La intervención psicológica breve basada en un enfoque transdiagnóstico reduce el malestar psicológico en estudiantes universitarios
09 Abr 2026

En contextos universitarios caracterizados por una elevada exigencia académica y una fuerte presión por el rendimiento, implementar una intervención psicoterapéutica breve, basada en un enfoque transdiagnóstico e integrador, puede generar mejoras clínicamente relevantes en el bienestar psicológico de los y las estudiantes, reduciendo de forma significativa el malestar psicológico general, así como los sentimientos de incompetencia. Estos cambios se observan tanto en estudiantes de primeros cursos como en aquellos que se encuentran en etapas más avanzadas de su trayectoria universitaria, lo que apunta a la utilidad de este tipo de programas como estrategia de promoción y prevención en el ámbito universitario.

Estas son algunas de las principales conclusiones recogidas en un estudio publicado en la Revista de Psicología y Educación, a través del cual se evalúa el efecto de una intervención psicoterapéutica breve, diseñada desde un modelo de integración técnica y una conceptualización transdiagnóstica, para reducir el malestar psicológico en estudiantes universitarios y universitarias matriculados/as en universidades privadas de alta exigencia académica.

El trabajo parte de una constatación ampliamente documentada en la literatura científica: los entornos universitarios altamente competitivos, con estándares académicos elevados y una fuerte orientación al logro, constituyen un contexto de riesgo para el desarrollo de malestar psicológico. La sobrecarga de tareas, la presión por obtener buenos resultados, la incertidumbre respecto al futuro profesional y la autoexigencia extrema pueden favorecer la aparición de síntomas emocionales que afectan tanto al bienestar psicológico como al rendimiento académico. Aunque el éxito académico suele ser valorado y recompensado institucionalmente, el impacto que estas dinámicas tienen sobre la salud mental del alumnado tiende a quedar en un segundo plano, a pesar de que el bienestar psicológico es un factor clave para afrontar con éxito la vida universitaria.

malestar en universitarios
Fuente: freepik. Descarga: 07/03/26.

La evidencia previa muestra que una exposición prolongada al estrés académico se asocia con síntomas de ansiedad, depresión y otros problemas emocionales, que pueden manifestarse a través de insomnio, fatiga, irritabilidad o dificultades de concentración. Cuando estos factores se combinan con estilos de afrontamiento desadaptativos —como la rumiación, la preocupación excesiva, la supresión emocional o la evitación—, el malestar psicológico se intensifica y se reduce la capacidad del estudiante para gestionar de forma eficaz las demandas académicas. Incluso estudiantes con un alto rendimiento previo pueden verse especialmente afectados, ya que la presión autoimpuesta, el perfeccionismo desadaptativo y el temor al fracaso incrementan su vulnerabilidad emocional.

Desde esta perspectiva, los autores del estudio subrayan la necesidad de responder de forma específica a las demandas de atención psicológica en estudiantes universitarios, sobre todo, en contextos de alta exigencia académica. En lugar de centrarse exclusivamente en diagnósticos categoriales, el trabajo adopta un enfoque transdiagnóstico, que permite comprender los problemas emocionales desde una perspectiva dimensional, atendiendo a los procesos psicológicos comunes que subyacen a distintas manifestaciones de malestar. Este enfoque resulta particularmente adecuado en población universitaria, donde los síntomas suelen ser variados, interconectados y de intensidad fluctuante, sin llegar necesariamente a cumplir criterios diagnósticos estrictos.

Se evalúa una intervención psicoterapéutica breve en estudiantes universitarios, centrada en variables transdiagnósticas clave.

El estudio presenta y evalúa una intervención psicoterapéutica breve, elaborada a partir de un modelo de integración técnica sistemática y conceptualización transdiagnóstica, específicamente diseñada para estudiantes universitarios/as. El objetivo principal de esta intervención es restablecer condiciones de bienestar psicológico que favorezcan tanto el desempeño académico como la toma de decisiones orientadas por criterios de salud, al tiempo que se detectan y canalizan los casos de mayor gravedad hacia recursos especializados, garantizando una atención integral a la salud mental del estudiantado.

Para tal fin, se ha utilizado un diseño cuasiexperimental con medidas pre y post intervención, con una muestra compuesta por 96 estudiantes inscritos en tres universidades privadas de alta exigencia académica de la Ciudad de México, con edades comprendidas entre los 18 y los 28 años. Algo más de la mitad de los y las participantes son mujeres, y la intervención se ha llevado a cabo tanto en modalidad presencial como online. Para evaluar el malestar psicológico y la ansiedad se han empleado instrumentos validados en población universitaria: el Cuestionario General de Salud (GHQ-30), en su adaptación para estudiantes, y el Inventario de Ansiedad Estado-Rasgo (IDARE).

La intervención consta de seis sesiones semanales, de una hora de duración, centrada en variables transdiagnósticas clave, como la regulación emocional, la intolerancia a la incertidumbre, la rumiación, el perfeccionismo desadaptativo y la evitación experiencial. Al finalizar el programa, los participantes han realizado una evaluación postratamiento, lo que permite comparar los cambios producidos a lo largo del proceso.

Se observa una reducción significativa del malestar psicológico general y de la ansiedad tras la intervención, con mejoras en depresión, riesgo suicida, sentimientos de incompetencia y problemas de sueño.

