El acoso escolar y el ciberbullying continúan siendo un importante problema entre niños, niñas y adolescentes. El 14,1% del alumnado encuestado afirma que él/ella o algún compañero/a de su clase está sufriendo acoso escolar y/o ciberbullying, un porcentaje superior al registrado en el curso anterior (12,3%). Asimismo, preocupa la persistencia de estas situaciones: el 27,6% de los casos de acoso presencial y el 22,8% de los de ciberbullying se prolongan durante más de un año.
Estas son algunas de las preocupantes conclusiones del nuevo informe anual sobre acoso escolar publicado por la Fundación ANAR, y la Fundación Mutua Madrileña, que recoge la opinión de 18.245 estudiantes (9.118 en medición previa y 9.127 posterior) y 412 docentes, que participaron en 516 talleres de prevención desarrollados en 236 centros educativos de cinco comunidades autónomas, durante el curso 2025-2026.
En estos talleres se ofrecen herramientas orientadas a que los alumnos/as tomen conciencia de la responsabilidad que tienen ante los casos de acoso escolar y las diferentes formas de prevenirlo, así como de responder ante este tipo de casos.
Los hallazgos recogidos en este informe son fruto del análisis de los datos recopilados a través de cuestionarios realizados al alumnado y al profesorado que participaron en los talleres, mediante los cuales se pretendía conocer las percepciones y actitudes de víctimas, acosadores/as, espectadores/as y docentes en el mismo entorno en el que ocurre el acoso. El documento cuenta también con las opiniones y propuestas del profesorado, completando así la visión panorámica del acoso escolar en los centros educativos.
Aumentan el acoso escolar presencial y el ciberbullying.
Los resultados muestran un incremento del acoso escolar y/o ciberbullying respecto al curso anterior, pasando del 12,3% al 14,1%. Concretamente, el acoso escolar presencial se sitúa en el 7,9%, frente al 6,5% del curso previo. Esta cifra sitúa a España en un nivel similar a los países del entorno. Por debajo de Francia (9,1%) y por encima de Alemania (6,9%), Italia (5,1%) y Portugal (5,3%); por su parte, el ciberbullying alcanza el 3%, frente al 2,2%, y los casos en los que se producen conjuntamente acoso presencial y ciberbullying representan el 3,2%, cuatro décimas menos que en el curso anterior (3,6%). El 50,7% de los chicos y en el 49,3% de las chicas sufren de forma conjunta acoso escolar presencial y ciberbullying.
En el caso específico del acoso escolar presencial, el informe señala que afecta prácticamente por igual a chicos y chicas, aunque estas últimas representan el 60,7% de las víctimas identificadas en los casos señalados por el alumnado. La prevalencia ha aumentado 1,4 puntos porcentuales respecto al curso anterior.
Uno de los datos que destaca el informe es la cronificación de las situaciones de acoso escolar. El 27,6% del alumnado que sufre acoso escolar presencial lo experimenta durante más de un año, mientras que el 41,2% lo lleva sufriendo meses y el 31,2%, desde hace semanas. En el caso del ciberbullying, el 22,8% de los casos se prolonga durante más de un año, un porcentaje que aumenta respecto al curso anterior; el 33,3% dura desde hace meses y el 43,9%, semanas.

El aspecto físico, se considera el principal motivo de acoso escolar.
Los compañeros y compañeras de clase continúan siendo quienes protagonizan principalmente las situaciones de acoso, señalados por el 66,7% del alumnado encuestado. En cuanto a los motivos, el aspecto físico ocupa el primer lugar (78,9%), seguido de la cultura, raza o religión (54,9%) y de las cosas que la víctima hace o dice (50,3%). También se mencionan el olor o la falta de higiene (45,6%), la orientación sexual (43%) y los problemas personales, entre ellos problemas psicológicos, discapacidad o dificultades del lenguaje (34,7%).
Precisamente, en comparación con el curso anterior, los mayores incrementos se producen en los motivos relacionados con la cultura, raza o religión, la orientación sexual y el aspecto físico.
Insultos, motes y burlas formas más frecuentes de agresión en el acoso escolar presencial.
Con relación a las formas de agresión presencial, predominan ampliamente los insultos, motes y burlas (86,4%) -algo superior en secundaria (88,6%) que en primaria (85,1%)-, seguidos del aislamiento o exclusión de la víctima (43,5%), la difusión de rumores (32,7%), las amenazas (31,9%), los golpes o patadas (29,7%) y el robo o rotura de objetos (19,8%). Frente al curso anterior, aumentan los insultos, motes y burlas, la difusión de rumores, los golpes y patadas y el robo o rotura de objetos.
Asimismo, el acoso escolar presencial es mayoritariamente grupal: en el 33% de los casos participan dos o más personas agresoras. Los chicos presentan una participación superior a las chicas tanto en el acoso grupal (35,4% frente al 30,5%) como en el individual (16,8% frente al 14,5%).
WhatsApp y TikTok, principales vías para ejercer ciberbullying.
El ciberbullying afecta al 3% del alumnado, ocho décimas más que durante el curso anterior, y la media de víctimas identificadas se sitúa en 2,1 por clase. En este caso, las chicas representan el 54,5% de las víctimas y los chicos, el 45,5%.
Entre los medios utilizados destacan WhatsApp (78,4%), TikTok (65,6%) e Instagram (50,4%). El informe señala, además, que en Primaria adquiere especial relevancia el uso de WhatsApp, TikTok y los videojuegos y juegos online.
Respecto a las formas de agresión que adopta este acoso digital, la más frecuente es la difusión de rumores o información falsa (71%), seguida de la grabación y publicación de agresiones físicas (59,5%) y del envío de mensajes amenazantes o abusivos (54,2%). También aparecen la publicación de información privada para avergonzar o dañar a alguien (46,6%), la exclusión de grupos en línea (46,6%), la suplantación de identidad (44,3%) y la difusión o amenaza de publicar contenido sexual (44,2%).
