Hoy, 7 de abril, se celebra el Día Mundial de la Salud, una fecha establecida en 1948 por la Primera Asamblea Mundial de la Salud, para conmemorar la fundación de la Organización Mundial de la Salud (OMS), y cuyo objetivo, cada año, es brindar una oportunidad de ámbito mundial para centrar la atención en importantes cuestiones de salud pública, que afectan a la comunidad internacional.
La OMS trabaja en pro de la mejora de la salud mental y física de las personas en todos los países, subrayando la necesidad de que todas las naciones establezcan sistemas que ayuden a prevenir, conservar y restituir la salud. En este sentido, todos los años se elige para este día un tema de salud específico, a fin de destacar una área prioritaria de interés.
Esta edición de 2026, bajo el lema «Juntos por la salud. Apoyemos la ciencia», se inicia una campaña de un año de duración sobre la importancia de la colaboración científica para proteger la salud de las personas, los animales, las plantas y el planeta, destacando, tanto los logros científicos como la cooperación multilateral necesaria para convertir la evidencia en acción, centrándose, especialmente, en el enfoque de «Una sola salud».
En la nueva campaña se hace un llamamiento a los gobiernos, los científicos y las científicas, los trabajadores y las trabajadoras de la salud, así como al público en general, para que apoyen la ciencia comprometiéndose con la evidencia y los hechos para proteger la salud; reconstruyan la confianza en la ciencia y la salud pública; y apoyen las soluciones basadas en la ciencia para un futuro más saludable.

Foto: Freepik. Autor: fabrikasimf. Descarga: 26/11/25.
Heterogeneidad en la cobertura según el tipo de trastorno de salud mental.
Con motivo de este Día Mundial, y en línea con el llamamiento a reforzar el papel de la evidencia científica en la toma de decisiones en salud, desde una concepción integral donde se incluye también la salud mental como un componente esencial, recogemos las conclusiones de un exhaustivo estudio de revisión sistemática publicado en The Lancet Regional Health – Europe, basado en el análisis de 45 estudios con 198 estimaciones sobre la cobertura de los servicios de salud mental y las brechas de tratamiento en la Región Europea. Tal y como afirma el estudio, las brechas en la cobertura de los servicios de salud mental para personas adultas, son generalizadas y sustanciales en toda Europa, siendo particularmente alarmantes para los trastornos comunes como la depresión y la ansiedad, así como para los trastornos por consumo de sustancias.
La revisión sistemática revela una variación sustancial en la cobertura de tratamiento tanto entre los diferentes países, así como entre los diferentes trastornos de salud mental. Históricamente, los sistemas de salud mental en la Región Europea han priorizado la atención a los trastornos mentales graves, como los trastornos psicóticos, sobre los trastornos mentales comunes y los trastornos por uso de sustancias.
Consistentemente con esta tendencia, según los datos recogidos por los autores, la cobertura para los trastornos psicóticos ha sido generalmente superior al resto de problemas de salud mental. Los datos mostraron altos niveles de cobertura en varios países, con Croacia reportando un 99% en 2017 y Finlandia un 97%, si bien existe una enorme variación entre países. El análisis aclara, no obstante, que estas altas tasas de cobertura para la psicosis reflejan la disponibilidad del servicio, pero no necesariamente la adecuación o la alta calidad de la atención.
La alarma por los trastornos comunes y de uso de sustancias.
En contraste con los trastornos psicóticos, las brechas de tratamiento para los trastornos mentales comunes son significativas. Para el trastorno depresivo mayor (TDM), la estimación se centró en el tratamiento mínimamente adecuado (TMA), que requiere psicofarmacología (al menos un mes de medicación más cuatro visitas) o psicoterapia (al menos ocho visitas con cualquier profesional). A este respecto, el equipo de investigadores encontró que las tasas de TMA oscilaron desde menos del 10% en Bulgaria, Tayikistán y Turkmenistán, hasta el 35% en Alemania y el 36,1% en Chequia.
Para los trastornos de ansiedad, la cobertura de tratamiento osciló entre el 7,3% en Bulgaria y el 47,1% en Suecia, aunque los autores lamentan que no existían estimaciones publicadas para 40 países.
Las estimaciones para la mayoría de los trastornos por consumo de sustancias fueron inferiores al 15%, y 42 países europeos carecían de una estimación de su cobertura.
En cuanto al trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) en adultos, la cobertura se situó generalmente por debajo del 10% y las estimaciones disponibles son a menudo anticuadas. En cinco países (Francia, Alemania, Italia, Portugal y Bélgica), la cobertura se estimó en 0% en la década de 2000.
Los datos sobre España son imprecisos o inexistentes para muchos de los indicadores analizados. Así, los análisis recogidos muestran que la cobertura sanitaria o disponibilidad de servicios en nuestro país para los trastornos de depresión se encuentra en torno al 15%, para los trastornos de ansiedad en torno al 30%, para los trastornos por consumo de sustancias cerca del 5%, y para el TDAH en torno al 3%.
Profundas desigualdades en el acceso.
La revisión sistemática da especial protagonismo a la evidencia que subraya que las poblaciones marginadas continúan enfrentando un acceso desproporcionadamente bajo a los servicios de salud mental, lo que exacerba las inequidades sanitarias existentes. Grupos como las minorías sexuales, los refugiados, las personas sin hogar y las personas con bajo estatus socioeconómico enfrentan barreras adicionales, como las desigualdades estructurales, la discriminación, el estigma y las barreras lingüísticas. Los autores reportan que las brechas entre los grupos marginados, incluyendo refugiados y personas sin hogar, a veces superaron el 80%. Por ejemplo, en el área de París, solo el 3% de las personas sin hogar francófonas con trastornos psicóticos recibieron tratamiento.
Ampliar la fuerza laboral y los tratamientos basados en la evidencia.
Los investigadores de este estudio abogan por la implementación urgente de sistemas de evaluación y registro que permitan comparar datos entre países, debido a la carencia de información disponible en numerosos países. Además, los expertos recomiendan mejorar la prestación de servicios, tanto en la oferta como en la demanda de atención. En el lado de la oferta, la ampliación del acceso exige abordar la escasez de profesionales, siendo necesaria la expansión de la fuerza laboral y la capacitación de más profesionales de la salud mental. Asimismo, subrayan la importancia de la integración de la salud mental en la atención primaria, que también puede aumentar la accesibilidad de los servicios de salud mental, puesto que permite la delegación de tareas a no especialistas, tal y como subrayan los autores.
En el lado de la demanda, para aumentar la eficacia de la prestación de servicios, los servicios sanitarios deben implementar intervenciones basadas en la evidencia y deben involucrar a los usuarios en las decisiones de tratamiento basándose en principios orientados a la recuperación.
Los autores concluyen que la única forma de mejorar el panorama es mediante acciones específicas que aborden tanto la disponibilidad, como la aceptabilidad, la asequibilidad y la eficacia de la prestación de servicios de salud mental. Finalmente, los investigadores mencionan la necesidad de estandarizar las definiciones puesto que la falta de datos impide actualmente hacer un seguimiento del progreso hacia el objetivo de la OMS de aumentar la cobertura de servicios en un 50% para 2030.
Fuente.
Barbui, C., et al. (2025). Mental health service coverage and gaps among adults in Europe: a systematic review. The Lancet Regional Health–Europe, 57.
