Estrés, violencia y acoso: riesgos psicológicos y sociales que afrontan las mujeres migrantes en el trabajo doméstico, de limpieza y de cuidados
24 Abr 2026

Las mujeres migrantes que trabajan en el ámbito de los cuidados, la limpieza y el trabajo doméstico en Europa afrontan condiciones laborales marcadas por una elevada exposición al estrés laboral, la violencia y el acoso, factores que se ven agravados por la precariedad, el empleo informal y la invisibilidad social de estas ocupaciones. En muchos casos, la combinación de jornadas largas, aislamiento social, escaso reconocimiento profesional y limitadas protecciones laborales genera un contexto de riesgos psicológicos y sociales significativos que afectan directamente a su salud y bienestar, incluida la salud mental. A ello se suman situaciones de discriminación, inseguridad laboral y exposición a comportamientos abusivos, que contribuyen a deteriorar las condiciones de trabajo y a incrementar la vulnerabilidad de estas trabajadoras.

Estas conclusiones se recogen en el estudio de caso Psychosocial risks and working conditions of migrant women in care, cleaning and domestic work, publicado por la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo (EU-OSHA), que analiza la exposición de las mujeres migrantes a riesgos psicológicos y sociales en los servicios personales y domésticos, incluyendo el cuidado domiciliario, la limpieza y el trabajo doméstico.

El informe aplica una perspectiva interseccional, teniendo en cuenta cómo factores como el género, el estatus migratorio, la raza o etnia, el nivel de cualificación y la precariedad laboral se combinan para aumentar la exposición al estrés, la violencia y el acoso, así como sus repercusiones sobre la salud y la salud mental de estas trabajadoras. Además, presenta diversas iniciativas desarrolladas en la Unión Europea orientadas a mejorar su protección, formalizar el trabajo informal y reforzar la prevención mediante la inspección laboral, la negociación colectiva y herramientas de evaluación de riesgos.

Fuente: freepik. Descarga: 13/03/26.

El informe destaca que las mujeres migrantes que trabajan en los servicios personales y domésticos suelen desempeñar su actividad en condiciones laborales inseguras y con frecuencia informales, lo que limita su acceso a derechos y mecanismos de protección. En este contexto, la exposición a riesgos psicosociales se intensifica debido a factores como la inestabilidad laboral, la precariedad contractual y la escasa regulación del sector. Estos entornos de trabajo se caracterizan a menudo por malas condiciones laborales, inseguridad en el empleo y una exposición significativa al estrés, la violencia y el acoso, que afectan al bienestar psicológico de las trabajadoras.

Entre las conclusiones del estudio se subraya la importancia de desarrollar iniciativas prácticas dirigidas a empleadores y agentes sociales para reducir estos riesgos. Entre ellas, se incluyen programas de apoyo entre iguales culturalmente sensibles, acceso a información sobre derechos laborales y seguridad y salud en el trabajo, así como medidas para mejorar la comunicación y la confianza entre trabajadoras migrantes. También se recomienda proporcionar información en los idiomas que hablan las trabajadoras y en formatos accesibles para quienes tienen bajos niveles de alfabetización, con el fin de facilitar el conocimiento de sus derechos y reducir su exposición a factores de riesgo psicológico y social.

La organización del trabajo y la doble discriminación agravan los riesgos psicológicos y sociales de las mujeres migrantes.

Asimismo, el estudio señala que la organización del trabajo puede desempeñar un papel clave en la prevención del estrés laboral. Por ejemplo, permitir una planificación interactiva de los horarios en tareas de limpieza, trabajo doméstico o cuidados puede ayudar a reducir el estrés y el conflicto entre la vida laboral y personal, contribuyendo al bienestar psicológico. Del mismo modo, los programas de gestión de la diversidad —como la formación en competencia cultural para supervisores— pueden mejorar el trabajo en equipo y reducir la discriminación y el aislamiento, factores que también influyen en la aparición de riesgos psicológicos y sociales.

