más seguros, saludables e inclusivos para toda la plantilla.

Estas son algunas de las principales conclusiones del informe Workforce diversity and psychosocial risks: towards healthier and more inclusive workplaces, publicado por la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo (EU-OSHA). El documento analiza cómo distintos grupos de trabajadores están expuestos de manera desigual a los factores de riesgo psicológico y social relacionados con el trabajo y plantea recomendaciones para integrar la diversidad y la inclusión en las políticas de prevención de riesgos laborales. Para ello, revisa la evidencia científica y presenta iniciativas y ejemplos de buenas prácticas desarrollados en distintos países europeos.

La organización del trabajo influye de forma diferente según las características de la plantilla.

El documento recuerda que los factores de riesgo psicológico y social relacionados con el trabajo abarcan aspectos vinculados con la organización y gestión del trabajo, las condiciones laborales y las relaciones sociales en el entorno laboral que pueden provocar daños psicológicos, físicos y sociales. Entre ellos se incluyen la elevada carga de trabajo, las jornadas prolongadas, la falta de autonomía y de apoyo, la inseguridad laboral, unas condiciones de trabajo inadecuadas, la insuficiencia de personal, la ausencia de políticas inclusivas y las desigualdades de poder.

También identifica otros factores asociados a conflictos interpersonales, trato injusto, limitadas oportunidades de desarrollo profesional, hostilidad, acoso, acoso sexual, discriminación y aislamiento. A ello se suman los desafíos derivados de la digitalización, el teletrabajo, la intensificación del trabajo y la difuminación de los límites entre la vida laboral y personal, que pueden afectar de forma desproporcionada a determinados colectivos.

Una mayor exposición a estos riesgos puede incrementar la aparición de problemas de salud mental y favorecer la presencia de depresión, dificultades de concentración, trastornos del sueño, agotamiento profesional, ansiedad, enfermedades cardiovasculares y trastornos musculoesqueléticos. En este contexto, la Organización Mundial de la Salud (OMS), citada en el informe, señala que el trabajo puede reflejar y amplificar desigualdades presentes en la sociedad, como la discriminación asociada a la edad, el género, la discapacidad, el origen étnico, la condición migratoria, la orientación sexual o las creencias religiosas.

Por ello, EU-OSHA defiende que la discriminación, la exclusión, la violencia y el acoso no deben abordarse únicamente desde la igualdad de oportunidades, sino también como factores de riesgo relacionados con el trabajo cuya prevención debe integrarse en las políticas de seguridad y salud laboral.

Algunos colectivos presentan una mayor exposición a estos riesgos.

Uno de los principales mensajes del informe es que determinados grupos de trabajadores presentan una mayor exposición debido tanto a las condiciones en las que desempeñan su actividad como a situaciones de desigualdad, discriminación o exclusión.

En el caso de las mujeres, la evidencia revisada muestra una mayor exposición al estrés relacionado con el trabajo, la violencia y el acoso por razón de género, las elevadas demandas emocionales, el conflicto entre la vida laboral y familiar y la inseguridad laboral. EU-OSHA destaca que estos riesgos son especialmente frecuentes en sectores altamente feminizados, como la sanidad, los servicios sociales, la educación, el trabajo doméstico o la limpieza, caracterizados por elevadas demandas emocionales, escasa autonomía, horarios irregulares o insuficiencia de recursos.

También, señala que las mujeres continúan estando sobrerrepresentadas en formas de empleo precarias y peor remuneradas, así como en trabajos de plataformas digitales relacionados con los cuidados o la limpieza. Además, dedica una atención específica a la violencia y el acoso por razón de género, incluido el ejercido por terceras personas —como pacientes, clientes o usuarios—, y recuerda que estas situaciones tienen importantes consecuencias para la salud mental y la trayectoria profesional de quienes las sufren.

