Los últimos años se están caracterizando por el desarrollo de “crisis” de gran impacto y efectos prolongados (económicos, COVID-19, guerras, catástrofes naturales y climáticas…) en España y todo el mundo. La respuesta de las autoridades competentes ante estas situaciones críticas tiene que estar basada en el mejor conocimiento científico disponible, movilizar los recursos económicos, materiales y humanos necesarios, entre los que resultan esenciales los profesionales especializados que actúen con rigor técnico y deontológico. Dependiendo del tipo de crisis, las soluciones deben adaptarse, pero es indiscutible que, en todas ellas, el factor humano y el comportamiento juega un papel esencial, por ello, la Psicología viene realizando aportaciones que son imprescindibles, tanto para la prevención como para minimizar los daños, y lograr recuperar la normalidad.

Estas situaciones afectan de manera negativa al bienestar material y a la salud mental de la población, poniendo a prueba la resiliencia y la capacidad de las personas, familias y comunidades.

La incidencia de suicidios es muy preocupante, ya que, según los últimos datos en España, ha aumentado un 7,4%, llegando a casi 4.000 personas las que se han quitado la vida en 2020 y creemos que son la punta del iceberg del malestar y de un empeoramiento de la salud mental, que muchos estudios vienen constatando.  

Lamentablemente, el cuidado del bienestar psicológico y de la salud mental, vienen siendo los grandes olvidados, aunque últimamente se está tratando de disimular con grandes discursos y anuncios de planes por autoridades estales y autonómicas, que realmente están infrafinanciados y mal diseñados. Desde la Organización Colegial de la Psicología, venimos realizando una labor continua reclamando mejoras, desde un enfoque integral, entendiendo la salud como define la OMS (bienestar físico, mental y social), que hace necesaria una intervención psicológica en los diversos ámbitos:

  • En la Educación, incorporando a las psicólogas y psicólogos educativos en los centros escolares, como reclamamos con el reciente manifiesto que se divulga en la web bienestareducativo.org.
  • En los Servicios Sociales, cuidando el desarrollo de la autonomía de las personas y el bienestar de familias y comunidades con profesionales de la Psicología de la intervención social, tanto en la Atención Primaria como en la Especializada, que deben ser reconocidos como profesionales imprescindibles en la legislación de Servicios Sociales.  
  • En el ámbito laboral, fomentando espacios saludables en las empresas, minimizando los riesgos psicológicos y sociales y realizando intervenciones con psicólogos del trabajo para lograrlo.
  • En la Sanidad pública, para cuidar de manera integral la salud cuando se deteriora, tanto la física como la psicológica, acabando con la sobremedicación en los casos de problemas de salud mental y facilitando los tratamientos psicológicos que las investigaciones científicas recomiendan y las personas necesitamos.  
  • Con un Plan de Prevención del Suicidio estatal, integral, coordinando los diversos servicios públicos, con recursos suficientes para dar respuestas inmediatas y eficaces.

Indudablemente se puede cuidar más el estado del bienestar psicológico; se puede prevenir el suicidio y mejorar la salud mental. Vamos a seguir trabajando para lograrlo, una tarea en la que profesionales, académicos, científicos y estudiantes de la Psicología debemos continuar aunando esfuerzos. La Psicología tiene mucho que aportar.

Por esta razón también vemos con preocupación las dificultades que están teniendo las psicólogas y psicólogos con titulaciones extranjeras para que se les reconozca estas cualificaciones y puedan trabajar en nuestro país. Seguimos sufriendo una deficiente regulación en España, que no permite la homologación de las titulaciones extranjeras de licenciatura/grado en Psicología, por lo que no se reconoce que estas personas tienen la titulación necesaria para trabajar de psicóloga o psicólogo. Un problema que se solucionará reconociendo de manera plena en nuestra legislación que la Psicología es una profesión de la salud, con titulaciones habilitantes reguladas, algo que vamos a seguir reclamando a las autoridades competentes.

Finalmente, no puedo despedir esta Editorial sin destacar que es la última que voy a realizar en este formato de revista en papel y en pdf. Infocop ya lleva publicándose muchos años, convirtiéndose en la revista de divulgación de la actualidad de la Psicología con más impacto en lengua hispana. Es un orgullo para nuestra Organización Colegial. Una revista que va a pasar en los próximos meses a un formato digital completo, adaptándose a los nuevos tiempos y a los actuales consumos de la información. Una herramienta de comunicación que vamos a seguir cuidando y actualizando, con la ayuda de toda la comunidad psicológica. Muchas gracias por vuestra complicidad y apoyo. Nos seguimos viendo en la web infocop.es

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