El informe describe también la situación específica de las mujeres migrantes en el sector, caracterizada por una doble discriminación asociada al género y al estatus migratorio. Esta vulnerabilidad se ve reforzada por la concentración de estas trabajadoras en empleos poco valorados y con escasa protección, así como por su frecuente presencia en trabajos informales o no declarados. Las trabajadoras migrantes sin documentación, en particular, presentan un mayor riesgo de explotación y menor capacidad para denunciar condiciones abusivas.

Entre la invisibilidad laboral y el aislamiento social.

El trabajo en este sector suele realizarse en entornos privados, lo que contribuye a su invisibilidad y a la falta de reconocimiento de habilidades fundamentales como las competencias emocionales y de cuidado. Muchas trabajadoras desempeñan además varios empleos precarios y mal remunerados simultáneamente, lo que puede provocar fatiga crónica y agotamiento. En el caso de las cuidadoras, el informe destaca que el trabajo emocional asociado al cuidado de personas enfermas, mayores o con discapacidad genera niveles elevados de estrés emocional, especialmente, cuando no existe apoyo suficiente.

El aislamiento social constituye otro factor importante. Las trabajadoras migrantes suelen estar separadas de sus familias y redes sociales, en ocasiones con largas jornadas laborales o barreras lingüísticas que dificultan la integración. Esta situación se agrava por el acceso limitado a servicios de salud, incluidos los de salud mental, así como a asistencia jurídica o protección social. En conjunto, estos factores intensifican la exposición a riesgos psicológicos y sociales y contribuyen a una mayor vulnerabilidad laboral y social.

Las mujeres migrantes sostienen gran parte de los cuidados en Europa, pero afrontan precariedad, violencia y acoso.

En el ámbito de la economía del cuidado, las mujeres migrantes desempeñan un papel central en Europa. En algunos países europeos llegan a proporcionar hasta el 70% de los cuidados a personas mayores. Sin embargo, muchas de ellas trabajan en empleos inseguros, poco valorados y mal remunerados. La investigación citada en el informe muestra que la combinación de altas exigencias físicas y emocionales en el trabajo se asocia con niveles reducidos de bienestar laboral, así como con una exposición significativa a violencia y acoso.

Las trabajadoras de limpieza constituyen otro grupo especialmente expuesto a riesgos psicológicos y sociales. Entre los factores identificados se encuentran la inseguridad laboral, la falta de control sobre las tareas y los procesos de trabajo, los bajos salarios y la exposición a condiciones laborales difíciles, como el trato con clientes conflictivos o el acoso sexual. Además, la organización del trabajo en este sector suele implicar tareas repetitivas, escasa participación en la planificación del trabajo y limitadas oportunidades de promoción profesional.

Un estudio citado en el informe indica que una proporción elevada de limpiadoras que trabajan en turnos nocturnos experimenta problemas de descanso: alrededor del 70% de quienes trabajan de noche y más del 50% de quienes trabajan en turnos de madrugada o tarde señalan dormir de forma insuficiente. Asimismo, aproximadamente, el 45% de las trabajadoras de limpieza nocturna afirma sentirse insegura durante su jornada laboral, mientras que, cerca de un tercio, declara haber sufrido acoso en el trabajo o durante los desplazamientos al mismo.

El trabajo doméstico sin regulación incrementa la exposición a violencia, acoso y estrés.

En el caso del trabajo doméstico, la situación puede ser aún más compleja, ya que se desarrolla en hogares privados y con frecuencia sin contratos formales. Esta falta de regulación limita el poder de negociación de las trabajadoras y las expone a múltiples riesgos psicológicos y sociales, como cargas de trabajo elevadas, escaso control sobre los horarios y tareas repetitivas. Además, el informe advierte de la exposición a violencia de género, violencia psicológica y acoso por parte de empleadores, que puede producirse en el ámbito privado del hogar.

Cuando el trabajo doméstico implica residir en el hogar del empleador o empleadora, la exposición a estos riesgos puede aumentar debido al aislamiento, las largas jornadas laborales y la falta de límites claros entre el trabajo y la vida personal. La pérdida de privacidad, la escasez de descansos y la ausencia de mecanismos de protección refuerzan el riesgo de estrés y otros problemas asociados al bienestar psicológico.

