Los psicólogos y psicólogas clínicas muestran, en general, actitudes favorables hacia la práctica basada en la evidencia en Psicología. Sin embargo, conocer este enfoque no siempre implica comprender adecuadamente sus componentes ni incorporarlos a la práctica clínica. La falta de tiempo, recursos, formación y acceso a información científica figura entre las principales barreras identificadas.
Así lo concluye una revisión sistemática publicada en Current Psychology, que analizó el conocimiento, las actitudes y la aplicación de la práctica basada en la evidencia entre psicólogos clínicos. La revisión identificó 1.324 registros y finalmente incluyó 23 estudios, publicados entre 2006 y 2024.
Familiaridad con el concepto, pero conocimientos incompletos.
La práctica basada en la evidencia en Psicología supone integrar la investigación científica disponible con la experiencia clínica y las características, cultura y preferencias del paciente. Es un concepto más amplio que los tratamientos con apoyo empírico, que son intervenciones concretas cuya eficacia ha sido respaldada por la investigación para determinados problemas clínicos.
Ocho estudios evaluaron el conocimiento sobre este enfoque. Aunque muchos psicólogos y psicólogas afirmaban conocerlo, aparecieron dificultades para identificar todos sus componentes. En dos estudios, el 81,2% y el 63,7% identificaron únicamente uno. En otro, el 26% no identificó ninguno.
Además, un estudio encontró que el 54,5% afirmaba conocer el concepto, pero solo el 37,25% lo definió correctamente. En otra investigación, el 65% declaró conocerlo, aunque el 95% señaló necesitar formación adicional.
Actitudes favorables, pero dificultades para trasladarlas a la práctica.
Quince estudios evaluaron las actitudes hacia la práctica basada en la evidencia o los tratamientos con apoyo empírico. En general, fueron positivas, aunque los resultados variaron entre muestras y contextos. Algunos trabajos encontraron actitudes más favorables entre profesionales con orientación cognitivo-conductual o menor experiencia profesional. No obstante, el artículo recomienda interpretar estas asociaciones con cautela.
La implementación fue analizada en 16 estudios y mostró resultados heterogéneos. Mientras algunos psicólogos y psicólogas declaraban integrar la evidencia científica en su actividad profesional, otros estudios mostraron un uso limitado de procedimientos formalizados.
Entre las barreras destacaron la falta de tiempo y recursos. En uno de los estudios, fueron señaladas por el 78,8% y el 57,9% de las personas participantes, respectivamente. También se identificaron dificultades de acceso a estudios, formación y recursos clínicos, junto con carencias de conocimientos y habilidades.

Más formación y apoyo para facilitar su aplicación.
La revisión pone de manifiesto una posible distancia entre las actitudes favorables y la aplicación efectiva. Según el artículo, promover actitudes positivas no resulta suficiente. También se necesitan competencias prácticas, formación continuada, supervisión, apoyo organizativo y acceso a recursos científicos.
Entre sus recomendaciones se encuentra reforzar la práctica basada en la evidencia durante la formación universitaria y de posgrado. También se propone mejorar la evaluación crítica de la literatura y la toma de decisiones clínicas informadas por la evidencia.
Además, plantean facilitar el acceso a literatura científica, guías clínicas, formación y herramientas digitales. La formación debería contemplar también competencias relacionadas con la alianza terapéutica y la reparación de sus posibles rupturas.
Resultados que deben interpretarse con cautela.
El artículo subraya importantes limitaciones de la evidencia disponible. Nueve de los 23 estudios no utilizaron instrumentos estandarizados. Además, predominaron las muestras de conveniencia y las medidas de autoinforme. La elevada heterogeneidad conceptual y metodológica impidió realizar un metaanálisis.
Por estas razones, la certeza de la evidencia sobre conocimiento, actitudes e implementación fue calificada como muy baja. El artículo señala que es necesario interpretar los resultados con cautela y mejorar la calidad de futuras investigaciones.
En conjunto, la revisión apunta a una diferencia entre conocer, valorar y aplicar la práctica basada en la evidencia en Psicología. Sus conclusiones señalan la formación y el apoyo institucional como posibles vías para favorecer su integración en la práctica clínica.
Fuente.
Fretta, G. C., Sousa, A. P. A. de, Gouveia, M. L. G., De Camargo Filho, M., Dias, N. M., & Lopes, F. M. (2026). Knowledge and attitudes of clinical psychologists regarding evidence-based practice: a systematic review. Current Psychology, 45, 1372. https://doi.org/10.1007/s12144-026-09914-9
