Con el objetivo de proporcionar datos sobre los beneficios de incorporar prácticas basadas en la evidencia en los centros escolares, dirigidas a la prevención y a la promoción de la salud mental, la Psicofundación y el Consejo General de la Psicología han puesto en marcha el Estudio PsiCE (Psicología basada en la evidencia en contextos educativos). El comienzo de este proyecto coincide, además, con la divulgación un manifiesto por parte de diversas asociaciones vinculadas al ámbito educativo de nuestro país, en el que se solicita al Gobierno potenciar medidas eficaces para dar respuesta a las necesidades psicológicas y de salud mental que presenta la comunidad educativa.  

Para conocer más en detalle estas iniciativas y profundizar sobre el estado de la situación de los centros escolares de nuestro país, Infocop ha entrevistado a Pilar Calvo, decana del Colegio Oficial de Psicología de La Rioja y coordinadora de la División de Psicología Educativa del COP y coordinadora General del Estudio PsiCE.

Foto: Pilar Calvo

 

Pilar Calvo posee una amplia experiencia en el ámbito educativo y clínico, siendo actualmente la directora del Departamento de Orientación del CPC NSBC de Logroño y responsable de un centro de Psicología. Es co-autora de varias guías de intervención psicoeducativa en el acoso escolar en Educación Primaria y Secundaria y ponente habitual en congresos y universidades sobre la salud mental infanto-juvenil en el ámbito educativo, entre otras temáticas.

ENTREVISTA

En nuestro país, existe una enorme variabilidad respecto a la presencia de psicólogos y psicólogas en los centros educativos. Los centros educativos privados suelen contar con la presencia de esta figura profesional, pero la realidad es diferente en los centros públicos y concertados donde lo que se requiere es la presencia de orientadores educativos, que pueden ser titulados de diverso tipo, no necesariamente psicólogos. ¿Qué consecuencias tiene esta organización? ¿Qué necesidades se están dejando de atender por esta situación?

En la Orientación Educativa en nuestro país hay profesionales con formación en Pedagogía, Psicopedagogía y Psicología, además de otros profesionales que han cursado el máster de Formación del Profesorado y han superado la oposición de Orientación Educativa. Esta realidad conlleva que en la práctica no se realizan funciones diferentes en base a la formación de cada profesional. Por ello, en muchos centros no se atienden los procesos psicológicos; no se realizan evaluaciones psicológicas, si no exclusivamente psicopedagógicas,  ni se adoptan intervenciones preventivas  selectivas e indicadas (en un primer momento) de los problemas psicológicos. Además, está generando que profesionales que no tienen formación en evaluación y diagnóstico psicológico, ni en intervenciones psicológicas basadas en la evidencia, desarrollen prácticas de intervención para lo que no están cualificados o cualificadas. En los Centros en los que existen psicólogos y psicólogas, y desarrollan funciones de acuerdo a su formación y competencia profesional, se realizan intervenciones preventivas de los problemas psicológicos, se realizan evaluaciones diagnósticas y se elaboran pautas y programas de intervención para desarrollar en coordinación con el profesorado, la familia y agentes externos, en los casos necesarios.

Como experta en este ámbito, ¿qué valor añadido supone incorporar profesionales de la Psicología en los centros educativos? ¿Cómo se puede relacionar el rol del psicólogo o psicóloga educativo con el papel que desarrolla el profesorado y la orientación?

Incorporar psicólogos o psicólogas educativos en los centros educativos puede contribuir al desarrollo competencial integral del alumnado, atendiendo a los procesos cognitivos, emocionales, conductuales y sociales. Aportar intervenciones para lograr la salud mental que, en palabras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), supone encontrar el  bienestar como resultado del buen funcionamiento en los aspectos cognitivos, afectivos y conductuales, y en última instancia, el despliegue óptimo de sus potencialidades individuales para la convivencia, el trabajo y la recreación; un bienestar en el que la persona es consciente de sus propias capacidades, puede afrontar las tensiones normales de la vida, puede trabajar de forma productiva y fructífera y es capaz de hacer una contribución a la comunidad. Además, detectar tempranamente factores de riesgo y factores protectores en el desarrollo evolutivo, realizar prevención de tipo universal, selectiva e indicada (en una primera actuación) de los problemas psicológicos, es la gran contribución de la Psicología Educativa.