Plataformas digitales, nuevos riesgos psicológicos y sociales y respuestas normativas para proteger a las trabajadoras.

El estudio también analiza el impacto de la expansión del trabajo en plataformas digitales en sectores como el cuidado y la limpieza. En estos casos, el trabajo se organiza a través de intermediarios digitales y algoritmos que supervisan el rendimiento de las trabajadoras. Este modelo puede aumentar la presión temporal, intensificar el trabajo y reducir la autonomía laboral, generando mayores niveles de estrés laboral y riesgos para la seguridad y la salud. Asimismo, el uso de plataformas digitales puede incrementar el riesgo de ciberacoso de carácter sexista, sobre todo, cuando las evaluaciones de clientes o los comentarios online influyen en el acceso a futuros trabajos.

Ante este escenario, el informe recoge diversas iniciativas desarrolladas en Europa para reducir la exposición a riesgos psicológicos y sociales. Entre ellas se encuentran estrategias orientadas a formalizar el empleo, reforzar la inspección laboral y promover el acceso a derechos laborales. También se destacan programas de apoyo a trabajadoras migrantes, redes de asistencia y proyectos que facilitan su organización colectiva y el acceso a información sobre seguridad y salud laboral.

Un ejemplo relevante es la Convención sobre las trabajadoras y los trabajadores domésticos (Convenio 189) de la Organización Internacional del Trabajo, que establece principios fundamentales y normas laborales mínimas para este sector. Entre ellas se incluyen medidas para garantizar la protección frente al trabajo forzoso, el derecho a la negociación colectiva, la igualdad de trato respecto a otros trabajadores y la protección frente a abusos, violencia, discriminación y acoso, incluido el de carácter sexual.

Inspección laboral, evaluación de riesgos y negociación colectiva para prevenir la violencia y el acoso.

El informe subraya que los sistemas de inspección laboral desempeñan un papel clave en la aplicación de estas normas, especialmente en un sector caracterizado por su fragmentación y por el hecho de que muchas trabajadoras desarrollan su actividad en hogares privados. Asimismo, destaca la necesidad de proporcionar información sobre derechos laborales a lo largo de todo el proceso migratorio, desde antes de la salida del país de origen hasta el retorno.

Entre las iniciativas concretas recogidas en el estudio figura la introducción en España de un instrumento de evaluación de riesgos para el trabajo doméstico, desarrollado tras la ratificación del Convenio 189 por parte del país. Esta herramienta permite identificar riesgos en el hogar, incluidos riesgos como la violencia, el acoso o el acoso sexual, y generar informes con medidas preventivas y acciones de seguimiento.

El estudio también destaca el papel de la negociación colectiva y la acción sindical en la protección de estas trabajadoras. En varios países europeos se han firmado acuerdos colectivos que regulan las condiciones laborales en el trabajo doméstico, el cuidado o la limpieza, incorporando medidas para mejorar el bienestar laboral, aumentar los salarios y prevenir la violencia y el acoso en el trabajo.

Hacia políticas integrales que protejan la salud y la salud mental de las trabajadoras migrantes.

A pesar de estas iniciativas, la EU-OSHA concluye que las mujeres migrantes continúan siendo uno de los colectivos más vulnerables a los riesgos psicosociales en el trabajo, debido a la combinación de factores estructurales como la precariedad laboral, la discriminación y la escasa representación sindical. Además, la naturaleza fragmentada del sector —con trabajos que se desarrollan en hogares privados o en múltiples lugares de trabajo— dificulta la inspección laboral y la aplicación efectiva de medidas preventivas.

En este sentido, el estudio insiste en la necesidad de adoptar enfoques integrales que tengan en cuenta la dimensión de género y la intersección entre género, migración y condiciones laborales. Solo mediante políticas que reconozcan el valor del trabajo de cuidados y doméstico, refuercen la protección laboral y promuevan entornos de trabajo seguros será posible reducir la exposición al estrés, la violencia y el acoso, y mejorar la salud y la salud mental de las mujeres migrantes que desempeñan estas actividades esenciales para el funcionamiento de la sociedad.


Se puede acceder al informe completo desde la página web de la EU-OSHA o bien directamente aquí.

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