La salud mental y el acceso a apoyos psicológicos adecuados constituyen un eje clave para garantizar una vida digna, autónoma y plenamente integrada en la comunidad, especialmente, cuando existen barreras estructurales que dificultan la inclusión social, educativa y laboral. En este sentido, las políticas públicas dirigidas a las personas con discapacidad deben incorporar de forma transversal el bienestar y la atención psicológica, no solo como un complemento, sino como una dimensión imprescindible para reducir el sufrimiento y favorecer la participación social. Así lo afirma el Parlamento Europeo en su informe sobre la Estrategia de la UE para los Derechos de las personas con discapacidad post-2024 (EU strategy for the rights of persons with disabilities post-2024), donde se evalúa la implementación del marco vigente (Estrategia 2021-2030) y se identifican prioridades para una estrategia reforzada más allá de 2024.
En su contenido se recogen consideraciones de base, enmiendas, prioridades y llamamientos a la Comisión Europea y a los Estados miembros para consolidar un enfoque más ambicioso, coherente y eficaz en la promoción de los derechos de las personas con discapacidad en la Unión Europea.
Desde el inicio, el informe se enmarca en el compromiso de la UE con la aplicación de la Convención de Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (UNCRPD) y en la necesidad de asegurar que los derechos fundamentales se garanticen en igualdad de condiciones para todas las personas.
En este marco, el Parlamento hace referencia explícita a la Comunicación de la Comisión Europea por «Un enfoque integral de la salud mental» (A comprehensive approach to mental health, 2023), situando la salud mental como un componente relevante dentro de las políticas europeas contemporáneas.

Más riesgo de malestar psicológico y necesidad de intervenciones inclusivas.
Uno de los aspectos destacados del informe es el reconocimiento de que las personas con discapacidad presentan tasas significativamente más altas de malestar psicológico en comparación con las personas sin discapacidad.
A partir de esta constatación, el Parlamento subraya la necesidad de promover intervenciones, programas y políticas inclusivas, orientadas a facilitar el acceso a una atención temprana y adecuada en salud mental, y a servicios integrales de apoyo.
El informe vincula este enfoque a ámbitos concretos de inclusión social, señalando que estas medidas deben contemplar elementos como la educación inclusiva, el empleo con apoyo, el acceso a puestos de trabajo de calidad, la participación social y la protección frente a la discriminación y la violencia, con el objetivo de reducir el malestar psicológico y promover el bienestar general.
En esta línea, el Parlamento insiste en que las políticas de discapacidad no pueden centrarse únicamente en aspectos materiales o de accesibilidad física, sino que deben integrar también la dimensión emocional y psicológica, dado su impacto directo en la vida cotidiana y en la inclusión real de las personas con discapacidad.
La salud mental, integrada en todas las políticas relevantes.
El informe incorpora, además, un llamamiento explícito a integrar la salud mental como un componente transversal en la acción política europea. En concreto, el Parlamento Europeo reconoce la importancia de integrar consideraciones de salud mental en todas las áreas de política pública, recordando, nuevamente, que las personas con discapacidad afrontan tasas más altas de malestar mental.
Por ello, insta a la Comisión Europea a que tenga en cuenta esta realidad en la futura estrategia de la UE sobre los derechos de las personas con discapacidad y que se garantice que el apoyo en salud mental esté presente en todas las políticas y programas relevantes.
Este enfoque, de carácter transversal, se vincula a la necesidad de no fragmentar la atención, sino de asegurar que el bienestar psicológico forme parte de la inclusión educativa, laboral, comunitaria y sanitaria.
Barreras persistentes en el acceso a la atención sanitaria, incluida la salud mental.
El Parlamento Europeo también advierte de que las personas con discapacidad presentan mayores necesidades sanitarias no cubiertas, peor estado de salud autopercibido y mayor mortalidad que las personas sin discapacidad.
En este contexto, el informe identifica barreras sistémicas y estructurales que dificultan el acceso a una atención sanitaria universal y asequible, mencionando prácticas discriminatorias, servicios inaccesibles y exclusión de distintos tipos de atención, incluida la atención preventiva, reactiva, sexual y reproductiva y, de manera específica, la atención en salud mental.
Asimismo, el Parlamento recuerda el derecho de las personas con discapacidad a alcanzar el máximo nivel posible de salud sin discriminación.
Discapacidad no visible y exclusión de apoyos por falta de reconocimiento.
