Absentismo universitario y salud mental: una señal que conviene interpretar
13 May 2026
Contenido elaborado por Jóvenes Profesionales de la Psicología (División Académica – SEP)

El absentismo en las aulas universitarias ha comenzado a ocupar un lugar destacado en el debate educativo. La preocupación no se limita a cuántos estudiantes universitarios dejan de asistir a clase, sino a qué puede estar expresando esa ausencia. Interpretarlo sólo como falta de interés o desmotivación puede resultar reduccionista. La evidencia reciente apunta a un fenómeno más complejo, en el que influyen factores académicos, económicos, familiares, institucionales y de salud mental.

Un fenómeno todavía poco medido.

A diferencia del abandono universitario, que cuenta con indicadores oficiales, la asistencia a clase no dispone en España de una estadística estatal homogénea y periódica. El Sistema Integrado de Información Universitaria recoge datos sobre rendimiento, cambio de estudios y abandono, pero no una medición equivalente sobre absentismo en las aulas.

Esta diferencia es relevante: no asistir a clase no equivale necesariamente a abandonar, aunque puede ser una primera señal de desconexión académica. Un estudio reciente de la Universitat Autònoma de Barcelona señala que la no asistencia responde a motivos diversos, como la percepción de baja utilidad de la presencialidad, la organización docente, los desplazamientos, el trabajo remunerado, los problemas de salud o las dificultades familiares (Muñoz et al., 2026).

Fuente: freepik. Descarga: 08/05/26.
Salud mental y vida académica.

La salud mental aparece como uno de los elementos que conviene considerar. El estudio estatal titulado «La salud mental en el estudiantado de las universidades españolas» mostró niveles elevados de malestar psicológico en la población universitaria, con presencia significativa de síntomas depresivos, ansiedad, insomnio e ideación suicida (Ministerio de Universidades et al., 2023).

Estos datos deben interpretarse con cautela, ya que proceden de instrumentos de cribado y no equivalen automáticamente a diagnósticos clínicos. Su valor principal es preventivo: alertan de la necesidad de detectar antes, acompañar mejor y facilitar respuestas accesibles.

En este contexto, dejar de asistir a clase, evitar actividades académicas o desconectarse progresivamente de la vida universitaria puede ser una señal de alerta, sobre todo, cuando se mantiene en el tiempo o se acompaña de aislamiento, bajo rendimiento, pérdida de motivación o dificultades para pedir ayuda.

Recursos disponibles, pero poco visibles.

 Las universidades españolas han avanzado en la promoción de la salud y el bienestar. El informe de Fundación CYD señala que una parte importante de la comunidad universitaria tiene acceso a recursos de apoyo en salud mental, aunque existen diferencias entre universidades públicas y privadas (Fundación CYD, 2024).

Sin embargo, disponer de recursos no garantiza que el estudiantado los conozca o los utilice. El desconocimiento de los servicios, el estigma, las listas de espera, la falta de tiempo o la idea de que el problema “no es suficientemente grave” pueden dificultar la búsqueda de ayuda. Por ello, la accesibilidad no debería medirse solo por la existencia formal de un servicio, sino también por su visibilidad, rapidez de respuesta y conexión con la vida cotidiana del campus.

Qué puede aportar la Psicología.

El absentismo universitario ofrece un campo relevante para la Psicología, especialmente, desde una perspectiva preventiva. Los y las profesionales pueden contribuir a detectar señales tempranas de malestar, diseñar programas de alfabetización en salud mental, orientar al profesorado sobre indicadores de riesgo, intervenir en problemas de ansiedad, depresión o estrés académico y facilitar la derivación cuando sea necesario.

Además, la intervención psicológica no debe limitarse al abordaje individual. También puede ayudar a mejorar el sentido de pertenencia, la convivencia, la participación del alumnado y la coordinación entre servicios universitarios, docentes y recursos sanitarios.

Mirar la ausencia antes de que sea abandono.

El absentismo universitario no debe entenderse como una conducta que pueda juzgarse de forma simple. En algunos casos, puede responder a dificultades organizativas o académicas. En otros, puede ser la primera señal visible de malestar psicológico, desconexión institucional o riesgo de abandono.

Abordarlo desde la Psicología implica cambiar la pregunta: no solo “por qué no vienen a clase”, sino “qué condiciones personales, académicas e institucionales están dificultando su participación”. Esa mirada permite intervenir antes, acompañar mejor y construir universidades más sensibles al bienestar del estudiantado.


Referencias.

Fundación CYD (2024). Universidades socialmente comprometidas. Fundación Conocimiento y Desarrollo. Recuperado de: https://www.fundacioncyd.org/wp-content/uploads/2024/07/UniversidadesSocialmenteComprometidas_CYD.pdf   

Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades (2025). Estadística de rendimiento académico. Curso 2023-2024. Recuperado de: https://www.ciencia.gob.es/Ministerio/Estadisticas/SIIU/Rendimiento.html

Ministerio de Universidades, Ministerio de Sanidad & CIBERSAM (2023). La salud mental en el estudiantado de las universidades españolas. Recuperado de: https://www.ciencia.gob.es/InfoGeneralPortal/documento/0de3e888-9c3d-4746-9067-e16fc2f3a4e9

Muñoz Moreno, J. L., Badillo Jiménez, E. R., Olmos Rueda, P., & Márquez Cebrián, M.D. (2026). L’absentisme a les aules universitàries de la UAB: per què val la pena anar a classe. Recuperado de: https://ddd.uab.cat/record/327188

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