Advierten de la necesidad de intervenciones para abordar la disfunción sexual en cáncer
30 Abr 2026

La salud sexual es una dimensión fundamental y esencial de la experiencia humana que puede verse gravemente afectada durante el recorrido del paciente con cáncer. De esta forma, existe una necesidad de abordar las preocupaciones sexuales y reproductivas mediante intervenciones médicas y psicológicas que se centren en mejorar la calidad de vida de los supervivientes de cáncer. Así lo concluye un artículo de revisión, publicado en la revista Journal of Psychosexual Health, en el que se analizan los factores psicológicos y sociales que contribuyen a la angustia y la disfunción sexual en pacientes oncológicos, así como se exponen los modelos de salud sexual y las intervenciones psicológicas basadas en la evidencia en este campo.


Los autores buscan promover una comprensión profunda de estas preocupaciones y la necesidad de preservar la salud sexual y psicológica en la creciente comunidad de supervivientes de cáncer.

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El malestar psicológico.

El cáncer, una enfermedad de proliferación celular incontrolada, puede ir acompañado de síntomas psicológicos que se asemejan a una «infiltración en la mente» con pensamientos autodestructivos que conducen a la disfunción y al desequilibrio emocional, según indican los autores. Así, la angustia psicológica es un estado de sufrimiento emocional asociado con factores estresantes difíciles de afrontar, y se manifiesta como agotamiento físico, mental o emocional.


Síntomas comunes reportados por pacientes con cáncer incluyen angustia, depresión, ansiedad, trastornos del sueño, delirio, otros trastornos cognitivos y disfunción sexual. Según la literatura citada por los autores, uno de cada dos pacientes con cáncer experimenta una angustia significativa. Otro estudio de revisión citado muestra que la prevalencia de la angustia psicológica es del 24.5% en pacientes ambulatorios de cáncer, aumentando al 59.3% en pacientes oncológicos en cuidados paliativos. La investigación previa, según indican los autores, también ha confirmado que se reportan tasas de mortalidad más altas en los pacientes que experimentan más angustia psicológica, independientemente del tipo de cáncer.

El impacto ineludible en la función sexual.

La sexualidad es una mezcla compleja de señales mentales, emocionales y físicas que puede verse alterada por experiencias de vida, incluyendo diversas enfermedades y tratamientos. De esta forma, según se indica en el artículo, la disfunción sexual se caracteriza por una perturbación en el deseo sexual y disrupciones en los cambios psicológicos y fisiológicos implicados en la respuesta sexual.

En el caso de pacientes con cáncer, la disfunción sexual puede surgir debido a los efectos sistémicos de la enfermedad, como el daño orgánico, los cambios hormonales, la angustia psicológica o los efectos secundarios graves del tratamiento. Así, el texto subraya que los pacientes con cáncer son especialmente vulnerables a la disfunción sexual.

De acuerdo con la literatura citada por los autores, los problemas sexuales pueden causar una angustia significativa, incluyendo depresión, problemas de imagen corporal, estigma y un impacto negativo en las relaciones interpersonales. La disfunción puede manifestarse como bajo deseo sexual, disfunción eréctil, anorgasmia o la experiencia de sentirse poco atractivo. Los autores señalan que el cáncer se ha redefinido en los últimos años como una enfermedad ‘crónica’ en lugar de fatal, lo que ha puesto un énfasis creciente en los problemas de calidad de vida, siendo la sexualidad un aspecto primordial.

La conexión inseparable entre la angustia y la sexualidad.

Así, los síntomas de angustia y la disfunción sexual son a menudo síntomas concomitantes del cáncer. No obstante, existen factores psicológicos y sociales que influyen en la función sexual, según la literatura revisada, y que incluyen el contexto familiar y religioso, la pareja sexual, la relación interpersonal, la comunicación y características individuales como la autoestima o el autoconcepto.

La angustia puede exacerbar el impacto sexual, llevando a síntomas como la baja autoestima, la desesperanza, la alteración de la imagen corporal y el miedo al rechazo o al abandono, lo que, a su vez, afecta negativamente al deseo sexual y la intimidad. Además, según explican los autores, puede surgir disfunción sexual debido a problemas de imagen corporal, baja autoestima y el duelo relacionado con el diagnóstico.

Los autores mencionan que la disfunción sexual puede clasificarse en factores de causalidad primarios (cambios orgánicos o fisiológicos debidos al cáncer o su tratamiento) y secundarios (psicológicos o sociales), y ambos pueden impactar en la respuesta sexual y la fertilidad.

La necesidad crucial de intervenciones psicológicas.

Los autores subrayan que la salud mental y psicológica desempeña un papel crucial durante el tratamiento y la recuperación de los supervivientes de cáncer. En esta línea, el apoyo emocional y social puede reducir significativamente la angustia, la depresión, la ansiedad y los síntomas relacionados con la enfermedad y el tratamiento.

La literatura revisada revela que las intervenciones basadas en la evidencia son eficaces en la reducción de la angustia emocional en pacientes con cáncer, incluyendo el asesoramiento psicosocial, la intervención conductual y la terapia de grupo de apoyo expresivo. Las técnicas empleadas incluyen el entrenamiento en relajación, la terapia cognitivo-conductual (TCC), la mejora de la comunicación, la visualización guiada y la auto-práctica, que han demostrado mejorar la autoestima y el bienestar.

En el contexto de la disfunción sexual, se ha demostrado que el asesoramiento individual o de pareja es esencial, indican los autores. Las intervenciones de asesoramiento breve (que constituyen el pilar de la rehabilitación) incluyen la psicoeducación sobre la anatomía genital, el ciclo de respuesta sexual y el impacto del cáncer.

Los autores citan como ejemplo exitoso la intervención psicoeducativa en mujeres con cáncer ginecológico, que combina elementos de terapia cognitiva y conductual con educación y entrenamiento de atención plena (mindfulness), reportando un efecto positivo significativo en el deseo sexual, la excitación, el orgasmo, la satisfacción y el bienestar general.

Consideraciones finales.

Tras la revisión de la literatura científica, los autores afirman que las intervenciones deben centrarse en la psicoeducación, la reafirmación, la mejora de la comunicación y la búsqueda de formas alternativas de expresar afecto. Además, advierten que existe una enorme barrera en el reconocimiento del impacto del cáncer sobre la salud sexual por parte de los profesionales sanitarios, lo que puede afectar gravemente a la salud y calidad de vida de los pacientes. En esta línea, hacen un llamamiento a la comunidad científica y profesional para que sean sensibles a esta problemática y tengan en cuenta la necesidad de mitigar la angustia psicológica asociada a la disfunción sexual que pueden generar diferentes tipos de cánceres.

Fuente.

Menon K, B., & Gadiraju, P. (2025). Psychological Distress and Sexual Dysfunction in Cancer Patients: Need for Psychological Intervention. Journal of Psychosexual Health, 1(1), 1-8. doi: 10.1177/26318318241312317.

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