La sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud (SNS) y la calidad de la atención sanitaria que recibe la ciudadanía dependen, de manera directa, de la fortaleza, el bienestar y la adecuada protección de sus profesionales. Bajo esta premisa compartida, los consejos generales de las profesiones sanitarias españolas -entre ellos, el Consejo General de la Psicología de España (COP)-, se reunieron la pasada semana en la sede de la Organización Médica Colegial (OMC) en un encuentro de alto nivel destinado a analizar los principales desafíos que afectan tanto a la salud de quienes ejercen la práctica sanitaria como al propio futuro del sistema.
El encuentro, promovido por el presidente de la OMC, Tomás Cobo, congregó a los y las principales representantes de las profesiones sanitarias de Psicología, Medicina, Veterinaria, Dentistas, Farmacia, Fisioterapia, Enfermería, Podología, Logopedia, Biología, Dietistas-Nutricionistas, Terapia Ocupacional y Ópticos-Optometristas. Todos ellos, coincidieron en la necesidad de avanzar hacia un modelo sanitario más cohesionado, sostenible y centrado en las personas, en el que la salud de los y las profesionales sea reconocida como un componente esencial para garantizar la calidad y la continuidad asistencial.
Líneas de trabajo y compromisos comunes que configuran una hoja de ruta interprofesional para los próximos años.
Desde una perspectiva compartida, la reunión puso de relieve que los problemas estructurales del SNS no pueden abordarse sin tener en cuenta el impacto que tienen las condiciones laborales, la sobrecarga asistencial y la falta de recursos, sobre la salud física y mental de los profesionales sanitarios. En este sentido, los consejos generales subrayaron que «cuidar de quienes cuidan» no es solo una cuestión ética, sino también una condición imprescindible para preservar la seguridad de los y las pacientes y la eficacia del sistema.
Como resultado del encuentro, se aprobaron una serie de líneas de trabajo y compromisos comunes que configuran una hoja de ruta interprofesional para los próximos años. Entre ellos, destaca la defensa de la colegiación obligatoria para el ejercicio profesional de todas las profesiones sanitarias. Los y las representantes coincidieron en que la colegiación constituye una garantía fundamental de calidad, seguridad y responsabilidad profesional, al asegurar el cumplimiento de estándares deontológicos, la supervisión del ejercicio y la protección tanto de los profesionales como de la ciudadanía.

Otro de los compromisos clave asumidos durante la jornada fue el impulso de acciones conjuntas de educación en salud dirigidas a la población. Las profesiones sanitarias señalaron que la promoción de hábitos saludables y el fomento de la alfabetización en salud son elementos esenciales para reducir la carga asistencial evitable y mejorar los resultados en salud. Desde esta óptica, la educación en salud se concibe como una estrategia preventiva de primer orden, capaz de contribuir a la sostenibilidad del SNS y a una atención más eficaz y centrada en las necesidades reales de la población.
La formación continua ocupó también un lugar central en el debate. Los consejos generales reafirmaron su apuesta por potenciar la actualización científica y profesional de todos los sanitarios como pilar para la mejora permanente de la atención. En un contexto marcado por la rápida evolución del conocimiento, los avances tecnológicos y los cambios en los perfiles de necesidades de los pacientes, la formación a lo largo de la vida profesional se considera una herramienta imprescindible para garantizar intervenciones seguras, eficaces y basadas en la evidencia.
Compromiso contra las agresiones a profesionales sanitarios y con los programas de apoyo a la salud mental.
Especial relevancia tuvo, asimismo, la preocupación compartida por el incremento de las agresiones a profesionales sanitarios, un fenómeno que afecta de forma transversal a todas las disciplinas y que tiene graves consecuencias sobre la seguridad, la motivación y la salud mental de quienes trabajan en el SNS. En este sentido, los representantes manifestaron su determinación de denunciar y combatir activamente estas agresiones, reforzando la protección jurídica y social de los profesionales frente a una problemática creciente que amenaza el normal desarrollo de la actividad asistencial.
En relación con la salud de los propios profesionales, los consejos generales pusieron el acento en la necesidad de desarrollar y consolidar programas específicos de apoyo, con especial atención a la salud mental. Durante el encuentro se subrayó la importancia de iniciativas que cuidan de quienes cuidan, como el Programa de Atención Integral al Médico Enfermo (PAIME), considerado un referente en la protección de la salud mental de los profesionales. Desde una perspectiva interprofesional, se destacó la conveniencia de extender y reforzar este tipo de programas, adaptándolos a las distintas realidades profesionales y reconociendo el impacto que el estrés, la sobrecarga emocional y las condiciones de trabajo tienen sobre el bienestar psicológico.
En este contexto, la presencia del Consejo General de la Psicología resulta coherente con el énfasis en la salud mental de los profesionales sanitarios. La psicología, como disciplina clave en la promoción de la salud mental, la prevención de problemas de esta índole y la intervención psicológica, aporta herramientas esenciales tanto para el cuidado de quienes sostienen el sistema como para la mejora de la atención a los pacientes. En términos generales, reforzar la integración de la atención psicológica en el SNS —especialmente en ámbitos como la atención primaria— se considera un elemento relevante para el abordaje temprano del malestar emocional y de los problemas de salud mental.
Otro de los ejes estratégicos acordados fue el compromiso de liderar, desde las profesiones sanitarias y en alianza con otras disciplinas, el enfoque «Una Sola Salud». Este planteamiento integrador reconoce la interdependencia entre la salud humana, la salud animal y la protección del medio ambiente, y se presenta como un pilar esencial para avanzar hacia un sistema sanitario verdaderamente sostenible. Los consejos generales coincidieron en que los retos actuales, como las amenazas ambientales o las crisis sanitarias, requieren respuestas coordinadas y una visión global que trascienda los límites tradicionales de cada profesión.
Cohesión y cooperación interprofesional para un SNS más sólido y humano.
La reunión celebrada en la OMC evidenció, en definitiva, una voluntad clara de reforzar la cooperación interprofesional como respuesta a los desafíos presentes y futuros del sistema sanitario. Los representantes coincidieron en que solo desde la cohesión, el trabajo conjunto y el reconocimiento mutuo será posible afrontar cuestiones tan complejas como la sostenibilidad del SNS, la protección de los profesionales y la garantía de una atención sanitaria de calidad para la ciudadanía.
Este compromiso compartido apunta hacia un modelo sanitario más sólido y humano, en el que la salud de los profesionales —incluida su salud mental— sea considerada un elemento estructural del sistema y no una cuestión secundaria. En un contexto de creciente presión asistencial, las conclusiones de este encuentro refuerzan la idea de que invertir en el bienestar de los profesionales sanitarios es invertir directamente en la salud de la población y en el futuro del Sistema Nacional de Salud en España.
