La Sociedad Británica de Psicología ha publicado una nueva guía dirigida a los profesionales que trabajan con personas vulnerables con necesidades especiales a medida que abandonan la situación de confinamiento. Para las personas con necesidades complejas, como aquellas que presentan problemas de aprendizaje, trastornos del espectro autista o personas con demencia, el confinamiento ha implicado una serie de desafíos y dificultades adicionales, generando una mayor ansiedad y potenciando su aislamiento social, así como mayores exigencias en su capacidad de atención.

Tal y como señala el texto, a medida que se eliminan las restricciones de movilidad y se incorporan nuevas pautas de comportamiento, estos colectivos con necesidades de comunicación especiales pueden tener mayores dificultades que el resto de la población para comprender e incorporar las nuevas reglas de conducta.

Fuente: www.pexels.com Artista:
Marcelo Chagas Fecha descarga: 22/10/2020

Asimismo, estas personas a menudo pueden tener mayor confusión a la hora de saber qué se espera de su comportamiento o del de los demás para garantizar su seguridad o pueden tener mayores problemas para seguir las pautas de salud recomendadas tras el confinamiento, como la distancia social y el uso correcto de las mascarillas. A esta dificultad se añade el hecho de que las rutinas habituales y sus redes de apoyo se pueden haber visto afectadas por la situación de emergencia sanitaria, de manera que no se encuentren disponibles o que no sea posible el acceso a ningún tipo de ayuda o a una adaptación de estos recursos en versión de teleasistencia.

Por este motivo, la guía de la BPS ofrece recomendaciones a los profesionales que trabajan con estos colectivos, con el objetivo de:

  • Saber proporcionar recomendaciones a estas personas con necesidades complejas mediante el uso de recursos psicoeducativos adaptados y accesibles a cada individuo.
  • Ofrecer un apoyo adecuado y continuado a lo largo del periodo de nueva normalidad, de forma que las personas con necesidades especiales consigan adaptarse a los cambios a un ritmo acorde a sus capacidades.
  • Incluir nuevas formas de apoyo y atención en los casos más vulnerables, donde no existe acceso a la tecnología necesaria para disponer de teleasistencia.
  • Saber cómo realizar una adecuada evaluación del impacto potencial de los cambios asociados a la nueva situación en el entorno directo, en las actividades familiares, etc., de las personas con necesidades especiales, de formal que se establezcan medidas para paliar dicho impacto.
  • Crear mecanismos de coordinación y cooperación entre los diferentes agentes asistenciales y los familiares.
  • Sensibilizar a la población sobre los retos y desafíos que supone la situación para los diferentes tipos de discapacidad y sobre cómo ofrecer un adecuado apoyo a las personas en esta situación.

La guía puede descargarse en el siguiente enlace:

Guidance for health professionals supporting groups with specific complex needs who are or have been shielding

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