La terapia cognitivo-conductual breve demuestra eficacia para reducir los intentos de suicidio en personal militar y veteranos, según un estudio
05 May 2026

La terapia cognitivo-conductual breve (Brief Cognitive Behavioral Therapy) es eficaz para reducir los intentos de suicidio entre el personal militar y los miembros veteranos, que presentan ideación o conductas suicidas recientes. Así lo afirma un estudio publicado en JAMA Psychiatry y llevado a cabo por investigadores estadounidenses, con el objetivo de comprobar la eficacia de este abordaje psicológico en la prevención del suicidio en poblaciones con alto riesgo.

Un problema de salud mental en aumento.

Según recoge el estudio, desde 2001, las tasas de suicidio en EE. UU. se han incrementado más de un 30%, y en el ámbito militar este aumento se aproxima al 50%. La mitad de los miembros del servicio que fallecen por suicidio habían accedido a atención de salud mental en los meses previos a su muerte. Para los autores, este dato subraya la importancia de los entornos de atención psicológica y psiquiátrica como puntos clave para la prevención de este grave problema.

Diversos metaanálisis previos han mostrado que las intervenciones psicológicas basadas en la terapia cognitivo-conductual (TCC) son eficaces para reducir los intentos de suicidio, con efectos mayores cuando las terapias se dirigen específicamente al riesgo suicida, más que al tratamiento general de los problemas psicológicos. En este contexto, la terapia cognitivo-conductual breve (TCCb) se ha consolidado como una psicoterapia estructurada y focalizada, desarrollada para enseñar estrategias de regulación emocional y modificación de pensamientos disfuncionales relacionados con la vulnerabilidad suicida.

suicidio en personal militar
Foto: freepik. Diseño: drazenzigic/freepik. Fecha: 09/10/25.
Diseño del ensayo clínico.

Para llevar a cabo este ensayo clínico aleatorizado, se contó con una muestra de 108 militares y veteranos (edad media = 32,8 años; el 73% hombres), que habían reportado ideación suicida en la última semana o conductas suicidas en el mes anterior, siendo asignados aleatoriamente a dos grupos: uno, con una psicoterapia de 12 sesiones centrada en la regulación emocional y el cambio cognitivo, y otro de terapia centrada en el presente (Present-Centered Therapy), una psicoterapia activa de comparación basada en la resolución de problemas y el apoyo emocional.

Ambos tratamientos fueron impartidos por psicólogos y otros profesionales de salud mental —incluyendo psicólogos clínicos, trabajadores sociales y orientadores—, formados específicamente en los protocolos. Todos los terapeutas recibieron supervisión semanal y sus sesiones se evaluaron para garantizar fidelidad al modelo.

Los participantes pudieron continuar con su atención habitual en salud mental fuera del estudio. El seguimiento se prolongó hasta 24 meses, con evaluaciones cada tres meses. La variable principal fue la ocurrencia de intentos de suicidio, medida mediante la Self-Injurious Thoughts and Behaviors Interview–Revised, y la variable secundaria fue la gravedad de la ideación suicida, evaluada con la Scale for Suicide Ideation (SSI).

Características de la muestra y adherencia terapéutica.

Los participantes incluían tanto personal activo como veteranos, procedentes de distintas ramas militares (principalmente, Marines, seguidos de personal del Ejército y las Fuerzas Aéreas). Casi el 81% había experimentado ideación suicida en la última semana y un 19% había realizado algún intento durante el mes previo.

En cuanto al perfil clínico, los diagnósticos más frecuentes fueron trastorno depresivo mayor (41–48%), trastorno de pánico (31–50%), trastorno de ansiedad generalizada (27–43%), trastorno por déficit de atención e hiperactividad (51–63%), y trastorno por consumo de sustancias (27–32%). Aproximadamente, la mitad de las sesiones se realizaron por telepsicología, modalidad que permitió la continuidad del tratamiento durante la pandemia de COVID-19.

El promedio de asistencia fue de 7,9 sesiones en ambos grupos, y cerca del 55% de los participantes completaron al menos ocho sesiones. No se registraron diferencias significativas en el grado de adherencia entre tratamientos.

Resultados principales: reducción de los intentos de suicidio.

Durante el seguimiento, 10 de los 108 participantes (17%) realizaron al menos un intento de suicidio: solo 2 pertenecían al grupo TCCb (5,6%), mientras que 8 formaban parte del grupo de terapia centrada en el presente (TCP) (27,9%).

No se registraron fallecimientos. El tiempo medio hasta el primer intento fue significativamente mayor en quienes recibieron TCCb (755,9 días) frente a los de TCP (638,6 días).

