Los alumnos y alumnas diagnosticados de dislexia, discalculia o de comorbilidad entre ambas problemáticas, presentan un rendimiento significativamente inferior en memoria de trabajo visoespacial, control inhibitorio, flexibilidad cognitiva e inteligencia fluida en comparación con escolares sin dificultades de aprendizaje. Esta es la principal conclusión de un estudio que muestra que las alteraciones en las funciones ejecutivas no parecen ser exclusivas de un tipo concreto de dificultad, sino que estarían vinculadas de forma general a las dificultades específicas del aprendizaje. No obstante, el trabajo sí detecta una diferencia significativa entre los grupos con dislexia y discalculia en flexibilidad cognitiva, y observa que el grupo con ambos diagnósticos obtiene, en conjunto, los resultados más bajos, aunque esta diferencia no alcanza significación estadística frente a los otros grupos con dificultades.
El objetivo del estudio, publicado en la revista Psicología Educativa, es comparar el funcionamiento ejecutivo de alumnado de Educación Primaria diagnosticado de dislexia, discalculia y comorbilidad de ambos trastornos, frente a alumnos y alumnas sin ninguna dificultad del aprendizaje.

Tal y como explican sus autoras, las dificultades específicas del aprendizaje se caracterizan, según el DSM-5-TR, por dificultades persistentes en habilidades académicas como la lectura, la escritura o las matemáticas, que interfieren en el desarrollo de aprendizajes más avanzados. Entre estos trastornos, la dislexia hace referencia a las dificultades relacionadas con la lectura y el procesamiento del lenguaje escrito, mientras que la discalculia se vincula a alteraciones en el aprendizaje y manejo de las habilidades matemáticas. Una característica relevante de ambos cuadros es que pueden aparecer conjuntamente. De hecho, el estudio recuerda que investigaciones previas han situado la comorbilidad entre dislexia y discalculia entre el 10% y el 70%, una amplia horquilla que depende de los criterios diagnósticos y del tipo de muestra evaluada.
El estudio contextualiza ampliamente cómo, en los últimos años, las teorías cognitivas y neuropsicológicas han ido alejándose de explicaciones centradas exclusivamente en déficits específicos de lectura o cálculo para incorporar también el papel de habilidades cognitivas de dominio general. Entre ellas destacan las funciones ejecutivas, un conjunto de procesos cognitivos que permiten controlar la atención, regular la conducta, manejar información relevante y adaptarse de forma flexible a nuevas demandas o problemas.
Funciones ejecutivas: procesos clave para el aprendizaje escolar.
Según se explica, las funciones ejecutivas incluyen componentes básicos como la inhibición, la actualización de información en memoria de trabajo y la flexibilidad cognitiva. A ello, se suman funciones de orden superior, como el razonamiento y la inteligencia fluida, que dependen del adecuado funcionamiento de los componentes básicos. Estas habilidades son esenciales para el aprendizaje escolar porque permiten mantener y procesar información relevante, controlar respuestas impulsivas y modificar estrategias cuando las tareas cambian o se vuelven más complejas.
En el caso de la lectura, la memoria de trabajo resulta fundamental para mantener la secuencia de sonidos y palabras durante la decodificación y para integrar la información leída con conocimientos previos durante la comprensión. El control inhibitorio ayuda a evitar interferencias o respuestas incorrectas, por ejemplo, al diferenciar palabras similares o corregir errores durante la lectura en voz alta. Por su parte, la flexibilidad cognitiva permite cambiar de estrategia cuando un texto exige distintos niveles de inferencia o comprensión.
En matemáticas, la memoria de trabajo permite retener los datos relevantes de un problema, realizar cálculos mentales y seguir instrucciones de varios pasos. La inhibición evita aplicar procedimientos automáticos incorrectos —como sumar en lugar de restar— y la flexibilidad cognitiva facilita alternar entre diferentes estrategias de resolución y adaptarse a nuevos tipos de ejercicios. La inteligencia fluida, además, desempeña un papel importante tanto en comprensión lectora como en resolución de problemas matemáticos, ya que interviene en la capacidad para identificar patrones, establecer relaciones lógicas e inferir significados no explícitos.
La memoria de trabajo y el control inhibitorio, funciones ejecutivas asociadas a la dislexia y la discalculia.
Las autoras del presente estudio han revisado numerosas investigaciones previas que muestran la importancia de estas funciones ejecutivas en el rendimiento académico. Así, estudios anteriores indican que las funciones ejecutivas predicen tanto el desarrollo de habilidades matemáticas como lectoras y que, incluso pueden ayudar a identificar tempranamente a escolares con riesgo de presentar dificultades de aprendizaje. Algunos trabajos han llegado a sugerir que determinadas habilidades ejecutivas podían predecir mejor el crecimiento de las capacidades matemáticas que la propia instrucción matemática recibida.
La literatura previa también documenta alteraciones específicas en distintas funciones ejecutivas en niños y niñas con dislexia o discalculia. En relación con la memoria de trabajo, el estudio señala que es la función ejecutiva que más frecuentemente aparece alterada en los trastornos específicos del aprendizaje. Otras investigaciones han encontrado dificultades tanto en memoria verbal como visoespacial. Además, algunos trabajos sugieren que las dificultades en memoria de trabajo podrían explicar entre el 30% y el 70% de los casos de comorbilidad entre dificultades matemáticas y lectoras.
