La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha publicado el Informe sobre la situación mundial de la neurología (Global status report on neurology) en 2025, un documento fundamental que establece la línea de base para el Plan de Acción Global Intersectorial sobre la epilepsia y otros trastornos neurológicos 2022–2031 (IGAP). Este informe, dirigido tanto a profesionales de la salud como al público general, subraya que los trastornos neurológicos representan la principal causa de mala salud y discapacidad a nivel mundial. Según las conclusiones de los autores, en 2021, una cifra asombrosa de 3.4 mil millones de personas —más del 40% de la población mundial— padecían alguna de las 37 enfermedades neurológicas analizadas, lo que se traduce en una enorme carga sanitaria, social y económica.
Los datos del estudio de la OMS revelan una necesidad urgente de acción coordinada, puesto que los valores de referencia globales para los objetivos medibles del Plan de Acción Global Intersectorial se situaban, en 2022, solo entre el 20% y el 37% de los Estados Miembros de la OMS.

Foto: Freepik. Autor: BMC Studio. Descarga: 24/11/25.
Carga mundial y desigualdad persistente.
El informe, desarrollado bajo la orientación de expertos, cuantificó la pérdida de salud general atribuible a 37 enfermedades neurológicas, contemplando enfermedades cerebrovasculares, trastornos neurodegenerativos y del movimiento, trastornos neuropatológicos (epilepsia), migrañas y cefaleas, infecciones neurológicas, condiciones del neurodesarrollo, trastornos neuroinmunológicos y del nervio periférico, lesiones y traumas del sistema nervioso, cánceres del sistema nervioso y consecuencias neurológicas de condiciones congénitas y neonatales.
De acuerdo con los datos de 2021 del Estudio de la Carga Global de Enfermedades (GBD), estas condiciones causaron 435 millones de años de vida ajustados por discapacidad (DALYs) y 11.8 millones de muertes a nivel global.
No obstante, los trastornos neurológicos están marcados por «profundas inequidades». Los autores del informe señalan que más del 80% de los años de vida ajustados por discapacidad ocurren en países de ingresos bajos y medianos, donde el acceso al diagnóstico, tratamiento, atención y rehabilitación sigue siendo limitado. Las diferencias por sexo también son notables, puesto que, por ejemplo, la migraña y la esclerosis múltiple son más comunes en mujeres, mientras que el accidente cerebrovascular y la enfermedad de Parkinson son más prevalentes en hombres, según el análisis del GBD 2021.
Falta de priorización política y financiación.
La OMS identificó que la respuesta de salud pública requiere marcos políticos sólidos y financiación adecuada. El informe utiliza el objetivo global 1.1 del Plan de Acción Global Intersectorial, que establece que el 75% de los países deberían adaptar o actualizar sus políticas para incluir la atención a los trastornos neurológicos para 2031. Los hallazgos, basados en datos proporcionados por parte de los Estados Miembros, indican que, en 2022, solo 63 países (32% de los Estados Miembros de la OMS) cumplían con este objetivo al reportar tener al menos una política verificable, ya sea integrada o independiente.
Sensibilización.
En cuanto a la sensibilización, el objetivo global 1.2 exige que el 100% de los países cuente con al menos una campaña de sensibilización o programa de promoción funcional. A este respecto, solo el 24% de los Estados Miembros de la OMS (46 países) informaron tener una campaña que cumpliera con al menos un criterio de funcionalidad (como recursos dedicados o un plan de implementación). Los autores subrayan que el estigma generalizado, las concepciones erróneas y la baja sensibilización obstaculizan la búsqueda de atención sanitaria y la priorización política.
Un dato crucial que demuestra la brecha financiera es que casi dos tercios (63%) de los países encuestados no asignaron financiación dedicada a la salud cerebral o a los trastornos neurológicos. Además, los datos revelan que más de uno de cada cuatro países encuestados informó que la mayoría de las personas con trastornos neurológicos paga más del 50% de su bolsillo por la atención sanitaria, una situación más pronunciada en los países de ingresos bajos y medianos.
