¿Se recomienda tratar el trauma en personas con psicosis?
26 Feb 2026

Las intervenciones centradas en el trauma, específicamente la exposición prolongada y la desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares, resultan intervenciones seguras, viables y prometedoras para las personas que sufren trastornos del espectro de la psicosis, desmintiendo el temor clínico histórico a que estos tratamientos puedan exacerbar la sintomatología. Así lo concluye un estudio publicado en la revista Revista de Psicoterapia, realizado por las investigadoras Belén Lozano, Carmen Valiente y Regina Espinosa, pertenecientes a la Universidad Complutense de Madrid, la Universidad Camilo José Cela y el Instituto de Investigación Sanitaria HM Hospitales. El documento ofrece una revisión actualizada que busca derribar las barreras existentes en la atención a la salud mental de estos pacientes, puesto que evidencia que abordar las experiencias traumáticas no solo es posible, sino necesario para una recuperación integral y basada en la evidencia.

Foto: Freepik. Autor: Freepik. Descarga: 4/12/25

El vínculo indisoluble entre trauma y psicosis.

El punto de partida del análisis de Lozano, Valiente y Espinosa es la contundente evidencia de que las personas con trastornos del espectro de la esquizofrenia han experimentado múltiples vivencias traumáticas a lo largo de su vida. Las autoras destacan que las tasas de comorbilidad con el trastorno de estrés postraumático en esta población oscilan entre el 10,6% y el 53%, unas cifras muy superiores a las observadas en la población general. Además, señalan un aspecto crucial a menudo ignorado: la propia experiencia psicótica, que incluye el contenido de los síntomas, el malestar asociado, los ingresos involuntarios o el uso de medidas de contención mecánica, pueden resultar traumáticos en sí mismos y contribuir al desarrollo de sintomatología postraumática adicional.

A pesar de esta realidad, las investigadoras exponen que la evaluación sistemática de estos síntomas no es una práctica generalizada. Los profesionales de la salud suelen mostrarse reticentes a abordar el trauma. Esta barrera surge, según explican en el texto, «porque a menudo presentan temor a descompensaciones psicóticas, a dificultades organizacionales y porque consideran que no tienen guías específicas de tratamiento». Esta falta de intervención tiene consecuencias graves, en la medida que los pacientes con esta comorbilidad suelen presentar cuadros clínicos más complejos, mayor número de hospitalizaciones y peor adherencia a los servicios de rehabilitación.

Metodología.

Para arrojar luz sobre esta problemática, el equipo investigador llevó a cabo una revisión narrativa de la literatura científica. Su trabajo se centró en identificar y analizar los ensayos clínicos aleatorizados sobre intervenciones centradas en el trauma para personas con psicosis publicados en la última década, hasta mayo de 2025. La búsqueda incluyó las principales bases de datos y, además, se contactó directamente con los equipos de investigación líderes en el área para incluir información sobre estudios actualmente en desarrollo.

Tres enfoques terapéuticos bajo la lupa.

El estudio identifica tres tipos principales de intervenciones que se han desarrollado para esta población: la reestructuración cognitiva, la exposición prolongada y la terapia de desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares.

En cuanto a la reestructuración cognitiva, las autoras explican que se basa en modificar las distorsiones cognitivas derivadas del evento traumático. Aunque se argumenta que puede generar menor emocionalidad que la exposición directa, los resultados son mixtos. Mientras que algunos estudios, como el de Mueser y colaboradores, mostraron una reducción de síntomas, otros trabajos replicados en el Reino Unido no encontraron diferencias significativas frente al tratamiento habitual, sugiriendo que esta técnica por sí sola podría no ser suficiente en esta población.