Respecto al control inhibitorio, el artículo recoge que estudios previos señalan una relación entre esta capacidad y el rendimiento en matemáticas y lectura desde edades tempranas. Algunos recogen que el alumnado con dificultades matemáticas presentaría problemas para inhibir respuestas automáticas o controlar interferencias, mientras que otros estudios han hallado menores niveles de control inhibitorio en escolares con dislexia. No obstante, de acuerdo con las autoras, los resultados de todas estas investigaciones previas no siempre han sido consistentes.
Pocas investigaciones han comparado directamente los perfiles de funcionamiento ejecutivo en dislexia y discalculia.
La literatura científica identifica también la flexibilidad cognitiva como un importante predictor del rendimiento académico. Según recoge el presente estudio, los niños y las niñas con dificultades matemáticas suelen mostrar mayores problemas para cambiar el foco atencional y alternar entre estrategias de resolución, mientras que los escolares con dislexia exhiben déficits significativos en tareas de flexibilidad cognitiva frente a grupos control.
En cuanto a la inteligencia fluida, diferentes investigaciones han demostrado que esta capacidad predice el aprendizaje matemático y lector. Los déficits en inteligencia fluida pueden dificultar la identificación de ideas principales, el razonamiento abstracto o la resolución de problemas novedosos. En escolares con dislexia, por ejemplo, algunos estudios sugieren que la carga cognitiva añadida que supone procesar el lenguaje escrito limita los recursos disponibles para tareas de razonamiento lógico y abstracto.
Pese a toda esta evidencia, las autoras del presente estudio subrayan que existen pocas investigaciones que comparen directamente los perfiles de funcionamiento ejecutivo entre escolares con dislexia, discalculia y comorbilidad entre ambos trastornos. La mayoría de los trabajos previos se han centrado únicamente en uno de los trastornos o en funciones ejecutivas aisladas. Precisamente por ello, las autoras plantean aquí la necesidad de realizar una evaluación más amplia que incluya múltiples funciones ejecutivas y permita analizar si existen perfiles diferenciados según el tipo de trastorno específico del aprendizaje.
El grupo con dificultades de aprendizaje presenta un menor rendimiento en memoria de trabajo, inhibición y flexibilidad cognitiva.
Para tal fin, han contado con una muestra formada por 289 estudiantes de segundo a sexto curso de Primaria procedentes de 31 colegios de Santiago de Chile. De ellos, 175 integraban el grupo control, sin dificultades de aprendizaje; 50 tenían diagnóstico de dislexia; 45, diagnóstico de discalculia; y 19 presentaban comorbilidad entre dislexia y discalculia. Los diagnósticos se realizaron conforme a la normativa del Ministerio de Educación de Chile dentro del Programa de Integración Escolar, utilizando la batería psicopedagógica EVALÚA 4.0.
Los resultados muestran diferencias estadísticamente significativas entre el grupo control y los grupos con dificultades específicas del aprendizaje en todas las funciones ejecutivas evaluadas. De forma específica, se observa que flexibilidad cognitiva es la única función ejecutiva en la que se detectan diferencias significativas entre dos grupos con dificultades del aprendizaje: concretamente, entre el grupo con dislexia y el grupo con discalculia.
Peor rendimiento en funciones ejecutivas en el grupo con comorbilidad.
Las autoras interpretan estos resultados como un respaldo a la hipótesis de que las dificultades específicas del aprendizaje están asociados a déficits en capacidades cognitivas de dominio general y no únicamente a alteraciones específicas de lectura o cálculo. Asimismo, destacan que el grupo con comorbilidad presenta el peor rendimiento en todas las funciones ejecutivas evaluadas, aunque las diferencias respecto a los otros grupos no alcanzan significación estadística. Según sugieren, esta tendencia podría indicar que un peor funcionamiento ejecutivo influye en una mayor gravedad de las dificultades de aprendizaje cuando ambos trastornos aparecen conjuntamente.
El estudio también relaciona estos hallazgos con investigaciones previas sobre conectividad cerebral en escolares con dificultades del aprendizaje. Según explican las autoras, algunos trabajos han encontrado diferencias en las redes de conectividad fronto-parietal, sugiriendo la existencia de mecanismos compensatorios y reorganizaciones neuronales que afectarían no solo a circuitos especializados en lectura o cálculo, sino también a procesos ejecutivos generales.
Las funciones ejecutivas deberían formar parte de la evaluación y diagnóstico de la dislexia y la discalculia.
Entre las limitaciones, las investigadoras advierten de que el grupo con comorbilidad es considerablemente más pequeño que el resto y presenta una mayor dispersión en los resultados, por lo que los hallazgos relacionados con este grupo deben interpretarse con cautela. Asimismo, plantean la necesidad de futuros estudios con muestras más equilibradas y con tareas que incorporen habilidades específicas de dominio lingüístico y numérico para comprender mejor el peso de las funciones ejecutivas en el rendimiento académico.
En conjunto, el estudio concluye afirmando que el alumnado con dislexia, discalculia o comorbilidad entre ambas dificultades del aprendizaje, muestran un funcionamiento ejecutivo significativamente más bajo que los escolares sin ningún tipo de dificultad, lo que refuerza la importancia de evaluar estas funciones como parte de los procesos de identificación y diagnóstico de los trastornos específicos del aprendizaje.
Fuente.
Castro Cañizares, D., Mazuera Velázquez, T., & Estévez Pérez, N. (2026). Comparative study of executive functioning in schoolchildren with dyslexia, dyscalculia, and comorbidity of both disorders. Psicología Educativa, 32, Article e260447. https://doi.org/10.5093/psed2026a4