Aumenta el uso de la inteligencia artificial en el ciberbullying.
Uno de los aspectos especialmente relevantes del nuevo informe es el incremento del uso de la inteligencia artificial (IA) para ejercer ciberbullying. Según el alumnado que conoce estas situaciones, la IA se ha utilizado en el 23,5% de los casos, 9,3 puntos porcentuales más que en el curso anterior (14,2%). Además, las chicas representan el 60,3% de las víctimas de las situaciones de ciberbullying en las que se emplea esta tecnología (en el 39,7% de los casos las víctimas son chicos).
La IA se utiliza fundamentalmente para crear vídeos falsos mediante la manipulación de fotografías de compañeros y compañeras (79,5%), generar vídeos falsos manipulando su audio o voz (57,5%) y suplantar su identidad (47,9%). El informe recoge también otros usos, como la creación de stickers, memes o imágenes falsas, la modificación de imágenes para desnudar a la víctima mediante IA o la creación de avatares para evitar ser identificado/a.
Ante el ciberbullying, las medidas que el alumnado considera más útiles son hacer capturas de pantalla para conservar pruebas (63,5%), no reenviar vídeos, fotografías o memes de la víctima (61,1%) y borrar o bloquear la cuenta y eliminar los mensajes (58,7%). Los autores del informe advierten de que estas respuestas muestran una mayor orientación hacia medidas destinadas a frenar el ciberbullying una vez que ya se ha producido.
Aumenta la implicación del alumnado y del profesorado para hacer frente a las situaciones de acoso escolar.
El informe constata también una mayor implicación de los compañeros y compañeras ante las situaciones de acoso. El 59,2% del alumnado considera que sus iguales hacen algo cuando se produce un caso, lo que supone un aumento de 7,1 puntos porcentuales respecto al curso anterior. Entre quienes intervienen, las respuestas más frecuentes son apoyar o defender a la víctima (75,2%) y avisar al centro escolar, la familia o las amistades (66,2%).
De forma general, comunicar la situación al profesorado (77,7%) y apoyar o defender a la víctima (77,5%) son las actuaciones más señaladas por el alumnado. No obstante, la inacción alcanza el 10,9% entre el alumnado de Secundaria.
A pesar de ello, persisten algunas creencias de riesgo. Aunque el 87,5% considera que la víctima necesita ayuda y no puede resolver por sí sola la situación, el 30% no considera cómplice a quien reenvía un vídeo en el que se humilla a un compañero o compañera, y el 27,7% cree que contar un caso de bullying a un profesor/a o familiar puede traer problemas.
También mejora la percepción de la respuesta docente: el 75,9% del alumnado considera que el profesorado interviene ante el acoso escolar, 11 puntos porcentuales más que en el curso anterior.
Sin embargo, se observa que la conciencia sobre las consecuencias negativas del acoso escolar para las personas agresoras y para quienes observan estas situaciones es limitada y, aunque el alumnado identifica mayoritariamente las conductas adecuadas para hacer frente al acoso escolar, cerca de un tercio sigue manteniendo creencias de riesgo: el 30% no considera cómplice a quien difunde contenidos humillantes y el 27,7% percibe consecuencias negativas al comunicar un caso de acoso.
El 22,9% de los y las docentes conoce algún caso de acoso, por observación directa o porque la víctima comunica la situación.
Desde la perspectiva del profesorado, el 22,9% afirma conocer algún caso de acoso escolar y/o ciberbullying, 7,9 puntos porcentuales más que en el curso anterior. El acoso presencial es la modalidad identificada con mayor frecuencia (15,3%). La detección se produce principalmente mediante la observación directa del profesorado (46,1%) o porque el propio alumno o alumna afectado comunica la situación (44,7%).
Además, el 63,8% del profesorado señala que la situación de acoso conocida cesó, mientras que el 36,2% afirma que persiste en el tiempo, 3,5 puntos porcentuales más que durante el curso anterior.
Entre los factores que los y las docentes consideran más decisivos para que se produzca acoso escolar destacan la presión del grupo de iguales (89,3%), el uso indebido de las nuevas tecnologías y redes sociales (87,9%), la normalización de la violencia (87,4%) y la falta de respeto a las diferencias (87,1%).
Asimismo, de acuerdo con el profesorado, el sentimiento de superioridad (81,9%) se consolida como la característica más asociada al perfil del agresor y la única que aumenta respecto al curso anterior (+2,3 p.p.).
Medidas y barreras señaladas por el profesorado para afrontar el acoso escolar: el papel de los centros y las familias.
Entre el personal docente, se mantienen como medidas más factibles para afrontar el acoso escolar la prohibición temporal de participar en actividades extraescolares (52,2%) y la expulsión temporal de determinadas clases (44,9%).
Por otro lado, aumenta la proporción de docentes que considera que los centros escolares actúan adecuadamente frente al acoso, hasta alcanzar el 37,7%, aunque el 59,6% señala que lo hacen solo algunas veces. Entre las principales barreras para intervenir, el profesorado identifica la falta de recursos (84,6%) y los problemas burocráticos (69%), seguidos de la falta de formación del profesorado (46,9%).
Finalmente, los y las docentes sitúan entre las principales actuaciones de las familias para prevenir el acoso escolar prestar atención y escuchar a sus hijos e hijas (95,2%), educar en valores (94,1%) y fomentar un uso responsable de las nuevas tecnologías y las redes sociales (89,5%).
Se puede acceder al informe desde la página web de la Fundación ANAR o bien directamente aquí.
