La TCC, eficaz en el abordaje de la fatiga en el COVID persistente
30 May 2023

En el abordaje de la fatiga severa asociada al COVID persistente, la terapia cognitivo-conductual resulta eficaz, observándose, entre sus beneficios, una reducción de la fatiga, así como menos problemas de concentración y una mejora en el funcionamiento físico y social.

Esta es una de las principales conclusiones de un estudio publicado en la revista Clinical Infectious Diseases, bajo el título Efficacy of cognitive behavioral therapy targeting severe fatigue following COVID-19: results of a randomized controlled trial.

La TCC eficaz en el abordaje de la fatiga en el COVID persistente
Fuente: freepik. Foto: Racool studio. Fecha: 10/05/23

Tal y como señalan sus autores, desde la irrupción de la pandemia de la COVID-19, se está prestando cada vez más atención a los síntomas que persisten a largo plazo tras la infección, denominando este síndrome Long COVID o COVID persistente. Entre sus síntomas más prevalentes, destaca la fatiga. Ésta suele ser grave y debilitante, notificándose, en algunos casos, hasta dos años después de la fase aguda de la infección, algo que, a su juicio, “sugiere un curso crónico en un subconjunto de pacientes”.

Es necesario llevar a cabo intervenciones basadas en la evidencia

Dado que la fatiga severa derivada del COVID-19 y la discapacidad asociada con la misma afecta a millones de personas en todo el mundo, el estudio pone de relieve la necesidad urgente de llevar a cabo intervenciones basadas en la evidencia.

A este respecto, teniendo en cuenta que las variables cognitivo conductuales (como un patrón de sueño-vigilia interrumpido, un nivel de actividad bajo, o creencias erróneas relacionadas con la fatiga, entre otras), se relacionan con la persistencia de la fatiga a largo plazo, subraya el rol esencial de la terapia cognitiva conductual (TCC) dirigida a estos factores cognitivo-conductuales, siendo evidente su eficacia en la reducción de la fatiga severa de larga duración.

Partiendo de la premisa de que el abordaje de los factores de comportamiento cognitivo que influyen en el mantenimiento de la fatiga derivada del Long COVID supondría una mejora de la misma, el presente estudio analiza, en este sentido, la eficacia de la intervención cognitivo-conductual y sus beneficios.

Durante 17 semanas, los/as pacientes recibieron terapia cognitivo-conductual por parte de psicólogos/as

Para tal fin, los investigadores realizaron un ensayo multicéntrico controlado aleatorizado de dos brazos en una muestra de 114 pacientes de Países Bajos, que presentaban fatiga grave de larga duración tras el COVID-19 (de 3 a 12 meses después de la infección). Los/as pacientes fueron asignados/as aleatoriamente al tratamiento habitual o a la terapia cognitivo-conductual para la fatiga post-COVID.

Durante la pandemia, el acceso a la intervención a través de Internet garantizó la continuación de la terapia, a pesar de las medidas preventivas de salud pública, si bien el contacto cara a cara también estuvo disponible para aquellos/as pacientes que no podían o no querían utilizar el formato basado en Internet. Todos los terapeutas implicados en la TCC eran psicólogos y psicólogas formados/as en el protocolo, con supervisión cada dos semanas por parte de psicólogos/as clínicos/as capacitados para garantizar la integridad del tratamiento.

Durante 17 semanas los/as pacientes recibieron terapia cognitivo-conductual, orientada a una serie de variables cognitivo-conductuales que, según indica el estudio, pueden perpetuar la fatiga: 1) un patrón de sueño-vigilia interrumpido; 2) creencias erróneas sobre la fatiga; 3) un nivel de actividad bajo; 4) bajo apoyo social percibido; 5) problemas con el procesamiento psicológico del COVID-19; 6) miedos y preocupaciones con respecto la infección; y 7) falta de habilidades para hacer frente al dolor.

Las conclusiones sugieren beneficios de la TCC en el abordaje de la fatiga grave del COVID persistente

El análisis de los datos reveló que los pacientes que recibieron TCC reportaron una reducción significativa de la fatiga, en comparación con los/as que recibieron tratamiento habitual. Este efecto positivo se mantuvo a los seis meses de seguimiento.

Asimismo, la terapia cognitivo-conductual no solo conllevó a una disminución de la fatiga, sino que también se registraron menos problemas de concentración, síntomas somáticos menos graves y una mejora en el funcionamiento físico y social.

Fuente: Tanja A Kuut, Müller, F., Csorba, I., Braamse, A., Aldenkamp, A., Appelman, B., Assmann-Schuilwerve, E., Geerlings, S.E., Gibney, K.B., Kanaan, R.A.A., Mooij-Kalverda, K., Olde Hartman, T.C., Pauëlsen, D., Prins, M., Slieker, K., van Vugt, M., Keijmel, S.P., Nieuwkerk, P., Rovers, C.P., Knoop, H. (2023)- Efficacy of cognitive behavioral therapy targeting severe fatigue following COVID-19: results of a randomized controlled trial. Clinical Infectious Diseases, ciad257, published online. https://doi.org/10.1093/cid/ciad257

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