Antes de que llegue el fracaso escolar, de que haya trastornos de conducta, de que se manifiesten trastornos emocionales, de que haya acoso escolar, violencia filioparental, se desarrollen conductas adictivas, haya autolesiones, riesgo de suicidio, maltrato, etc. ( esto es lo que vive una parte de nuestra población infanto-juvenil), los profesionales de la Psicología implementan programas dirigidos al alumnado en general, en las diferentes etapas, que contribuyen al desarrollo de las competencias y factores protectores; programas basados en la evidencia empírica de la Psicología. Además, evalúan los procesos psicológicos para emitir un diagnóstico, cuando se detectan problemas específicos, y diseñan medidas de intervención, lo que aporta información significativa y medidas eficaces que tranquilizan al profesorado y a la familia, al conocer las causas de la problemática y cómo proceder. Intervienen coordinando, en el tiempo oportuno, las acciones entre el profesorado, la familia, los iguales y profesionales externos. En los casos en que es necesario derivar a servicios especializados externos, los psicólogos educativos supervisan en el medio natural, cotidianamente, la aplicación de las medidas psicológicas que se han prescrito, lo cual es clave para la eficacia del tratamiento. Para ejemplificar la aportación de los/as profesionales de la Psicología, transmito el mensaje de una familia que ha expresado su agradecimiento por la intervención desarrollada con su hija en el Centro y coordinada por la psicóloga: La situación de nuestra hija, con un nivel de ansiedad elevado, cada día se iba tornando más dura y más difícil a medida que pasaban los días. Nos hemos sentido, muchas semanas muy perdidos, intentando poner remedio, con las herramientas de las que disponíamos, para poder ver luz al fondo del túnel (psicóloga externa, psiquiatra etc.), pero ha sido en el colegio donde nuestra hija y nosotros hemos encontrado la pieza fundamental para la remontada y la mejoría de nuestra hija. La psicóloga ha sido una pieza clave en todo esto. Nos pusimos en sus manos y ella, con intervenciones directas muchos días con nuestra hija para bajarle la ansiedad, la coordinación que hacía entre familia, profesores y nuestra hija han hecho que todos tirásemos en la misma dirección, haciendo posible poco a poco la recuperación de nuestra hija y pudiendo acabar el curso”.

Recientemente, la Psicofundación y el COP han anunciado la puesta en marcha del estudio PsiCE (Psicología en Contextos Educativos), ¿podría describirnos en qué consiste este estudio y en qué situación se encuentra? ¿En cuántos centros escolares se va a implementar?

Desde hace varios años, en la División de Psicología Educativa del Consejo General de la Psicología, se constató la necesidad de realizar un estudio con evidencia empírica que aportara datos sobre las necesidades psicológicas que existen en el alumnado en el contexto educativo  y la respuesta eficaz que puede darse con la intervención de los profesionales de la Psicología Educativa. Como la problemática psicológica en el contexto educativo es tan amplia y en todas las etapas de la escolarización, se delimitaron las variables y las características de la investigación. Acordamos que el Estudio PsiCE, Psicología aplicada en Contextos Educativos, se centrara en la prevención de los problemas emocionales y en el ajuste emocional, social y escolar, así como en los procesos del aprendizaje en el alumnado con edades comprendidas entre los 12 y 19 años. La meta del Estudio PsiCE se ha realizado a través de la aplicación del Protocolo Unificado para el Tratamiento Transdiagnóstico de los Trastornos Emocionales (UP). Un ensayo controlado aleatorizado con dos grupos: control activo (relajación) y experimental (Up-A). Hasta el momento se ha realizado la evaluación pretest. También se realizará la evaluación postest y seguimiento a los 6, 12 y 18 meses. Las familias también participan en el programa. Se analiza el impacto de diferentes indicadores comportamentales, cognitivos, afectivos y de funcionamiento social y académico, así como sus efectos a corto, medio y largo plazo. También se evaluará la satisfacción del programa por parte de los usuarios.

Foto: Max Fischer Fuente: pexels Fecha descarga: 12/07/2022

Analizar la eficacia del protocolo UP-A en el contexto educativo permite disponer de datos en el campo de la Psicología Educativa de cara a la toma de decisiones informadas. Además, permitirá garantizar que dichas intervenciones sean accesibles, empleando protocolos estandarizados, para un gran conjunto de la población y en una etapa del desarrollo humano tan relevante como es la adolescencia. Disponer de programas de intervención psicológica con sólido respaldo empírico es esencial para mejorar los procesos de aprendizaje, el rendimiento académico y el bienestar emocional y calidad de vida de los jóvenes.