Por otro lado, la exposición prolongada ha mostrado resultados más sólidos. Esta técnica implica la exposición en imaginación al recuerdo traumático y la exposición en vivo a estímulos evitados. Lozano y sus coautoras destacan el estudio de van der Berg y colaboradores en los Países Bajos, donde la exposición prolongada se asoció no solo con una reducción significativa de la sintomatología postraumática, sino también con una mayor tasa de remisión completa de los síntomas y una disminución sostenida de la sintomatología paranoide y depresiva, todo ello sin provocar exacerbación de los síntomas psicóticos.

La terapia de desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares

Finalmente, la terapia de desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares, conocida por sus siglas en inglés como EMDR, se perfila como una opción muy ventajosa. Según detallan Lozano, Valiente y Espinosa, este enfoque «destaca por su eficacia y por no requerir la narración detallada del trauma», lo cual es una importante ventaja para personas con psicosis. Mediante técnicas que identifican el recuerdo fuente y aplican estimulación bilateral, se facilita la integración del evento traumático. Las autoras citan estudios recientes, como el estudio EASE de Varese y su equipo o el ensayo de Every-Palmer en Nueva Zelanda, que confirman que esta terapia es segura y eficaz para reducir la sintomatología postraumática incluso en contextos judiciales o penitenciarios.

El futuro de la investigación y los nuevos ensayos en curso.

El artículo no solo mira al pasado, sino que pone el foco en los grandes proyectos que se están llevando a cabo actualmente y que prometen revolucionar el tratamiento. Las autoras describen iniciativas de gran envergadura como el proyecto Study of Trauma and Recovery (STAR) en el Reino Unido, que evalúa una intervención integrada combinando terapia cognitivo-conductual con reescritura en imaginación en una muestra de 300 participantes.

Asimismo, mencionan el ensayo The Key Integrated Trauma Treatment in Psychosis Trial (KIT) en Noruega, que incorpora una innovación metodológica notable: el análisis de biomarcadores mediante muestras sanguíneas y el registro de la activación autonómica para explorar los mecanismos neurobiológicos implicados, además de analizar el impacto en los costes asociados al uso de servicios de salud.

En el ámbito nacional, las autoras resaltan el trabajo de su propio equipo en la Comunidad de Madrid. Actualmente están llevando a cabo un ensayo clínico multicéntrico en colaboración con organizaciones como El Buen Samaritano o Fundación Manantial. Este protocolo, diseñado para personas con trastornos del espectro de la psicosis de larga duración, es una intervención integral que incluye sesiones de Terapia de Aceptación y Compromiso, procesamiento del trauma con desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares, y ejercicios de Psicología Positiva para favorecer la conexión con el mundo.

Hacia una práctica clínica libre de estigmas.

En su discusión final, Lozano, Valiente y Espinosa son claras: las intervenciones centradas en el trauma son seguras y eficaces para una población históricamente excluida de estos enfoques. Los hallazgos indican que la exposición prolongada y la terapia de movimientos oculares son superiores a la lista de espera en la reducción de síntomas.

Sin embargo, para que estos avances lleguen a los pacientes, es necesario superar las reticencias de los clínicos. El estudio señala que la formación específica y la supervisión son claves, puesto que «reducen las creencias negativas de los terapeutas y aumentan la disposición a trabajar el trauma en esta población». Las autoras concluyen haciendo un llamamiento a la formación profesional especializada y a la continuación de la investigación para garantizar que las personas con psicosis reciban las intervenciones adecuadas que recomiendan las guías internacionales, como las del National Institute for Health and Care Excellence.

Es fundamental, tal y como indican las autoras, seguir investigando qué perfiles se benefician más de cada modalidad y cómo integrar estas intervenciones en los sistemas públicos de salud mental, pero la evidencia actual ya permite afirmar que el tratamiento del trauma en la psicosis es una vía segura hacia la recuperación.

Fuente.

Lozano, B., Valiente, C., & Espinosa, R. (2025). Intervenciones centradas en el trauma para personas con psicosis: Una revisión narrativa de ensayos clínicos aleatorizados. Revista de Psicoterapia, 36(132), 31-37. https://doi.org/10.5944/rdp.v36i132.45965

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