Cada vez más jóvenes recurren a la IA para buscar consejo psicológico
07 Abr 2026

Un 13,1% de los adolescentes y jóvenes adultos en Estados Unidos utilizan la inteligencia artificial generativa como recurso para obtener asesoramiento sobre su salud mental, una cifra que representa aproximadamente a 5,4 millones de jóvenes, siendo esta práctica considerablemente más habitual entre aquellos que superan la mayoría de edad. Así lo concluye un estudio publicado en la revista JAMA Network Open, que ofrece datos sobre la prevalencia, la frecuencia y la utilidad percibida de estas herramientas tecnológicas cuando los jóvenes experimentan situaciones de tristeza, ira o ansiedad. La investigación pone de relieve una tendencia creciente en el uso de tecnologías emergentes para abordar el bienestar emocional en un contexto de crisis de salud mental juvenil, destacando los riesgos que puede conllevar este tipo de prácticas.

El auge de la inteligencia artificial como consejero emocional.

El documento presenta un escenario en el que el uso de chatbots ha crecido rápidamente desde su lanzamiento. Este fenómeno ocurre de manera simultánea a una crisis de salud mental en la población joven. Según los datos aportados por los autores en la introducción del estudio, en el último año, el 18% de los adolescentes con edades comprendidas entre los 12 y los 17 años sufrió un episodio depresivo mayor. Asimismo, un dato alarmante que destacan los investigadores es que el 40% de estos jóvenes no recibió ningún tipo de atención profesional para su salud mental.

Foto: Freepik. Autor: Freepik. Descarga: 5/12/25.

Metodología.

Para analizar el uso de estas herramientas en jóvenes con fines de alivio para su salud mental, el equipo de investigación llevó a cabo un estudio transversal entre febrero y marzo de 2025, realizando una encuesta mediante muestreo aleatorio.

Con el objetivo de garantizar la comprensión de los participantes, incluso de los más jóvenes (12 años), la pregunta central del estudio utilizó términos sencillos para describir estados emocionales comunes asociados con necesidades de salud mental, tales como sentirse triste, enfadado o nervioso. Se preguntó explícitamente si habían utilizado inteligencia artificial generativa para obtener «consejo o ayuda» en esas circunstancias. A los encuestados se les proporcionó una definición de inteligencia artificial generativa y ejemplos concretos de herramientas populares como ChatGPT, Gemini y My AI.

De las 2.125 personas contactadas, 1.058 respondieron a la encuesta. La muestra final incluyó una distribución equilibrada por género (50,3% mujeres) y una representación diversa de grupos raciales y étnicos.

El uso de estas herramientas con fines “terapéuticos” crece entre los jóvenes.

Tal y como señalan los autores en su análisis de resultados, en este panorama actual de crisis de la salud mental en jóvenes, la inteligencia artificial parece haber encontrado un hueco. De acuerdo con los resultados obtenidos, de los aproximadamente 5,4 millones de usuarios estimados que recurren a esta tecnología, la gran mayoría lo hace de forma recurrente. Específicamente, el 65,5% de los usuarios buscó asesoramiento con una frecuencia mensual o superior. Además, la percepción de los usuarios sobre estas herramientas es abrumadoramente positiva: el 92,7% de los encuestados afirmó que los consejos recibidos fueron «algo útiles» o «muy útiles».

Los autores del estudio sugieren que estas altas tasas de uso probablemente reflejan ventajas logísticas y económicas. Según señalan en su discusión, factores como los bajos costes, la inmediatez de la respuesta y la privacidad percibida del asesoramiento basado en inteligencia artificial son determinantes, puesto que se trata de una opción accesible para jóvenes que, de otro modo, tendrían pocas probabilidades de recibir asesoramiento tradicional.

Diferencias significativas por edad y grupo.

El análisis de los datos revela disparidades notables dependiendo de la edad de los encuestados. Si bien el promedio general de uso es del 13,1%, el comportamiento varía drásticamente al observar al grupo de mayor edad. Los investigadores encontraron que la tasa de uso entre los jóvenes de 18 a 21 años ascendía al 22,2%, en comparación con los adolescentes más jóvenes. De hecho, el análisis indicó que el uso de inteligencia artificial generativa para consejos de salud mental era significativamente mayor en este grupo de edad, con una probabilidad ajustada casi cuatro veces mayor en comparación con los adolescentes de menor edad.