Hasta el momento se ha trabajado con una muestra de 6043 alumnos y alumnas. La intervención se ha realizado en las CCAA de Andalucía Occidental, Andalucía Oriental, Castilla la Mancha, Galicia, La Rioja, la Región de Murcia y Valencia.  A partir de septiembre se continuará la intervención en Aragón, Asturias, Madrid y Tenerife, con lo que esperamos llegar a una muestra de 14.000 alumnos y alumnas.

 

De la evaluación realizada hasta el momento conviene resaltar que el nivel experimentado de sentimientos de desánimo, de ansiedad, de preocupación excesiva, de sentirse irritados diariamente, de ideación suicida, alcanza unos niveles significativos a los que hay que prestar atención, escuchar y atender la vivencia emocional de cada alumna y alumno, y adoptar las medidas eficaces para responder a sus necesidades.

A partir de julio obtendremos información del impacto que ha tenido la intervención psicológica con los adolescentes y con las familias. A nivel cualitativo podemos indicar que las direcciones, profesorado y familias de los Centros Educativos han expresado una valoración muy positiva por la intervención desarrollada y demandan la posibilidad de generalizar la aplicación a todo el alumnado.

¿Disponemos de ejemplos similares en otros países? ¿Cuál es la presencia de los profesionales de la Psicología en los centros educativos de otros países de nuestro entorno? ¿Se están llevando a cabo programas como el estudio PsiCE más allá de nuestro país?

En Portugal existe la figura del/a psicólogo/a educativo/a en cada centro educativo con el objetivo de contribuir al desarrollo integral y al bienestar psicológico del alumnado. Consideran fundamental la prevención universal, de carácter promocional, con el objetivo de desarrollar óptimamente el proceso escolar, emocional, conductual, social, vocacional y profesional. Además, contemplan la prevención selectiva, de carácter precoz, dirigida a los grupos de riesgo para modificar la trayectoria personal negativa. También contemplan la prevención indicada. Dado el coste-beneficio de los diferentes niveles de intervención ponen la energía de su intervención en prevención e intervención temprana contribuyendo así a la reducción del número problemas graves.

No tenemos constancia de la realización de estudios similares al PsiCE en otros países, con una muestra y una intervención como las que hemos indicado..

¿Por qué es tan importante la promoción y prevención respecto a la salud mental en los jóvenes en esta situación postpandemia?

Los estudios realizados sobre el impacto psicológico de la pandemia en los jóvenes aportan datos que muestran la afectación significativa producida en el desarrollo personal y en el malestar generado.  En el trabajo cotidiano con la infancia y adolescencia en los contextos educativos hemos tenido que intervenir en un elevado número de casos en problemas de ansiedad, somatizaciones, problemas con la conducta alimentaria, relaciones interpersonales disfuncionales, autolesiones, problemas de regulación emocional, adicciones a las tecnologías y sustancias, duelo, fracaso escolar, por indicar los más significativos. Hemos actuado porque se nos ha respetado como psicólogos/as, como un miembro más de la Comunidad Educativa, detectando tempranamente, evaluando para obtener información sobre cada uno de los procesos del desarrollo de cada alumno/a, y comunicando la información obtenida y las pautas de intervención programadas para que exista una intervención multisistémica, con la coordinación de todos los agentes intervinientes en el alumnado.

Hemos comprobado que, interviniendo en el momento oportuno, en cuanto hay detección de dificultades, coordinándose con todas las figuras de la Comunidad Educativa, aplicando las medidas de intervención que la Psicología nos aporta, hemos logrado que un problema no se convierta en trastorno, que un/a alumno no se perciba como enfermo/a, que afronte el aprendizaje escolar y continúe su proceso de identidad autoafirmativa, de relaciones interpersonales positivas y desarrollo de competencias.  En el caso de desarrollo de trastornos hemos derivado para que se produzca una atención externa al centro, y hemos mantenido la coordinación en las intervenciones con el servicio externo para una evolución positiva, porque la intervención cualificada cada día es clave para lograr la recuperación personal y el bienestar.

Desde hace meses, el Consejo General de la Psicología viene reuniéndose con muchos agentes educativos para analizar la situación existente, siendo uno de los frutos de estas reuniones la elaboración de un manifiesto para mejorar el bienestar de la comunidad educativa. ¿Qué se pretende conseguir con esta iniciativa, que se ha dado a conocer recientemente?