El informe llama también la atención sobre una realidad especialmente relevante: las personas con discapacidad no visible -incluyendo los trastornos del neurodesarrollo y los problemas psicológicos-, a menudo quedan excluidas de criterios de elegibilidad y mecanismos de apoyo, debido a la falta de signos visibles.
Este punto subraya el riesgo de que la discapacidad se interprete de forma restrictiva, dejando fuera a personas cuyas necesidades pueden ser significativas, pero menos evidentes en el plano físico. La inclusión de los problemas psicológicos en este apartado refleja la importancia de contemplar la discapacidad desde una perspectiva amplia, no limitada a la visibilidad de la condición.
Pobreza, exclusión social y riesgo de falta de vivienda.
El informe enmarca también la situación de las personas con discapacidad dentro de desigualdades socioeconómicas persistentes. Según datos de 2023, el28,84% de las personas con discapacidad vivían en situación de pobreza o riesgo de exclusión social, frente al 18,04% de las personas sin discapacidad.
Asimismo, se advierte de un riesgo desproporcionado de falta de vivienda, así como de barreras físicas, financieras e informativas para acceder a una vivienda asequible y sostenible de calidad adecuada.
Aunque el informe aborda múltiples dimensiones, estas circunstancias socioeconómicas se relacionan con la exclusión y con la necesidad de políticas integrales que contemplen no solo la accesibilidad material, sino también los factores que afectan al bienestar y la calidad de vida.
Dolor crónico y su vínculo con problemas de salud mental.
El Parlamento Europeo introduce una referencia directa al dolor crónico, señalando que es la condición de salud más prevalente en Europa, que afecta, aproximadamente, a 150 millones de personas (lo que representa alrededor del 20% de la población europea).
El informe indica que el dolor crónico es, además, una de las principales causas de discapacidad y que tiene un impacto severo en la calidad de vida, limita la participación en el trabajo y la educación y se vincula a problemas de salud mental.
Esta relación pone de manifiesto que los factores físicos y psicológicos pueden interactuar, incrementando el sufrimiento y la limitación funcional, lo que refuerza la importancia de integrar la atención psicológica en el abordaje global de la discapacidad.
Violencia, daño psicológico y barreras en la protección de víctimas.
La violencia aparece como uno de los temas de mayor peso en el informe, sobre todo, en relación con mujeres y niñas con discapacidad. El Parlamento destaca que las mujeres con discapacidad se enfrentan a exclusión y discriminación en múltiples ámbitos y que presentan tasas elevadas de violencia, incluida la violencia doméstica y formas de violencia específicas relacionadas con la discapacidad.
El documento señala que las mujeres con discapacidad pueden tener entre dos y cinco veces más probabilidades de experimentar violencia que las mujeres sin discapacidad, incluyendo violencia de género, sexual y doméstica, así como prácticas como la esterilización y el aborto forzados.
También se recoge el dato de que el 34% de las mujeres con problemas de salud o discapacidad han experimentado violencia física o sexual por parte de su pareja en algún momento de su vida.
Concretamente, las mujeres y niñas con discapacidad intelectual o psicológica, están expuestas de manera desproporcionada a formas específicas de violencia de género, como la esterilización forzada, el aborto forzado y la anticoncepción no consentida. Resulta preocupante la frecuencia de estas prácticas en situaciones donde las mujeres han sido privadas de capacidad jurídica, lo que puede impedirles reconocer, denunciar o resistir el abuso.
El Parlamento pone de manifiesto que sufrir violencia produce consecuencias graves en la salud, incluyendo trauma psicológico, así como exclusión social y económica. En este contexto, añade que las medidas actuales para proteger los derechos de las personas con discapacidad, incluidas las víctimas de delitos —especialmente menores—, a menudo resultan inaccesibles o no proporcionan ajustes adecuados y razonables.
Violencia “offline” y “online”: prevención y apoyo específico.
El Parlamento Europeo insiste en la necesidad de prevenir la violencia contra mujeres y niñas con discapacidad tanto fuera como dentro del entorno digital, instando a priorizar la prevención de la violencia de género “offline” y “online” en futuras estrategias y legislación.
En la misma línea, recuerda que, bajo la Directiva (UE) 2024/1385 sobre violencia contra las mujeres, los Estados miembros deben proporcionar apoyo específico a las mujeres con discapacidad víctimas de violencia y tener en cuenta sus circunstancias al evaluar sus necesidades de protección.
