El pasado 20 de junio, la Comisión Europea lanzó una nueva iniciativa denominada Healthier together-EU Non-Communicable Diseases (NCDs), cuyo objetivo es el de mejorar la salud y el bienestar de los ciudadanos y las ciudadanos mediante la reducción de la carga de enfermedades no transmisibles (responsables del 80% de la carga de morbilidad en los Estados miembros y de aproximadamente dos tercios de todas las muertes en la región europea). Para tal fin, propone una serie de acciones orientadas a abordar sus principales causas en cinco áreas clave (a saber, diabetes, enfermedades cardiovasculares, enfermedades respiratorias crónicas, salud mental y trastornos neurológicos, y determinantes de la salud).

La iniciativa, que cuenta con el apoyo del programa EU4Health, respaldará acciones emprendidas durante 2022-2027, en aras de ayudar a los Estados Miembros a alcanzar las metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible para 2030 y las metas de la OMS para 2025 sobre ENT.

 

 

Foto: karolina grabowska Fuente: pexels Fecha descarga: 15/07/2022

La Plataforma en defensa de la salud mental -unión de organizaciones europeas entre las que se encuentra Mental Health Europe-, ha acogido con beneplácito dicha iniciativa, considerando que constituye un paso más en la dirección correcta, si bien necesita “un enfoque más ambicioso para la salud mental”. A este respecto, ha emitido un comunicado a través del cual muestran su acuerdo con la necesidad de abordar la carga de las enfermedades no transmisibles y promover una buena salud mental (aún más urgente por el impacto negativo de la pandemia de la COVID-19, de la guerra en Ucrania y del cambio climático).

Con respecto al contenido, especialmente todo lo relacionado con la salud mental, las organizaciones ponen de relieve en su comunicado una serie de aspectos encomiables, tales como:

  • El enfoque en la promoción de la salud mental y la prevención de la angustia mental.

  • El reconocimiento de que la salud mental no puede abordarse únicamente dentro de los límites del sector salud, sino que requiere un enfoque integrado (salud mental en todas las políticas, incluidas las políticas de bienestar social, trabajo, educación y juventud), destacando el papel que desempeñan los determinantes socioeconómicos y ambientales.

  • El reconocimiento de que algunas personas (por ejemplo, jóvenes y refugiados) son más vulnerables que otras y necesitan apoyo adicional y personalizado para beneficiarse de la igualdad de oportunidades.

  • El reconocimiento de que el impacto de la mala salud mental puede afectar a las personas a lo largo de su vida y que los problemas de salud mental en la primera infancia y la adolescencia aumentan los factores de riesgo más adelante en la vida.

  • El reconocimiento de la necesidad de aumentar la conciencia sobre los problemas de salud mental entre los y las docentes, los responsables de equipos en los ámbitos laborales, los medios de comunicación, los profesionales de atención primaria y otros profesionales, de cara a fortalecer la resiliencia de la salud mental y detectar los problemas en este ámbito de la salud desde una etapa temprana.

  • El reconocimiento de que la creación de conciencia debe ir de la mano con la lucha contra el estigma asociado con los problemas de salud mental, dado que el estigma y la discriminación aumentan el aislamiento social y la exclusión de las personas con problemas de salud mental y sus familias y crean barreras a la hora de buscar ayuda.

  • La referencia a la necesidad de recopilar datos, incluidos aquellos relacionados con los determinantes (sociales) de la salud y su impacto en la salud mental.

  • Una terminología -en la versión final del documento- más acorde con el enfoque psicológico y social de la salud mental en comparación con las versiones iniciales de las guías (con un uso más frecuente del término “problemas de salud mental”, en lugar de “trastornos mentales”).

No obstante, la Plataforma ha expresado también diversas preocupaciones en relación con el texto publicado por la Comisión Europea. De forma específica, las organizaciones firmantes señalan que, si bien, el argumento económico (que hace hincapié en el coste de la mala salud mental en términos de gastos y pérdida de ingresos), es válido y puede ser muy eficaz para persuadir a los formuladores de políticas para que tomen medidas, cabe señalar que la promoción de una buena salud mental es ante todo un imperativo de derechos humanos (el derecho a la salud incluye el derecho a la salud mental) y los Estados Miembros tienen obligaciones derivadas de tratados internacionales ratificados (como la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad) para trabajar en la consecución de estos compromisos.

Asimismo, pese a estar bien documentado, no hay suficiente información sobre los vínculos entre la salud mental y las enfermedades no transmisibles. Por ejemplo, las experiencias de ansiedad y depresión se reconocen como factores de riesgo en las enfermedades cardiovasculares, pero el apoyo para prevenirlas rara vez forma parte de la práctica clínica habitual. También se ha informado de que uno de cada cuatro pacientes con cáncer experimenta depresión, y el riesgo de depresión es cinco veces mayor en pacientes con cáncer que en la población general. Además, la crisis climática y ambiental puede actuar como determinante de diferentes enfermedades no transmisibles, incluida la salud mental. Por otro lado, la investigación sugiere una asociación positiva entre los contaminantes del aire, las sustancias químicas ambientales y los resultados negativos, tanto en la salud física como mental. Por lo tanto, la Plataforma considera de vital importancia que los servicios de salud mental formen parte plenamente integrada de la prevención y el tratamiento de las enfermedades no transmisibles.

