“Los problemas relativos a la calidad de la vivienda y el entorno afectan a la población en pobreza severa en medidas que pueden ser hasta siete veces más elevadas que las del resto de la población; además, muchos de ellos, han supuesto un factor importante de malestar físico y psicológico de las familias durante los momentos más graves de la crisis de la COVID-19. Si residir en una vivienda que no reúne las condiciones adecuadas es de por sí difícil para los miembros del hogar, el confinamiento en semejantes condiciones hizo que la experiencia de la COVID-19 fuera mucho más dificultosa que para el resto de la población”.

Así lo afirma el último informe sobre el Mapa de la Pobreza Severa en España, un documento publicado por la EAPN-ES (European Anti Poverty Network-Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social en España), una red de ONG comprometidas por la inclusión social de personas que sufren pobreza y exclusión social en nuestro país.

El propósito de este documento es el de ofrecer una radiografía actualizada sobre el estado de la pobreza severa en España, analizando la calidad de vida de aquellas personas que viven en una situación de esta índole -así como el impacto de la pandemia de la COVID-19 sobre la misma-, con el fin de comprender mejor estos problemas, y ayudar a eliminar estereotipos y diseñar mejores herramientas que permitan reducir el número de personas “atrapadas en el extremo más pobre de la sociedad”.

Foto: Chris John Fuente: pexels Fecha descarga: 16/12/2021

La importancia de este informe radica, no sólo en la grave realidad que refleja sino en el impacto y las consecuencias que puede tener, especialmente, en relación con el bienestar y la salud mental de las personas.

Entre sus conclusiones, destacan las siguientes:

  • Los últimos datos disponibles indican que el 9,5% de la población (esto es, unos 4,5 millones de personas), vivían en pobreza severa en el año 2020. Esto supone un incremento de unas 178.000 nuevas personas en pobreza severa con respecto al año anterior.

  • Se registran importantes variaciones regionales: “lo que se ha ganado en algunas, se ha perdido en otras”. En este sentido, se observa un incremento en la tasa de pobreza severa en ocho regiones en las que se acumulan 583.000 nuevas personas en pobreza severa (destacando Canarias y Cataluña, con un incremento de las tasas en valores cercanos al 50%) y se ha reducido en las otras nueve (especialmente en La Rioja, Andalucía y País vasco), en las que casi 400.000 personas han dejado de estarlo.

  • Más allá de los números, el informe alerta de la gran cantidad de estereotipos y prejuicios existentes actualmente en torno a la población en pobreza severa, subrayando la presencia de “ideas y creencias que se asocian a los miembros de un grupo social y que no se corresponden necesariamente con la realidad”, que crean sesgos y limitan la capacidad de comprender de forma adecuada su situación como problema social, y, por tanto, de proponer soluciones eficaces y compatibles con el Estado de derecho y los principios que lo sustentan. Así, por ejemplo, se identifica a la pobreza severa con inmigración, sinhogarismo, falta de estudios o desempleo, etc., todas ellas características que no son definitorias de las personas que viven en pobreza severa, como sí lo es su condición altamente vulnerable.

  • La pobreza severa es más elevada entre los niños, niñas y adolescentes y los adultos jóvenes. De acuerdo con el informe, esta mayor presencia de la pobreza severa entre los y las menores, “determina que tener hijos sea un importante factor de riesgo en las familias”. En este sentido, indica, “el estudio de los distintos tipos de hogar muestra claramente la mayor intensidad de la pobreza severa entre los hogares con menores“.

  • La pobreza severa es “extraordinariamente elevada” entre las personas que forman familias monoparentales, la “inmensa mayoría” de ellas a cargo de una mujer. Los datos indican que, en 2020, el 18,7% de las familias monoparentales estaba en pobreza severa.

  • La tasa de pobreza severa en España es del 6,7 %, una cifra que se eleva a 27,2% entre las personas extranjeras que provienen de países de la Unión Europea y sube a un 26,4 % para aquellas cuyo origen son países exteriores a la UE.

  • En palabras de la EAPN-ES, el hecho de que un 5% de las personas ocupadas y un 22,2 % de las personas en situación de paro estén en pobreza severa pone de relieve la escasa calidad de algunos empleos y evidencia las “lagunas significativas” existentes en el sistema de protección por desempleo que, ya durante la crisis del 2008 se elevaron y nunca llegaron a resolverse en los años de recuperación económica.

A este respecto se muestra tajante: “las personas en pobreza severa vivían mal antes de la pandemia, viven mal durante la misma y vivirán mal cuando acabe”. Esto supone que la extensión de la pobreza severa tras la irrupción de la pandemia se podrá observar el año que viene, cuando aparezcan los datos de renta 2020.

  • Si residir en una vivienda que no reúne las condiciones adecuadas es de por sí difícil para los miembros del hogar, el confinamiento en tales condiciones empeoró aún más la experiencia de la COVID-19 para estas personas.

    Desde la irrupción de la pandemia las personas en pobreza severa se han visto afectados por numerosos problemas, muchos los cuales, han supuesto un factor importante de malestar físico y psicológico de las familias. Así, entre el 45 % y el 50 % de las personas en pobreza severa se sienten “bajas de moral, tensas, desanimadas o deprimidas siempre, casi siempre o algunas veces”.

  • Teniendo en cuenta que reducir la pobreza severa es mucho más difícil que aumentarla, es fundamental emprender de forma inmediata las medidas económicas y sociales de sostenimiento y protección que se han implementado solo muy parcialmente, dado que, posteriormente, “la recuperación de las personas será mucho más difícil y onerosa.”

Se puede acceder al informe desde la página de la EAPN o bien directamente a través del siguiente enlace:

II Informe El Mapa de la Pobreza Severa en España. El Paisaje del Abandono

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