Asimismo, subraya la importancia de promover una cultura de no violencia desde las primeras etapas de la educación obligatoria, apoyada por tecnologías de la información y la comunicación, mediante campañas de sensibilización y programas educativos inclusivos y accesibles.
En este marco, el Parlamento menciona la necesidad de implicar a profesionales formados en comunicación universal para empoderar a las mujeres y niñas con discapacidad en el reconocimiento, prevención y denuncia de la violencia.
Acoso escolar y ciberacoso: estrategias específicas contra el bullying y el hostigamiento.
El documento incorpora también una referencia explícita a la necesidad de actuar frente al acoso escolar, incluyendo el acoso en contextos educativos y online. En este sentido, el Parlamento anima a los Estados miembros a desarrollar estrategias para combatir el bullying y el hostigamiento contra niños, niñas y jóvenes, incluyendo la discapacidad como criterio dentro de los factores de discriminación.
Esta mención refuerza el enfoque preventivo, al situar el entorno educativo y digital como espacios donde pueden producirse dinámicas de daño, exclusión y violencia psicológica, con consecuencias relevantes para el bienestar.
Mujeres con discapacidad: depresión y enfermedades autoinmunes en el foco.
El informe dedica un apartado relevante a la situación de las mujeres con discapacidad en la Unión Europea, que constituyen el 29,2% de la población femenina en la UE. Según señala, las mujeres están afectadas de manera desproporcionada por determinadas condiciones que pueden generar discapacidad, mencionando explícitamente la artritis reumatoide, la depresión y enfermedades como el lupus y la esclerosis múltiple.
El Parlamento lamenta que los síntomas de las mujeres son con frecuencia normalizados o descartados, lo que puede conducir a retrasos diagnósticos y a tratamientos inadecuados. Esta referencia conecta con la necesidad de asegurar un acceso real y equitativo a la atención sanitaria y a la protección de derechos, evitando que los sesgos o barreras estructurales amplifiquen el sufrimiento y la exclusión.
Apoyo a familias y cuidadores: carga de salud mental y necesidad de apoyo psicológico.
El informe pone de relieve el papel clave de las familias y personas cuidadoras, reconociendo que las personas con discapacidad, especialmente, aquellas con necesidades complejas de apoyo, pueden depender de sus familias para el cuidado diario cuando faltan servicios disponibles en la comunidad.
El Parlamento destaca la importancia de desarrollar sistemas sólidos de apoyo a la vida independiente, incluyendo esquemas de asistencia personal, para que las personas con discapacidad no dependan exclusivamente de familiares y puedan vivir de manera autónoma.
En este contexto, el informe pide apoyo específico para cuidadores/as jóvenes y jóvenes adultos, incluyendo acceso a servicios de salud mental y reconocimiento formal de sus responsabilidades, con el fin de prevenir exclusión social y educativa.
Del mismo modo, el Parlamento reconoce la necesidad de apoyar a familias y cuidadores mediante servicios de respiro de alta calidad, para permitirles descansar, trabajar y participar en la vida social sin comprometer la salud, estabilidad o bienestar de las personas con discapacidad a las que apoyan.
De manera explícita, el informe subraya la trascendencia de proporcionar apoyo psicológico y emocional a las familias y cuidadores informales, incluyendo orientación y programas de apoyo entre iguales, reconociendo la carga de salud mental que con frecuencia soportan quienes prestan cuidados prolongados en condiciones difíciles.
Institucionalización y transición hacia apoyos comunitarios.
El Parlamento Europeo recuerda también que un número significativo de personas con discapacidad sigue residiendo en instituciones segregadas: se estima que 1,4 millones de niños/as y personas adultas con discapacidad menores de 65 años viven en instituciones, y que en 13 Estados miembros hay actualmente más personas con discapacidad institucionalizadas que hace una década.
En este marco, urge a avanzar hacia modelos comunitarios y de vida independiente, reforzando la transición desde instituciones hacia servicios comunitarios o familiares, y señalando que el cierre de instituciones debe ir acompañado del desarrollo de servicios comunitarios.
Este planteamiento se articula con medidas preventivas como el apoyo familiar, la acogida y las intervenciones en primera infancia, con el objetivo de prevenir la segregación y fomentar la inclusión.
Se puede acceder al informe completo desde la página web del Parlamento Europeo o bien directamente aquí.