Si bien el acceso oportuno y equitativo a servicios de salud mental de alta calidad se menciona como un área prioritaria, la iniciativa no menciona la Cobertura Sanitaria Universal. A este respecto, con el fin de lograrla, es fundamental la integración de los servicios de salud mental (incluida la promoción y prevención) en todas las políticas y programas, para que los servicios basados ​​en derechos y evidencia sean accesibles y asequibles.

La Plataforma manifiesta la necesidad de enfatizar, como parte de la iniciativa, la obligación de los Estados Miembros de cambiar el enfoque de la atención de los servicios de salud mental desde la atención institucional hacia la atención primaria y comunitaria. Esto, a su vez, ayudará a desestigmatizar la salud mental y hará que la atención sea más accesible y asequible.

Aunque la iniciativa reconoce la existencia de grupos vulnerables, se centra principalmente en los y las jóvenes y los/as refugiados/as, sin hacer mención explícita de otros grupos, como las personas sin hogar y las de etnia gitana. Los determinantes socioeconómicos, junto con la discriminación, elevan el riesgo de que experimenten problemas de salud mental y requieren un apoyo adicional y personalizado.

Con base a las consideraciones anteriores, el comunicado recoge las siguientes recomendaciones:

A la Comisión Europea

  • Adoptar una Estrategia de Salud Mental a escala de la Unión Europea, tal y como ha sido recomendado en el pasado por esta Plataforma en una declaración anterior, así como por el Consejo de la UE y el Parlamento Europeo. Una estrategia de salud mental debe ser interseccional y transversal a diferentes iniciativas, reconociendo a quienes viven en situaciones vulnerables y enfrentan formas múltiples e interseccionales de discriminación, incluso por motivos de etnia (como los gitanos), religión, orientación sexual e identidad de género, estatus migratorio, falta de vivienda (sin hogar), edad o discapacidad. Una estrategia eficaz de salud mental debe incluir un presupuesto, un marco, unos puntos de referencia y seguimiento de su implementación.

  • Integrar la salud mental en el análisis de datos de salud y facilitar la recopilación y la notificación periódica de datos de salud mental desglosados ​​y comparables en toda Europa, utilizando indicadores que reflejen claramente los determinantes sociales de la salud mental y los derechos humanos de las personas con discapacidades psicológicas y sociales (según lo recomendado por la OMS) .

  • Garantizar y abogar por la integración significativa de una salud mental de calidad basada en los derechos y la evidencia en las políticas y programas de cobertura sanitaria universal, manteniendo a las personas con experiencias vividas en el centro de la planificación y la implementación.

  • Abordar la salud mental en los planes para la preparación y respuesta a las crisis (y la recuperación y el desarrollo de la resiliencia) para que la UE esté bien equipada y pueda prevenir o reducir los impactos negativos en la salud mental de las crisis generalizadas, incluida la emergencia climática.

  • Garantizar que las iniciativas relevantes de la UE tengan en cuenta (su impacto en) la salud mental.

A los Estados Miembros:

  • Hacer referencia a los marcos y obligaciones de Derechos Humanos al desarrollar políticas, legislación y provisión de servicios relacionados con la salud mental. Esto significa aspirar a excluir por completo cualquier forma de coerción o trato forzado, pero también la necesidad de respetar los Derechos Humanos incluso y especialmente en tiempos de crisis.

  • Garantizar que se asigne un porcentaje apropiado (es decir, proporcional a la carga de problemas de salud mental) de los fondos generales de salud a las iniciativas de salud mental. Estas pueden ser iniciativas directas solo de salud mental o bien iniciativas transversales, por ejemplo, destinadas al abordaje de la salud mental dentro de los programas de cáncer, dentro de los programas de diabetes, dentro de la respuesta a la COVID y otras iniciativas, siempre que los objetivos/metas principales de la iniciativa sean abordar la salud mental.

  • Seguir un enfoque de co-creación en la implementación de la iniciativa, que consiste en comprometerse activa y significativamente con personas con experiencia vivida en todas las etapas de elaboración de políticas y programación. Las personas con experiencia vivida son socios y socias necesarios/as para el desarrollo de servicios que respondan mejor a sus necesidades.

Para acceder al comunicado completo pincha aquí:

The EU ‘Healthier Together’ Non-Communicable Diseases Initiative – A commendable step in the right direction, but a more ambitious approach to mental health is needed The Mental Health Advocacy Platform Statement

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