La situación generada por la crisis del coronavirus, y las medidas tomadas para impedir su propagación, han tenido y están teniendo un gran impacto sobre la salud mental de la sociedad española en general, y de algunos colectivos especialmente, incrementando la incidencia de problemas de depresión, ansiedad, sueño, etc. Y aunque la mayoría de los estudios se han centrado en identificar y cuantificar el impacto negativo que esta situación ha tenido en nuestra salud mental, también ha puesto a prueba nuestras estrategias de afrontamiento, e incluso la posibilidad de crecer y aprender. De todo ello hemos querido hablar con Rosa María Baños, catedrática de Psicología de la Universidad de Valencia, jefa de grupo del CIBEROBN y coordinadora del simposio ‘Pandemia y confinamiento, ¿realmente "salimos" más fuertes?’, que podrás seguir en el CNP2021. A ella le hemos preguntado, entre otras cuestiones, si los españoles somos más resilientes y si disponemos de los recursos suficientes para conseguir ‘salir’ más fuertes de esta crisis sanitaria con la que llevamos conviviendo más de un año.

Foto: Rosa María Baños

ENTREVISTA

Primera pregunta obligada: ¿saldremos más fuertes de esta pandemia?

Yo creo que sí. Saldremos más fuertes de esta pandemia igual que salimos más fuertes siempre de todos los acontecimientos adversos que hemos vivido como especie a lo largo de toda la historia. Quiero decir. Siempre la adversidad nos ha fortalecido lo cual no quiere decir que no hayamos pagado un precio por ello.

Llevamos más de un año lidiando con una crisis sanitaria que nos pilló a todos desprevenidos. Con el ánimo de muchos españoles hecho añicos o casi y con una pandemia que no termina de irse. ¿Cómo lidiar con todo eso? ¿Existe alguna receta ‘milagrosa’ para no venirnos abajo?

No. No existen recetas milagrosas ni para esto ni para nada. Normalmente todas las recetas milagrosas pasan por esfuerzo y pasan por constancia. Pero sí que es cierto que lo que existe es esperanza. Realmente la evidencia lo está demostrando, que hay luz al final del túnel. Yo hablo de la generalidad, pero obviamente eso no quiere decir que todos vayamos a salir bien de esto. No existe por tanto una receta milagrosa, pero lo que sí que existe es el trabajo y la constancia de querer o de intentar entre todos afrontar este tipo de situación y la posibilidad de poner en marcha recursos de afrontamiento que todos los seres humanos tenemos, absolutamente todos, en mayor o menor medida.  De alguna manera lo que tenemos que hacer es buscarlos e intentar ponerlos en funcionamiento y apoyarnos además en otras facetas que la evidencia y los estudios empíricos nos dicen que nos pueden ayudar como son los aspectos de la gratitud, la compasión, la autocompasión, la búsqueda y el sentido en la vida, vivir de acuerdo con unos valores, es decir, una serie de cosas que sí que podemos hacer para mejorar, no sólo nuestra calidad de vida, sino la de todas las personas que están a nuestro alrededor.

En el simposio que coordina se mostrarán cuatro estudios que analizan la respuesta de resiliencia ante el confinamiento en España. ¿Podría resumirnos estos estudios?

Van a ver distintos estudios, pero todos ellos con ese mensaje. Obviamente se trata de una situación muy adversa pero la respuesta de los individuos a esa situación muy adversa no ha sido siempre completamente negativa o digamos que no ha sido exclusivamente negativa. Quiero decir. Los que todos los estudios nos van a decir, van a indicar, es que claro que ha habido sufrimiento, que ha habido ansiedad, sensaciones de incertidumbre, tristeza, indefensión…

Una serie de emociones negativas y a la vez todo eso ha repercutido de una manera muy importante en nuestras vidas. Pero junto a eso ha habido también otra serie de respuestas positivas o digamos, respuestas en las que hemos sabido poner en funcionamiento todo eso.

