Las personas con discapacidad presentan tres veces más probabilidades de que se les niegue atención sanitaria y cuatro veces más probabilidades de que reciban un trato discriminatorio y estigmatizante en el sistema de salud. Así lo señala la OMS, con motivo de la celebración del Día Internacional de las Personas con Discapacidad, el 3 de diciembre.

Según datos de la OMS, el número de personas con discapacidad en el mundo supera la cifra de los 1.000 millones de personas, lo que equivale al 15% de la población mundial o una de cada siete personas.

De esta cifra, entre 110 y 190 millones de adultos experimentan importantes dificultades para su funcionamiento diario y se calcula que unos 93 millones de niños y niñas -o uno de cada 20 menores de 15 años- viven con una discapacidad moderada o grave. Los datos, además, continúan en aumento cada año, en la medida en que la prevalencia de las enfermedades crónicas es mayor y continúa el envejecimiento poblacional.

Autor: RODNAE Productions Fuente: 
pexels Fecha descarga: 101/12/2022

A pesar del importante número de personas con discapacidad en el mundo, su inclusión en las diferentes esferas de la sociedad constituye un asunto todavía pendiente. Por este motivo, el lema elegido para la celebración del Día Internacional de las Personas con Discapacidad es "Soluciones transformadoras para un desarrollo inclusivo: el papel de la innovación para impulsar un mundo accesible y equitativo".

En relación con la salud, las personas con discapacidad enfrentan muchas inequidades: mueren antes, tienen una peor salud, presentan más problemas en su funcionamiento diario y son más vulnerables en situaciones de emergencias sanitarias con respecto al resto de la población. Estas desigualdades en su estado de salud no solo se explican por su condición física, sino que se deben a factores externos y contextuales “injustos y evitables”, incide la OMS. Entre dichos factores se encuentran los modelos de prestación de servicios no adaptados, las dificultades de acceso a intervenciones de salud pública y la falta de consideración de las personas con discapacidad en la planificación de las emergencias sanitarias. De hecho, la pandemia sanitaria ha puesto de manifiesto que en los momentos de crisis las personas en situación de vulnerabilidad, como las personas con discapacidad, "son las más excluidas y olvidadas".

Además, las personas con discapacidad se enfrentan a numerosas violaciones de sus derechos humanos básicos, siendo objeto de actos de violencia y maltrato o de prejuicios y actitudes poco respetuosas debido a su discapacidad, lo que concurre con otras formas de discriminación por motivos de edad y género, entre otras. Estas actitudes estigmatizantes y discriminatorias constituyen barreras añadidas a la hora de acceder a servicios y dispositivos de salud.

Entre los principales obstáculos a la atención sanitaria de las personas con discapacidad, que agravan su malestar psicológico, la OMS señala los siguientes:

Factores individuales:

  • Las personas con discapacidad refieren habitualmente la experiencia de ser objeto de prejuicios o sentirse estigmatizadas o discriminadas por los proveedores de servicios de salud u otros trabajadores de los servicios de salud.
  • Muchos profesionales sanitarios no entienden ni conocen lo bastante bien los derechos y las necesidades de salud de las personas con discapacidad y tienen una deficiente formación y experiencia profesional en la materia.
  • Son muchos los servicios de salud que no tienen instauradas políticas para tener en cuenta las necesidades de las personas con discapacidad, con medidas como, por ejemplo, horarios de cita más prolongados y flexibles, prestación de servicios periféricos o con costes reducidos para las personas con discapacidad.
  • Las mujeres con discapacidad se encuentran con obstáculos particulares para acceder a los servicios de salud sexual y reproductiva y a información en la materia. A menudo los trabajadores de la salud presuponen, erróneamente, que las mujeres con discapacidad son asexuales o inaptas para la maternidad.
  • A las personas con discapacidad rara vez se les pide su opinión o su participación en decisiones sobre la prestación de servicios de salud que las conciernen.

Factores físicos:

  • Ocurre a menudo que los servicios y actividades de salud se encuentren lejos de donde vive la mayoría de la gente o en una zona que no ofrezca soluciones de transporte de fácil acceso.
  • Los edificios en cuya entrada hay escaleras, al igual que los servicios y actividades ubicados en pisos a los que no se llega en ascensor, son inaccesibles por definición.
  • Es frecuente encontrarse con instalaciones de aseo inaccesibles y con pasillos, puertas y salas en los que no cabe un usuario de silla de ruedas o por los que circula difícilmente una persona con problemas de movilidad.
  • Una persona con discapacidad puede tener dificultades para utilizar muebles de altura fija, como camillas de exploración o sillas.
  • Es frecuente que los establecimientos de salud y otros centros que acogen actividades estén mal iluminados, tengan una señalización deficiente o presenten una distribución confusa, que hace que a la gente le cueste orientarse y encontrar su camino.

Barreras a la comunicación:

  • Para las personas con deficiencia auditiva, un obstáculo básico para acceder a los servicios de salud es la escasez de material escrito o de intérpretes de lenguaje de señas en estos servicios.
  • A veces la información sobre salud o las recetas médicas no se entregan en un formato accesible, como el sistema braille o papel impreso en letra grande, lo que supone una barrera para las personas con discapacidad visual.
  • Puede ocurrir también que la información sobre salud esté presentada de modo complicado o con abundante jerga médica. Para que las personas con trastornos cognitivos puedan entender más fácilmente esa información, conviene facilitarla en formatos que se presten a ello, por ejemplo, empleando un lenguaje sencillo o recurriendo a imágenes u otras referencias visuales.

Tal y como subrayan los expertos de la OMS, asegurar el bienestar y la salud de todas las personas requiere la necesidad de cambiar el paradigma de atención sanitaria imperante y que los gobiernos asuman que, para cumplir las metas de salud mundiales, es imprescindible que la inclusión de la discapacidad pase a formar parte integrante de las prioridades del sector de la salud.

Se puede acceder a más información en la Web de la OMS.

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