El informe también identifica una mayor exposición entre las personas pertenecientes a minorías étnicas y los trabajadores migrantes. Entre los factores señalados figuran la discriminación racial, el racismo, las barreras lingüísticas, la falta de reconocimiento de cualificaciones, la precariedad laboral y unas peores condiciones de trabajo. En sectores como la construcción, la agricultura, la limpieza, los cuidados o el trabajo en plataformas digitales, estas circunstancias pueden verse reforzadas por jornadas prolongadas, una menor protección en materia de seguridad y salud laboral y un mayor riesgo de sufrir violencia y acoso, con consecuencias para la salud mental.

compañeros de trabajo, tomando un café
Fuente: magnific. Autoría: freepik. Descarga: 30/06/26.

Otro de los colectivos analizados es el de las personas LGBTIQ+. EU-OSHA señala que la discriminación, la ocultación de la identidad, la exclusión, el acoso y determinados prejuicios presentes en el entorno laboral pueden incrementar la exposición al estrés y afectar negativamente a la salud mental y al bienestar psicológico. En este sentido, considera esencial promover culturas organizativas inclusivas y libres de discriminación.

En relación con las personas con discapacidad o enfermedades crónicas, el documento destaca que pueden afrontar barreras adicionales derivadas de la falta de adaptaciones adecuadas del puesto de trabajo, el estigma, la discriminación o unas condiciones organizativas poco flexibles. Todo ello puede incrementar la presión psicológica y dificultar su participación plena en el mercado laboral.

También analiza la situación de los trabajadores jóvenes, que con frecuencia acceden al empleo mediante contratos temporales, condiciones más inestables o puestos con escasa autonomía, así como la de los trabajadores de mayor edad, que pueden verse afectados por estereotipos relacionados con la edad o dificultades para acceder a la formación. Asimismo, señala que las personas con bajo nivel socioeconómico suelen concentrarse en empleos más precarios y con menos recursos organizativos, lo que incrementa su vulnerabilidad frente a estos riesgos.

La interseccionalidad aumenta la vulnerabilidad.

El informe concede un papel destacado a la interseccionalidad, entendida como la coincidencia de distintas características o circunstancias que pueden dar lugar a múltiples formas de discriminación o exclusión.

Así, una misma persona puede pertenecer simultáneamente a varios de los grupos analizados —por ejemplo, ser mujer, migrante y tener una discapacidad—, lo que puede incrementar su exposición a determinados factores de riesgo. El documento pone diversos ejemplos de estas situaciones, como las mujeres con discapacidad, que presentan un mayor riesgo de sufrir violencia por razón de género, o las personas pertenecientes a minorías étnicas y al colectivo LGBTIQ, que pueden experimentar formas simultáneas de discriminación.

Por ello, EU-OSHA sostiene que las evaluaciones de riesgos y las medidas preventivas deben contemplar estas realidades complejas, evitando enfoques uniformes que no tengan en cuenta las diferentes circunstancias presentes en la plantilla.

Hacia una prevención más inclusiva.

Como conclusión, EU-OSHA plantea avanzar hacia modelos de prevención que integren la diversidad en todas las fases de la gestión de los factores de riesgo psicológico y social relacionados con el trabajo. Entre otras medidas, propone desarrollar evaluaciones de riesgos sensibles a la diversidad, incorporar la perspectiva de género y de interseccionalidad, implantar políticas organizativas inclusivas, prevenir la violencia y el acoso, reforzar la participación de los trabajadores y sus representantes, y ofrecer formación específica a responsables, mandos y profesionales implicados en la prevención.

Asimismo, considera necesario que las políticas de igualdad, diversidad y seguridad y salud en el trabajo actúen de forma coordinada, de manera que la prevención no se limite a responder a situaciones ya producidas, sino que permita identificar y eliminar los factores organizativos que generan desigualdades y aumentan la exposición a estos riesgos.

En conjunto, EU-OSHA concluye que incorporar la diversidad en la prevención no solo favorece la protección de los colectivos que presentan una mayor vulnerabilidad, sino que contribuye a mejorar las condiciones de trabajo, la salud mental, el bienestar psicológico y la seguridad de toda la plantilla.


Fuente.

European Agency for Safety and Health at Work. (2026). Workforce diversity and psychosocial risks: Towards healthier and more inclusive workplaces. Publications Office of the European Union. https://doi.org/10.2802/8537968

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