Los análisis de regresión mostraron que la TCCb redujo el riesgo de intento suicida en un 75% respecto a la TCP. La reducción absoluta del riesgo fue del 22%, y 5 pacientes recibieron tratamiento para prevenir un intento adicional.

Evolución de la ideación suicida.

Tanto en el grupo de terapia cognitivo-conductual breve como en el terapia centrada en el presente, la gravedad de la ideación suicida disminuyó significativamente a lo largo del tiempo, sin diferencias estadísticamente significativas entre ambos tipos de tratamiento.

Según los autores, este resultado concuerda con hallazgos previos en los que la TCP —una psicoterapia manualizada basada en la resolución de problemas y la adaptación a estresores vitales—, también reduce la ideación suicida y la angustia emocional. No obstante, las diferencias observadas en los intentos de suicidio respaldan que la TCCb actúa sobre mecanismos psicológicos específicos, como la regulación emocional y la reevaluación cognitiva, que inciden directamente en la aparición de conductas suicidas.

Discusión y relevancia clínica.

Los autores subrayan que el ensayo replica y refuerza la evidencia previa sobre la eficacia de la terapia cognitivo-conductual breve, ya demostrada en estudios con personal militar activo, pacientes hospitalizados por riesgo suicida y jóvenes con conductas autolesivas. La comparación con una psicoterapia activa como la terapia centrada en el presente, —que ya incluye prácticas recomendadas de cribado y planificación de seguridad— permite aislar los efectos específicos del componente cognitivo-conductual.

La TCCb se basa en intervenciones psicológicas estructuradas que enseñan al paciente a identificar y modificar pensamientos negativos extremos, regular sus emociones y elaborar un plan de respuesta ante crisis. Estos procedimientos psicológicos se dirigen a interrumpir los patrones cognitivo-afectivos que mantienen la vulnerabilidad suicida. El estudio destaca además la viabilidad de su aplicación mediante telepsicoterapia, lo que amplía su alcance potencial en contextos militares y del sistema de salud de veteranos.

Limitaciones y futuras líneas de investigación.

Los investigadores reconocen algunas limitaciones, entre ellas, la interrupción del reclutamiento al inicio de la pandemia de COVID-19, que obligó a ampliar los centros de estudio y reducir el tamaño muestral. Además, alrededor del 40% de los participantes no completaron las 12 sesiones previstas, una tasa de abandono superior a la media de las terapias cognitivo-conductuales, aunque comparable con la observada en veteranos de conflictos recientes.

Los autores sugieren que acortar la duración del protocolo podría mejorar la adherencia. De hecho, versiones más breves de la TCCb, de hasta cuatro sesiones, han mostrado eficacia en pacientes hospitalizados cuando se aplican intensivamente o como intervención autónoma de planificación de crisis.

Por otra parte, dado que no se registraron muertes por suicidio, el estudio no permite extraer conclusiones sobre la mortalidad. Se recomienda que futuras investigaciones incluyan muestras más amplias que permitan evaluar este desenlace.

Conclusiones.

El estudio aporta evidencia robusta de que la terapia cognitivo-conductual breve reduce los intentos de suicidio en personal militar y veteranos con ideación o conductas suicidas recientes, y demuestra que su eficacia es superior incluso a la de otra psicoterapia activa reconocida por reducir la ideación suicida.

Los resultados replican hallazgos previos y apoyan la diseminación de la TCCb en el sistema sanitario militar y de veteranos como tratamiento psicológico de referencia para la prevención del suicidio.

En el contexto español, donde el suicidio constituye una de las principales causas de muerte externa y un desafío creciente para la salud mental pública, estos hallazgos adquieren especial relevancia. Iniciativas del Ministerio de Defensa, como la aprobación del Plan Integral de Salud Psicosocial del Personal del Ministerio de Defensa, y el proyecto de creación de un servicio telefónico de apoyo psicológico para militares, reflejan una creciente preocupación por el bienestar psicológico en las Fuerzas Armadas y cuerpos de emergencia. Incorporar en este ámbito protocolos estructurados de intervención psicoterapéutica breve basados en la evidencia, como la TCCb, podría contribuir de forma significativa a fortalecer las estrategias nacionales de prevención del suicidio y a mejorar la atención psicológica en contextos de alta exposición al estrés y al trauma ocupacional.


Fuente.

Bryan CJ, Khazem LR, Baker JC, Brown LA, Taylor DJ, Pruiksma KE, Acierno R, Larick JG, Baucom BRW, Garland EL, Rudd MD. (2025). Brief Cognitive Behavioral Therapy for Suicidal Military Personnel and Veterans: The Military Suicide Prevention Intervention Research (MSPIRE) Randomized Clinical Trial. JAMA Psychiatry. Published online October 8. doi:10.1001/jamapsychiatry.2025.2850

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