Sin embargo, no todas las diferencias demográficas observadas fueron positivas en términos de recepción de la tecnología. Un hallazgo crítico subrayado por el equipo de investigación se refiere a la percepción de utilidad entre diferentes grupos raciales y étnicos. Los encuestados de raza negra mostraron una probabilidad significativamente menor de reportar que el consejo recibido fuera útil en comparación con los encuestados blancos no hispanos. Los autores advierten que este dato podría estar señalando posibles brechas en la competencia cultural de los modelos de inteligencia artificial actuales. A excepción de estas diferencias por edad y raza, el estudio no encontró otras variaciones estadísticamente significativas relacionadas con el sexo o el nivel educativo de los padres.

Preocupaciones sobre la seguridad y la supervisión clínica.

A pesar de la alta percepción de utilidad por parte de los usuarios, los autores del texto expresan cautela. El uso de la inteligencia artificial (IA) generativa por parte de jóvenes para buscar asesoramiento sobre salud mental conlleva una serie de implicaciones complejas y riesgos significativos que los autores destacan en su análisis:

1. Falta de supervisión clínica y estándares de seguridad.

El riesgo más prominente señalado por los investigadores es la ausencia de garantías sobre la calidad clínica del consejo recibido. El estudio subraya que existen dificultades para establecer y utilizar puntos de referencia estandarizados que permitan evaluar la seguridad y la eficacia de los consejos de salud mental generados por la IA. Esto significa que, actualmente, no hay una forma sistemática de asegurar que la respuesta que recibe un joven sea médicamente correcta o segura.

2. Peligro para usuarios con necesidades clínicas intensivas.

Esta falta de supervisión es especialmente preocupante para aquellos usuarios que presentan necesidades clínicas intensivas. Aunque el estudio indica que la IA es accesible, no está claro si estas herramientas pueden manejar adecuadamente situaciones de crisis o patologías graves, lo que podría dejar vulnerables a los jóvenes que requieren una intervención profesional urgente y especializada.

3. Opacidad en los datos de entrenamiento.

Los autores advierten sobre la limitada transparencia respecto a los conjuntos de datos utilizados para entrenar estos modelos de lenguaje. Al no saber exactamente con qué información se ha «educado» a la IA, es difícil predecir sesgos o errores en las respuestas que ofrece a personas en estado de vulnerabilidad emocional.

4. Brechas de competencia cultural y posibles sesgos.

Esto implica el riesgo de que la tecnología no sea equitativa y falle al interpretar o responder adecuadamente a las necesidades de grupos demográficos diversos.

5. La percepción de utilidad frente a la eficacia real.

Existe una implicación paradójica en el uso de estas herramientas. Por un lado, una inmensa mayoría de los usuarios (92,7%) percibe los consejos como útiles, y valoran la privacidad, la inmediatez y el bajo coste de la tecnología. Sin embargo, los autores aclaran que su estudio mide la percepción de utilidad, no los resultados clínicos reales. Por tanto, existe el riesgo de que los jóvenes sientan que están siendo ayudados cuando, en realidad, desconocemos si su salud mental está mejorando objetivamente o si se están abordando las causas de la raíz de sus problemas.

6. Sustitución de la atención profesional.

El contexto del estudio resalta que Estados Unidos atraviesa una crisis de salud mental juvenil donde muchos no reciben atención profesional. La implicación directa es que la IA está llenando un vacío asistencial para jóvenes que de otro modo no recibirían este tipo de ayuda profesional. Si bien esto democratiza el acceso a algún tipo de «ayuda», conlleva el riesgo de normalizar el uso de herramientas no reguladas en sustitución de profesionales de la salud mental cualificados.

En resumen, aunque la tecnología ofrece una solución inmediata y percibida como privada para millones de jóvenes, el estudio concluye que su adopción masiva se está produciendo en un terreno incierto, sin la validación clínica necesaria para garantizar que sea segura para los usuarios más vulnerables.

Dada la gravedad de la situación, los autores animan a la comunidad científica a explorar en detalle este fenómeno y recomiendan que las próximas investigaciones examinen las tasas de uso entre niños y jóvenes que presentan un diagnóstico en salud mental, analizando su impacto en su bienestar, para comprender mejor la utilidad o riesgos de estas herramientas digitales.

Fuente.

McBain, R. K., Bozick, R., Diliberti, M., Zhang, L. A., Zhang, F., Burnett, A., Kofner, A., Rader, B., Breslau, J., Stein, B. D., Mehrotra, A., Uscher-Pines, L., Cantor, J., & Yu, H. (2025). Use of Generative AI for Mental Health Advice Among US Adolescents and Young Adults. JAMA Network Open, 8(11), e2542281. https://doi.org/10.1001/jamanetworkopen.2025.42281

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