Simplemente recordar todo lo que fue el apoyo a nuestros sanitarios, la sensación de colectividad que se impregnó en toda la sociedad y como cada uno individualmente nos sentíamos parte de una colectividad que intentaba ser resiliente y que intentaba afrontar esto. Como, desde distintas partes, se pusieron iniciativas en funcionamiento y se intentó entre todos luchar con esto y de alguna manera esto es lo que nos van a contar los diferentes estudios. Que ha habido diferencias individuales, que ha habido maneras diferentes de responder pero que no todas son en absoluto negativas.

Lo que sí que es cierto es que es necesario identificar aquellos grupos o aquellos colectivos que han sido mucho más vulnerables para ayudarles, apoyarles, darles los instrumentos y las herramientas que les pueda ayudar. Luego es muy importante conocer cuáles son los elementos que han ayudado a otros colectivos a ser resilientes y a poder adaptarse y no solamente eso, sino incluso a poder crecer y convertirse en mejores y más fuertes después o durante la situación. Y como entender estos elementos, nos puede ayudar a diseñar, mucho mejor, campañas de promoción de la salud mental.

Ya nadie duda de que la palabra resiliencia, como la de coronavirus, ha venido para quedarse. ¿Cómo de resiliente somos los españoles? ¿Cree que hemos sabido responder positivamente a esta crisis?

Yo creo que sí. A nivel individual el español es tan resiliente como lo es el inglés o como lo es el sueco, ¿no? A nivel de análisis individual. Lo que pasa es que sí que es cierto que digamos que somos una amalgama, no solo influye nuestras características individuales sino también nuestras características socioculturales. Nuestra cultura, los valores que tenemos como sociedad de alguna manera han ayudado y han fortalecido la resistencia. Al inicio de todo esto fuimos uno de los países más atacados por la situación y con las circunstancias y con las medidas de confinamiento más duras que se impusieron en todo el mundo. Las vivimos nosotros en primera persona y por primera vez. Después eso se fue extendiendo y ahora vemos como en otros países están teniendo unas circunstancias peores que las nuestras. Pero yo creo que como como sociedad sí que hemos sabido responder de una manera muy positiva y de una manera muy resiliente sabiendo sacar o promoviendo aspectos importantes de nuestra sociedad, de nuestra cultura, de nuestros valores, de nuestra solidaridad. Incluso de nuestro sentimiento festivo y alegre que también es importante.

Ahora el problema es que esta situación se ha cronificado en el tiempo y ha ido generando también una sensación de indefensión colectiva, de desesperanza, de no saber cuándo va a cambiar y esto en psicología sabemos que la indefensión y la desesperanza genera tristeza, genera respuestas de depresión, genera bajadas del estado de ánimo, genera retiradas conductuales, es decir, el empezar a no implicarse en conductas que podrían sernos de utilidad, etc, etc. Pero afortunadamente estamos empezando a ver también que cuando nos unimos todos, resulta que podemos hacer una vacuna en un año, resulta que podemos construir burbujas en las escuelas que han hecho que realmente toda la parte de educación haya sido un éxito. Que hemos sido capaces de construir muchos aspectos que nos han protegido y nos han ayudado. Estamos viendo esa luz al final de un túnel y eso nos está generando esperanza que es un motor enorme para implicarnos en conductas y comportamientos.

Muchos expertos dan por hecho, y avisan, de que se avecina una ola mucho más dañina que será la de la salud mental. Siendo como somos los españoles de resilientes, ¿puede ser que esa ola finalmente podamos ‘surfearla’ y evitarla?

No es que la vayamos a poder surfear. Yo lo que creo es que esta epidemia ha puesto de manifiesto o ha abierto más las grietas que teníamos en determinados aspectos de nuestra sociedad y una de las carencias que teníamos era la asistencia en salud mental. A todos los niveles, no solo de tratamiento de los trastornos mentales sino también de promoción y prevención de los problemas psicológicos y de promoción de la salud mental y del bienestar subjetivo. Esta epidemia lo que ha hecho es dejar muy clara esa grieta. Y yo estoy encantada, y quiero que se me entienda cuando digo esto, de que se esté hablando de salud mental por fin. Llevamos muchos años diciendo que la salud no existe sin la salud mental. La salud mental es parte de la salud y necesitamos también, no solamente campañas preventivas y de promoción de salud física, campañas preventivas y de promoción de salud mental. Necesitamos atender mejor a las personas con problemas psicológicos. Esta epidemia lo ha puesto de manifiesto. Entonces, no me alegro en absoluto, pero sí me congratulo de que por fin la salud mental empiece a tener el sitio que se merece. Cuando dices, ¿la vamos a surfear? Yo espero que no la surfeemos, sino que nos impregnemos de ella y que realmente terminemos siendo conscientes de la importancia que tiene la salud mental para nuestra salud y que de aquí saquemos el aprendizaje de que, no solo tenemos que reforzar nuestro sistema sanitario en esos aspectos, sino que necesitamos reconstruirlo y hacerlo bien en el ámbito de la salud mental.