Los resultados obtenidos muestran una reducción estadísticamente significativa del malestar psicológico general tras la intervención, con un tamaño del efecto elevado, lo que indica un cambio clínicamente relevante. De manera más específica, se observan mejoras significativas en todas las subescalas del Cuestionario General de Salud, incluyendo depresión y riesgo suicida, sentimientos de incompetencia, problemas de sueño y ansiedad. En el caso de la ansiedad evaluada mediante el IDARE, también se registran reducciones tanto en la ansiedad estado como en la ansiedad rasgo, si bien con tamaños del efecto más moderados.

Uno de los hallazgos más destacados del estudio es la notable reducción de los sentimientos de incompetencia, que es la variable con mayor tamaño del efecto. Este resultado resulta especialmente relevante si se tiene en cuenta que la autovaloración académica y la percepción de competencia están estrechamente ligadas al bienestar psicológico del alumnado universitario. El perfeccionismo desadaptativo, la autocrítica severa y la dependencia excesiva del rendimiento académico como fuente de autoestima constituyen factores centrales en la génesis del malestar emocional en este colectivo. La intervención, al centrarse en procesos cognitivos y emocionales subyacentes, parece haber facilitado una modificación significativa de estos patrones.

Asimismo, la mejora observada en los problemas de sueño refuerza la importancia de este indicador como marcador del estado emocional en estudiantes sometidos/as a altos niveles de estrés académico. Las alteraciones del sueño no solo reflejan malestar psicológico, sino que también contribuyen a su mantenimiento, al afectar a la regulación emocional, la capacidad de concentración y el rendimiento académico. La reducción de la rumiación y la preocupación anticipatoria, abordadas durante la intervención, podría explicar en parte la mejora en la calidad del descanso.

La intervención reduce la ansiedad y revela mayores niveles de malestar psicológico en estudiantes de los primeros semestres universitarios.

En relación con la ansiedad, los resultados sugieren que la intervención es eficaz tanto para reducir la activación ansiosa inmediata como para modificar patrones más estables de respuesta emocional. Desde el enfoque transdiagnóstico, la ansiedad se entiende como el resultado de procesos como la intolerancia a la incertidumbre, la preocupación persistente y el control excesivo de la experiencia emocional. Al promover una mayor aceptación del malestar y una regulación emocional más flexible, la intervención contribuyó a disminuir estos síntomas de forma significativa.

El estudio también analiza las diferencias en el malestar psicológico en función del semestre académico cursado. Los resultados indican que los y las estudiantes de los primeros semestres presentan mayores niveles de sentimientos de incompetencia, problemas de sueño y ansiedad, en comparación con aquellos que se encuentran en etapas más avanzadas de la carrera. Este patrón sugiere que las fases iniciales de la vida universitaria constituyen un periodo especialmente vulnerable, en el que el alumnado debe adaptarse a nuevas exigencias académicas, sociales y personales. A medida que avanza el recorrido académico, parece producirse una adaptación progresiva, con el desarrollo de estrategias de afrontamiento más eficaces y una percepción de competencia más consolidada.

Desde el punto de vista aplicado, estos hallazgos refuerzan la importancia de implementar intervenciones psicológicas preventivas desde los primeros cursos universitarios, cuando el riesgo de malestar psicológico es mayor. Al mismo tiempo, la equivalencia observada entre la modalidad presencial y la modalidad en línea sugiere que los programas de intervención pueden adaptarse de forma flexible a las necesidades y circunstancias de los estudiantes, sin que ello suponga una merma en su eficacia.

Los hallazgos refuerzan la importancia de implementar programas de intervención psicológica en el contexto universitario.

En conjunto, los resultados del estudio respaldan la utilidad de las intervenciones psicoterapéuticas breves, basadas en un enfoque transdiagnóstico, como herramienta eficaz para reducir el malestar psicológico en estudiantes universitarios. Al centrarse en procesos psicológicos comunes, como la regulación emocional, la rumiación y el perfeccionismo desadaptativo, este tipo de programas permite abordar de manera integrada diferentes manifestaciones del malestar, evitando intervenciones excesivamente focalizadas en diagnósticos específicos.

Los autores señalan, no obstante, algunas limitaciones del estudio, como el diseño cuasiexperimental y la procedencia de la muestra, circunscrita a universidades privadas de un único país, lo que limita la generalización de los resultados. Aun así, consideran que los hallazgos obtenidos aportan evidencia relevante sobre la eficacia de este modelo de intervención y subrayan la necesidad de seguir investigando su aplicación en otros contextos y poblaciones.

En definitiva, este estudio pone de relieve la importancia de incorporar programas de intervención psicológica breve y accesible en el ámbito universitario, especialmente en instituciones de alta exigencia académica. La promoción del bienestar psicológico y la prevención del malestar emocional no solo contribuyen a mejorar la calidad de vida de los estudiantes, sino que también favorecen un desempeño académico más saludable y sostenible a lo largo del tiempo.


Fuente.

Laborda-Sánchez, F., Díaz-Franco, E. C., Mondragón-Gómez, R., López, A., y Gavia, I. M. (2026). Modelo de intervención psicoterapéutica breve para la reducción del malestar psicológico en estudiantes universitarios. Revista de Psicología y Educación, 21(1), página 52-61. https://doi.org/10.70478/rpye.2026.21.05

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