La pandemia de COVID-19 ha tenido un impacto mundial, afectando al ámbito laboral en muchos aspectos. Adaptarse a esta nueva realidad ha requerido, por parte de las empresas y organizaciones, el desarrollo de protocolos para asegurar la seguridad frente al contagio en el lugar de trabajo, incorporar las nuevas tecnologías para una atención online y el auge del teletrabajo o buscar nuevas formas de expansión, entre otras. Tal y como señala la Organización Internacional del Trabajo (OIT), estos cambios han permitido nuevas oportunidades de desarrollo pero también han planteado nuevos riesgos en materia de salud y seguridad laboral, incluidos los riesgos psicosociales y el aumento del riesgo de violencia de los empleados.

 

Fuente: www.pexels.com Artista:
Gustavo Fring Fecha descarga: 05/05/2020

Teniendo en cuenta este contexto, y enmarcado en la celebración del Día Mundial de la Salud y Seguridad en el Trabajo, el pasado 28 de abril, la OIT ha dado a conocer el informe Anticípese, prepárese y responda a las crisis: invierta ahora en sistemas resilientes de seguridad y salud en el trabajo, en el que examina la necesidad de fortalecer los sistemas de salud y seguridad en el trabajo para poder hacer frente a los desafíos derivados del uso de las nuevas tecnologías, las nuevas condiciones laborales y las formas emergentes de empleo asociados a la pandemia y a la crisis económica actuales.

Crear una cultura de seguridad y salud puede ayudar a reducir el número de muertes y enfermedades relacionadas con el trabajo. Como señala la OIT en un comunicado. “Cada uno de nosotros es responsable de detener las muertes y lesiones en el trabajo (…) Como empleadores, somos responsables de garantizar que el entorno laboral sea seguro y saludable. Como trabajadores somos responsables de trabajar de forma segura y de protegernos y de no poner en peligro a los demás, de conocer nuestros derechos y de participar en la implementación de las medidas preventivas”.

En la publicación, la OIT destaca la situación de los trabajadores de primera línea frente a la COVID-19, poniendo sobre la mesa las condiciones laborales de riesgo en las que han tenido y tienen que desarrollar su trabajo. Los datos hablan por sí mismos: cerca de 7.000 trabajadores sanitarios han fallecido desde el inicio de la pandemia y más de 136 millones de trabajadores sanitarios y de asistencia social se encuentran en serio riesgo de contraer la COVID-19 en sus lugares de trabajo. Se trata de un grupo, además, que está teniendo que soportar una enorme presión y carga laboral, de forma que que su salud mental se ha visto seriamente afectada. Según los datos que se recogen en el informe, uno de cada cinco trabajadores de la salud en todo el mundo ha informado de síntomas de depresión y ansiedad.

Otros colectivos que están en riesgo, según el informe, son los trabajadores de los medios de transporte o aquellos que tienen que trabajar en entornos cerrados y sin posibilidad de medidas de distanciamiento físico, así como todos aquellos que se han incorporado al teletrabajo, cuya conciliación de la vida familiar y laboral se ha visto más afectada. Según un estudio realizado por la OIT, el 65% de las empresas y organizaciones encuestadas informaron de la dificultad que ha supuesto mantener el estado de ánimo de sus trabajadores en estos tiempos de pandemia.

A este respecto, la OIT realiza un llamamiento a todos los países para crear sistemas sólidos y resilientes de seguridad y salud en el trabajo que mitiguen el impacto que pueda tener cualquier emergencia sanitaria futura, lo que exige que la salud y seguridad en el ámbito laboral se contemple como una línea de acción estratégica en los planes de recuperación y de respuesta ante las emergencias.

Se puede acceder al documento en el siguiente enlace:

Anticipate, prepare and respond to crises: Invest now in resilient OSH Systems

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