En estos meses también hemos leído y escuchado que la ciudadanía está dolida, desencantada e incluso que tiene miedo. ¿Cómo podemos bregar con esos sentimientos?

Más que miedo hay ansiedad. Normalmente nosotros en psicología distinguimos entre lo que es el miedo y lo que es la ansiedad. Yo tengo miedo normalmente a un peligro que está presente y tengo ansiedad normalmente a un peligro que está por venir. Eso lo genera la incertidumbre. Cuando yo no sé qué es lo que va a ocurrir, pero encima anticipo que lo que va a ocurrir no es bueno y encima creo que yo no voy a poder hacer mucho, cuando se da todo esto conjuntamente es cuando se produce esa sensación de ansiedad. Yo ahí, sobre todo, además de infundir esperanza, lo que haría sería lanzar este mensaje, y quiero que se me entienda, de construir el presente para poder tener un mejor futuro.

Quiero decir. El futuro no lo podemos anticipar, el futuro puede estar lleno de cosas horrorosas o de cosas estupendas.

Lo que sí que podemos es construir, en estos momentos, nuestro presente y hacerlo de la manera más plena y más consciente. Si vivimos con miedo el futuro dejamos de vivir el presente y si no construimos en el día a día entonces es cuando sí que podemos tener problemas en el futuro. La recomendación sería esa, es decir, no vivir en el ‘¿y sí?’ y sí en ‘el ahora’. Si me preocupo por el ahora y construyó el ahora, tendré muchas probabilidades de que mañana las cosas vayan mejor.

Un ejemplo. Si justamente dos meses antes de la pandemia nos hubieran dicho que dos meses después íbamos a vivir en un grado de confinamiento, encerrados, etcétera, nos hubiésemos aterrorizado porque hubiésemos creído que no seríamos capaces de afrontarlo y lo hemos sido. Y ha sido terrible. Quiero decir que muchas veces anticipamos que las cosas van a ser mucho peor de lo que son sí nos ocurre eso. El futuro tendrá cosas negativas, pero también tendrá cosas positivas y con bastante probabilidad las vamos a poder afrontar. Centrémonos en lo que tenemos que hacer ahora.

También escuchamos decir que, además de más fuertes, saldremos ‘mejores’. ¿Qué opinión le merece este mensaje?  

Aquí la pregunta es qué significa mejor. Yo soy una persona con una confianza tremenda en la especie humana y solamente me tengo que remitir a las pruebas. Eso que dicen que cualquier tiempo pasado fue mejor yo creo que no. Cuando miramos hacia atrás, realmente entre todos hemos sabido construir una sociedad que tiene muchos defectos, que tiene muchas debilidades, que tiene muchos peligros pero que hace que, en estos momentos, cada vez más seres humanos vivamos muchos más años, con mucha mejor salud, en unas mejores condiciones pudiendo hacer o decantarnos por cosas que hace unos años eran completamente impensables. Nosotros, en psicología, siempre decimos que el mejor productor de la conducta futura es la conducta pasada. Si llevamos así miles de años nada me hace tener que pensar que no va a ocurrir así y no es ingenuo creerlo, es simplemente proyectando lo que ha venido ocurriendo hasta ahora. Cada vez hemos tenido retos nuevos y problemas nuevos, pero nos hemos sabido adaptar a ello y hemos sabido superarlos y siempre hemos salido mejor parados.

 

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