Con las reuniones que estamos manteniendo con organizaciones relacionadas con la comunidad educativa, asociaciones de padres y madres, sindicatos, federación de equipos directivos, asociaciones de estudiantes, Asociación de Psicólogos Educativos…, pretendemos analizar las necesidades y problemáticas relacionadas con el alumnado, profesorado y familias   que requieren de una especial asistencia psicológica para mejorar el bienestar de la comunidad educativa: fracaso y abandono escolar por causas de tipo psicológico no tratadas en el momento oportuno, problemas emocionales, problemas de conducta, acoso escolar, ciberbullying, autolesiones, riesgo de suicidio, adicciones a las tecnologías, consumo de sustancias, violencia filioparental, violencia de género, burnout del profesorado, estrés por la saturación de funciones y ausencia de recursos para responder a la problemática psicológica del alumnado, familias que demandan apoyo y orientación para saber cómo atender a sus hijos/as en la problemática diversa que se encuentran…, y adoptar  acuerdos sobre las medidas para afrontar con eficacia la problemática nombrada.

Uno de los acuerdos ha sido la creación de un Manifiesto por el Bienestar Educativo en el que se plasman las medidas que solicitamos a las Administraciones Públicas. Entre otras medidas, está la incorporación de profesionales de la Psicología Educativa a los centros educativos para responder a una detección temprana y prevención universal, selectiva e indicada, en una intervención temprana y posterior derivación a los servicios especializados, de la problemática psicológica del alumnado. La participación de estos profesionales puede contribuir al desarrollo integral de las competencias cognitivas, emocionales, conductuales y sociales del alumnado, y a la evaluación e intervención psicológica para prevenir el desarrollo de los trastornos psicopatológicos. La integración de servicios de intervención psicológica en los centros educativos permite desarrollar programas de atención integral, que producen mejoras en el bienestar psicológico y en el rendimiento educativo de los niños y niñas a lo largo del tiempo, según Fazel 2014). Valorando la importancia de los entornos naturales para la prevención e intervención en la infancia y la adolescencia, los centros educativos se han convertido, en manifestación de la OMS, “en uno de los contextos más importantes para la promoción de la salud y de las intervenciones preventivas en niños y jóvenes”. Además, la Comisión Europea (2016) manifiesta que el centro educativo es el contexto ideal para la intervención ya que, después del ámbito familiar, es el que más interactúa con los niños y adolescentes y ofrecen unas experiencias significativas que les ayudan a construir su identidad, establecer relaciones interpersonales y desarrollar habilidades emocionales, como la motivación, la resiliencia y el autocontrol. El psicólogo o la psicóloga es una figura clave en el desarrollo funcional y equilibrado de un centro educativo en todos los niveles: Educación Infantil, Primaria, Secundaria y Bachiller-FP. Su función prioritaria es atender y fomentar el desarrollo psicológico en todos sus componentes -psicomotor, cognitivo, social, afectivo-emocional, conductual- y en los 3 agentes principales del sistema educativo (alumnado, padres/madres y profesorado). Desde esta perspectiva, el trabajo del psicólogo implica dos grandes objetivos: 1) aportar un análisis psicológico de diversas situaciones (evaluación); y 2) proponer planes de acción que respondan a los análisis realizados (intervención). Con estos objetivos, contextualizados en su perfil profesional e investigador, el psicólogo lleva a cabo diversas actividades con los tres agentes del sistema educativo (Garaigordobil, 2009).

Hasta el momento, ¿cuál está siendo el grado de acogida de este manifiesto? ¿Qué actores del sistema educativo están apoyándolo?

Hasta el momento, porque este es un proceso de concienciación y adhesión que hemos iniciado para lograr la incorporación de la Psicología Educativa a los centros educativos, han suscrito el manifiesto organizaciones representantes de todos los miembros de la Comunidad Educativa: CANAE, CEAPA, CONCAPA, ESTEs, FEDADI, FSIE, Sindicato de Estudiantes. Esperamos que a lo largo de los próximos meses puedan sumarse más organizaciones, ciudadanos y ciudadanas a título personal. El objetivo es reunir el mayor número de asensos posibles para presentar el Manifiesto en las diferentes Administraciones Públicas Nacionales y Autonómicas.

Para finalizar, ¿le gustaría añadir algún comentario más al tema que nos ocupa?

Sí. Es importante que todo el ámbito de la Psicología conozca y apoye este proceso de integración de la Psicología Educativa en nuestro actual sistema educativo, que esté presente en las fases claves del desarrollo de la persona; que, además, esté coordinado con los Servicios de Salud y de Intervención Social para una respuesta eficaz. Es un momento relevante para toda la Psicología, que, ante los retos sociales, cada vez más complejos, se está constituyendo en un referente tanto para las personas como para las organizaciones, y la Psicología Educativa es base de nuestro futuro.

 

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