Es bien sabido que la carga de los problemas de salud mental es elevada en las poblaciones afectadas por conflictos. Las guerras y las situaciones de conflicto pueden exponer a las personas a diferentes eventos traumáticos, cuando se ven obligadas a desarraigar sus vidas y las de sus familias en busca de seguridad y supervivencia. Dichos desplazamientos hacen que dejen atrás todo lo que protege su bienestar mental -como las relaciones sociales, el empleo, el hogar, los entornos educativos, entre otros-. Por supuesto, esto aumenta la probabilidad de desarrollar o experimentar un empeoramiento de los problemas de salud mental. A este respecto, y tal y como se ha visto con otras emergencias (como la COVID-19), es fundamental desarrollar acciones para proteger la salud mental, no solo para las personas inmediatamente afectadas, sino también para toda la sociedad.

Así lo afirma la organización Mental Health Europe (MHE), en un nuevo informe a través del cual analiza los desafíos clave tanto a corto, como a medio y largo plazo para la salud mental, relacionados con la guerra de Ucrania y los conflictos en general, y cómo debe priorizarse el apoyo a la salud mental como parte de un enfoque integral de bienestar.

Foto: алесь усцінаў Fuente: pexels Fecha descarga: 16/11/2022

Tal y como señala MHE en su informe, la situación geopolítica actual derivada de la guerra en Ucrania ha generado una gran incertidumbre para las sociedades y la economía mundial, y ha derivado en la mayor crisis de desplazamiento humano registrada en el mundo hasta la actualidad.

No abordar las necesidades básicas, advierte, “tendrá un efecto dominó en la salud mental de millones de personas que huyen o permanecen en Ucrania”. En este sentido, subraya la situación crítica de los recursos en el país (necesidad de cantidades adecuadas y limpias de agua, alimentos, medicinas y refugio), con daños a la infraestructura y la consecuente interrupción de cadenas de suministro cruciales y limitación en el acceso a servicios vitales, como resultado de la actividad militar.

En este contexto, la organización pone de relieve la situación específica que viven las personas con discapacidades físicas y psicológicas y sociales, así como las que se encuentran en instituciones, “que pueden enfrentar múltiples barreras para acceder a la evacuación y la asistencia humanitaria seguras”.

Sumado a los problemas con las necesidades básicas, el riesgo de separación familiar aumenta la probabilidad de más menores no acompañados y de erosión de los sistemas de apoyo, lo que evidencia la necesidad de respuestas personalizadas para el número desproporcionado de mujeres y niños que intentan buscar asistencia y protección cruzando las fronteras hacia países vecinos. De este modo, el informe advierte: “a medida que aumentan las cifras de personas desplazadas, dentro de Ucrania y más allá de las fronteras internacionales, las necesidades de salud mental pueden aumentar debido al exilio prolongado”. La investigación sugiere que la separación familiar puede tener efectos graves a largo plazo en la salud mental, lo que indica, de acuerdo con MHE, “una clara necesidad de intervención temprana para adaptarse a la atención y protección específicas, incluido el apoyo psicológico y social”.

El informe destaca la importancia de garantizar una atención a la salud mental personalizada. En este punto, recuerda que la probabilidad de experimentar angustia mental y emocional y problemas de salud mental aumenta exponencialmente durante las situaciones de conflicto, debido a la exposición a diferentes eventos traumáticos. Concretamente, en el caso de los niños y las niñas, la investigación señala que cuanto más prolongado es un conflicto, peores son las consecuencias para su bienestar mental.

Previendo que, mientras continúe la guerra de Ucrania es probable que la prevalencia de traumas y problemas de salud mental siga aumentando, MHE considera que los enfoques de salud mental y emocional basados en la información sobre el trauma y la recuperación, son clave para la ayuda humanitaria y el apoyo a los refugiados y las refugiadas ucranianos/as. A modo de ejemplo, propone incorporar el apoyo a la salud mental en el abordaje de las necesidades para refugiados y líneas de ayuda (en ucraniano), adaptando también a los migrantes los servicios existentes a nivel nacional. En este sentido y con el fin de ayudar a superar las barreras lingüísticas y culturales, los profesionales de la salud mental ucranianos pueden desempeñar un papel esencial en la prestación de apoyo de salud mental a los refugiados y las refugiadas.