Brechas en el diagnóstico, tratamiento y atención.
El acceso a la atención neurológica es vital, pero está distribuido de manera desigual. Los expertos de la OMS señalan que el objetivo global 2.1 busca que el 75% de los países incluyan los trastornos neurológicos en sus paquetes de beneficios de Cobertura Sanitaria Universal (CSU) para 2031. En la línea de base de 2022, solo el 25% de los Estados Miembros de la OMS (49 países) reportaron esta inclusión.
La carencia de recursos es particularmente evidente en el ámbito de la fuerza laboral especializada. Los datos de la encuesta del Plan de Acción Global Intersectorial revelan una escasez importante y «marcadas disparidades» en la disponibilidad de especialistas en neurología.
En cuanto a los medicamentos, el objetivo global 2.2 aspira a que el 80% de los países proporcionen los medicamentos esenciales y tecnologías básicas para manejar los trastornos neurológicos en la atención primaria para 2031. En 2022, solo 57 países (29% de los Estados Miembros de la OMS) informaron de acceso universal a estos recursos en áreas urbanas y rurales.
Promoción y prevención: La oportunidad perdida.
Se considera que optimizar la salud cerebral es «fundamental para reducir la carga neurológica mundial». El objetivo global 3.1 busca que el 80% de los países implementen al menos un programa intersectorial funcional para la promoción de la salud cerebral y la prevención de trastornos neurológicos para 2031. Al respecto, el informe subraya que, en la línea de base, únicamente 39 países (20% de los Estados Miembros de la OMS) tenían un programa que cumplía con al menos un criterio de funcionalidad.
Los datos demuestran el potencial de la prevención. Los expertos indican que eliminar los principales factores de riesgo (como el tabaquismo, la inactividad física y las dietas desequilibradas) podría evitar hasta el 84.2% de los años de vida ajustados por discapacidad debidos al accidente cerebrovascular. Además, se estima que casi la mitad de los casos de demencia podrían prevenirse eliminando un conjunto de 14 factores de riesgo principales.
De esta forma, el documento subraya las acciones de promoción y prevención, que son fundamentales para la salud cerebral, incluyendo las estrategias de reducción de riesgos que deben apoyarse en el uso de enfoques conductuales para lograr cambios. Asimismo, la OMS recuerda la importancia de un enfoque de curso de vida, promoviendo factores protectores desde el periodo perinatal hasta la edad avanzada.
Investigación y sistemas de información: necesidad de datos.
Los autores destacan que la investigación es «crítica» para informar las estrategias de prevención, diagnóstico y tratamiento, pero sigue estando subfinanciada en muchas partes del mundo, especialmente en países de ingresos bajos y medianos. El objetivo global 4.2 del Plan de Acción Global Intersectorial aspira a duplicar la producción global de investigación sobre trastornos neurológicos para 2031. En 2022, la producción de investigación neurológica representó el 6.7% del total de la producción de investigación sanitaria mundial, superando la de las enfermedades cardiovasculares (5.6%) y la salud mental (4.0%), pero quedando detrás del cáncer (8.8%). Las disparidades geográficas son significativas; por ejemplo, la producción de investigación fue mayor en la Región Europea (7.7%) y en los países de altos ingresos (7.6%), y notablemente menor en la Región Africana (3.8%) y los países de bajos ingresos (4.1%).
En cuanto a los sistemas de información, el objetivo global 4.1 exige que el 80% de los países recopilen y notifiquen rutinariamente un conjunto básico de indicadores neurológicos. En la línea de base, solo el 37% de los Estados Miembros de la OMS (71 países) cumplieron este objetivo. El documento enfatiza que solo 12 países reportaron poder integrar indicadores para las seis enfermedades neurológicas de rastreo (epilepsia, trastornos de dolor de cabeza, meningitis, enfermedades del neurodesarrollo, enfermedad de Parkinson y accidente cerebrovascular). Esta falta de datos robustos y desglosados dificulta la toma de decisiones informadas.
El enfoque en la epilepsia.