Para la organización, a medida que más personas y comunidades se coordinen para apoyar a los/as refugiados/as ucranianos/as, irán aumentando los distintos niveles de concienciación sobre la salud mental, así como los servicios que apliquen el enfoque psicológico y social. La formación a trabajadores clave -como los voluntarios, los trabajadores sociales, los maestros y la policía-, es imprescindible para que estos profesionales ayuden y apoyen a los refugiados ucranianos que se encuentran bajo un estrés significativo y detectar aquellos que tienen necesidades de salud mental.

De acuerdo con el informe, la formación en salud mental puede garantizar que los voluntarios y los profesionales relevantes conozcan las vías de derivación correctas y puedan remitir a las personas refugiadas al apoyo adecuado. Asimismo, puede ayudar a estos trabajadores clave a manejar condiciones de trabajo estresantes y su propia salud mental. Dado que trabajar apoyando a personas que han vivido eventos traumáticos es un factor de riesgo para desarrollar o experimentar problemas de salud mental, deben implementarse mecanismos para garantizar que estos y estas profesionales reciban también el apoyo que necesitan.

Según se indica en el texto, “a medida que se lleva a cabo un proceso de integración en los países de acogida, existe una necesidad inmediata de aumentar la conciencia sobre la salud mental en la población en general”. A este respecto, acciones como impulsar la alfabetización en salud mental entre la población (por ejemplo, campañas públicas y recursos de orientación) pueden ayudar en la promoción de la salud mental, la prevención de trastornos mentales, la intervención temprana y un mayor apoyo a la salud mental, lo que, en última instancia, dará como resultado la creación de comunidades resilientes.

Por otro lado, la MHE prevé que con la incertidumbre y los desafíos emergentes relacionados con la guerra en Ucrania, los problemas de salud mental (por ej., problemas de ansiedad y depresión), aumenten también entre las poblaciones más amplias ya afectadas previamente por una pandemia mundial. A esto se añade la búsqueda diaria de noticias, menciones sobre la guerra en plataformas informativas y otros medios, e incluso conversaciones diarias sobre este grave suceso, que conllevan repercusiones en el bienestar mental de millones de personas, incluidos niños, tras la exposición indirecta a experiencias angustiosas. Esto puede ocasionar la aparición de problemas de salud mental entre el público en general, en particular, aquellos y aquellas que han experimentado traumas relacionados con la guerra y la violencia, algo que afecta su calidad de vida. Para combatir esto, subraya la relevancia de crear más recursos (por ejemplo, juegos o campañas) para que los y las profesionales de los medios y el público en general aumenten la conciencia sobre la salud mental.

Con respecto a las necesidades educativas infanto-juveniles, es posible que la guerra tenga efectos perjudiciales en la educación y el desarrollo de los niños y las niñas, dejándolos aún más vulnerables. La organización manifiesta que, junto con el aprendizaje, las escuelas pueden ofrecer entornos protectores para los niños, las niñas y los/as jóvenes y asegurar un sentido de rutina para las personas desplazadas.

Sin embargo, MHE lamenta que, además de la falta de apoyo humanitario inclusivo para las personas con discapacidad, la guerra en Ucrania ha puesto de manifiesto las desigualdades raciales, con ejemplos de países que niegan el asilo a algunos inmigrantes de diferentes nacionalidades y etnias que huyen de Ucrania, en contraposición con las leyes internacionales y las estrategias de la UE. En este sentido, distintos estudios indican que experimentar el racismo puede aumentar la probabilidad de desarrollar o experimentar un empeoramiento de los problemas de salud mental, y negar refugio a alguien tiene impactos obvios en el bienestar mental.

El informe incide en el largo camino que queda por recorrer en Europa para garantizar que las personas en situaciones de vulnerabilidad, incluidos los inmigrantes y refugiados con discapacidades psicológicas y sociales, y problemas de salud mental, puedan acceder a un apoyo personalizado. A este respecto, todavía no existe una estrategia integral en la UE sobre salud mental, que podría ayudar a mitigar la carga de la salud mental, apoyar la recuperación económica y ayudar en la implementación de intervenciones efectivas de salud mental pública, para futuras crisis. Con ese fin, la organización considera imperativa una estrategia europea sobre salud mental basada en los derechos humanos, que aborde los determinantes socioeconómicos de la salud mental para lograr un enfoque equitativo de la atención de la salud mental.

Se puede acceder al documento completo desde la página Web de MHE o bien directamente aquí:

Paper on Mental health and geopolitical crises: Ukraine and beyond 

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