La epilepsia es «una de las enfermedades neurológicas más prevalentes a nivel mundial», afectando a unos 51.7 millones de personas en 2021. Los expertos señalan que el 70% de las personas con epilepsia podrían tener un control adecuado de las convulsiones con tratamiento, pero la brecha de tratamiento es sustancial. El objetivo global 5.1 busca aumentar la cobertura de servicios de epilepsia en un 50% para 2031. La OMS estima que la cobertura media global de servicios de epilepsia en 2022 se sitúa en el 49%.
Para abordar el estigma, el objetivo global 5.2 busca que el 80% de los países desarrollen o actualicen su legislación para promover y proteger los derechos humanos de las personas con epilepsia. Al momento de la evaluación de la línea de base, únicamente el 25% de los Estados Miembros de la OMS (49 países) reportaron tener dicha legislación, que a menudo está integrada en leyes generales en lugar de ser específica para la epilepsia. Menos de la mitad (47%) de los países con legislación informaron de disposiciones legales para la participación de las personas con epilepsia en la elaboración de políticas.
Recomendaciones cruciales para el futuro.
Para acelerar el progreso global y superar los desafíos sistémicos, el informe describe cuatro recomendaciones esenciales, oportunas y viables dirigidas a los responsables políticos y partes interesadas:
- Hacer de los trastornos neurológicos una prioridad política mediante un liderazgo audaz y una inversión sostenida. Esto requiere desarrollar políticas y estrategias específicas y financiar adecuadamente los planes de acción.
- Ampliar el acceso a la atención neurológica mediante la Cobertura Sanitaria Universal y el fortalecimiento del sistema sanitario. Se debe integrar la neurología en la atención primaria, garantizar el acceso equitativo a medicamentos esenciales y fortalecer la fuerza laboral multidisciplinaria.
- Promover la salud cerebral a lo largo del curso de la vida con acciones intersectoriales coordinadas. Las estrategias de promoción y prevención deben integrarse en todas las políticas pertinentes (más allá del sector salud) y abordar los factores de riesgo modificables.
- Fortalecer los sistemas de datos y la monitorización para la toma de decisiones basada en la evidencia y la rendición de cuentas. Es fundamental mejorar la recopilación de datos rutinaria, integrar indicadores neurológicos estandarizados y aprovechar las herramientas digitales de manera ética y equitativa.
La OMS reitera que un elemento central para el éxito es la participación «significativa» de las personas con experiencia vivida, asegurando que sus voces deben guiar el diseño y la prestación de políticas, servicios y sistemas en este campo.
La crisis de la salud pública mundial exige una respuesta coordinada
En conclusión, el informe establece el diagnóstico de una crisis de salud pública global que exige una respuesta audaz y coordinada. Los trastornos neurológicos ya representan la principal causa mundial de mala salud y discapacidad. La evaluación de 2022 de la OMS, que sirve como línea de base para el Plan de Acción Global Intersectorial sobre la epilepsia y otros trastornos neurológicos (IGAP), mostró que los valores de referencia globales para los objetivos cuantificables oscilaron solo entre el 20% y el 37% de los Estados Miembros, lo que subraya la necesidad urgente de acción.
Para impulsar un progreso acelerado, los autores del informe esbozan cuatro recomendaciones esenciales, oportunas y viables: hacer de los trastornos neurológicos una prioridad política con liderazgo e inversión sostenida, expandir el acceso a la atención neurológica mediante la Cobertura Sanitaria Universal (CSU), fomentar la salud cerebral a lo largo del curso de la vida con acciones intersectoriales de prevención y promoción y fortalecer los sistemas de datos para la evaluación de las medidas adoptadas.
La OMS enfatiza que la clave del éxito reside en la participación significativa de las personas con experiencia vivida, cuyas voces deben guiar la formulación y la prestación de políticas, servicios y sistemas, asegurando así un enfoque verdaderamente centrado en la persona. Al avanzar hacia la era posterior a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), la salud cerebral debe establecerse firmemente como una prioridad política mundial, señala el documento.
