Un total de 25 organizaciones europeas -entre ellas, la Federación Europea de Asociaciones de Psicólogos (EFPA, European Federation of Psychologists’ Associations); Mental Health Europe; EUFAMI; Eurochild; Autism-Europe; Save the Children o el Foro Europeo de la Discapacidad (EDF, European Disability Forum)-, han dirigido una carta abierta al presidente de la Comisión de Salud Pública del Parlamento Europeo (SANT), Adam Jarubas, en la que solicitan que se mantenga un informe independiente sobre salud mental dentro de la agenda política de la Unión Europea, advirtiendo del riesgo que supondría su posible fusión con un futuro informe sobre salud neurológica o cerebral.
En la misiva, las entidades firmantes —que representan ámbitos diversos como la salud pública, la inclusión social, los derechos de las personas con discapacidad, la infancia, la juventud o el envejecimiento—, valoran positivamente el propósito del Parlamento Europeo de elaborar un informe de propia iniciativa sobre una Estrategia de Salud Mental de la UE. Sin embargo, manifiestan su preocupación ante la posibilidad de que dicho informe se integre en otro centrado en la salud neurológica o cerebral, lo que, a su juicio, podría diluir la especificidad y la relevancia de la salud mental en las políticas comunitarias.

Las organizaciones subrayan que la salud mental debe mantenerse como una prioridad diferenciada y claramente visible en la agenda europea, sobre todo, en un contexto en el que los problemas de salud mental afectan a una proporción significativa de la población. Según se recoge en la carta, uno de cada seis europeos (alrededor de 84 millones de personas) experimenta algún tipo de problema de salud mental, una cifra que refleja la magnitud del desafío en el ámbito comunitario.
La situación resulta particularmente preocupante entre la población joven. Tal y como señalan las entidades firmantes, cerca de la mitad de los y las jóvenes reportan necesidades de atención en salud mental no cubiertas, mientras que el suicidio continúa siendo una de las principales causas de muerte entre las personas de entre 15 y 29 años. Estos datos evidencian no solo la urgencia de reforzar las políticas públicas en este ámbito, sino también la necesidad de adoptar un enfoque amplio que contemple tanto la prevención como la intervención psicológica y social.
El impacto de los problemas de salud mental trasciende el ámbito individual y sanitario, extendiéndose también al plano económico. La carta estima que el coste asociado a la mala salud mental supera los 600.000 millones de euros anuales en Europa, lo que equivale a más del 4% del producto interior bruto (PIB) de la Unión Europea. Esta carga económica incluye, entre otros factores, la pérdida de productividad, el absentismo laboral y el incremento del gasto sanitario, poniendo de relieve la necesidad de invertir en estrategias eficaces, preventivas y coste-eficaces.
El riesgo de reforzar un enfoque biomédico en detrimento de la dimensión psicológica y social de la salud mental.
Las organizaciones firmantes insisten en que los problemas de salud mental están estrechamente vinculados a determinantes sociales como la pobreza, la desigualdad, la discriminación, las condiciones de vivienda, el acceso a la educación o la situación laboral. En este sentido, defienden que cualquier estrategia europea en salud mental debe ir más allá del ámbito estrictamente sanitario, incorporando intervenciones basadas en la comunidad, el enfoque de derechos y la atención a los factores sociales que inciden en el bienestar psicológico.
Este planteamiento se alinea con el enfoque promovido por la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (CDPD), que aboga por una perspectiva integral y centrada en los derechos humanos. Desde esta óptica, la salud mental no puede abordarse únicamente desde una perspectiva biomédica, sino que requiere intervenciones psicológicas, sociales y comunitarias que garanticen la inclusión y la participación plena de las personas.
En este contexto, las entidades advierten de que la posible fusión del informe sobre salud mental con uno sobre salud neurológica podría implicar un desplazamiento del foco hacia aspectos predominantemente biomédicos, en detrimento de dimensiones clave como la prevención, el apoyo psicológico y la inclusión social. Si bien reconocen la existencia de vínculos entre las condiciones neurológicas y los problemas de salud mental, consideran que la integración de ambos enfoques en un único informe podría limitar el alcance de las políticas europeas y reducir las herramientas disponibles para abordar de manera eficaz los problemas de salud mental.
Advertencia sobre el riesgo de pérdida de visibilidad y retroceso en la agenda europea de salud mental.
Asimismo, recuerdan el papel relevante que ha desempeñado el Parlamento Europeo en los últimos años en la promoción de la salud mental como una cuestión transversal. En particular, destacan el informe de propia iniciativa de 2023 sobre la Estrategia de Salud Mental de la UE y la creación del primer Intergrupo sobre Salud Mental, iniciativas que han contribuido a situar este ámbito en el centro del debate político europeo. A su juicio, mantener un enfoque específico permitirá consolidar estos avances y garantizar la continuidad de una agenda ambiciosa en materia de salud mental.
Las organizaciones alertan también de que los sistemas de salud mental en Europa continúan estando insuficientemente financiados, pese al incremento de las necesidades. En este escenario, subrayan la importancia de un liderazgo político sólido por parte de las instituciones europeas. Cualquier medida que reduzca la visibilidad de la salud mental en la agenda comunitaria —señalan— podría ralentizar el progreso logrado en los últimos años y dificultar la implementación de políticas eficaces.
Reivindicación de una estrategia propia y específica para la salud mental en la agenda europea.
Por todo ello, las entidades firmantes instan al Comité de Salud Pública del Parlamento Europeo a mantener un informe independiente sobre salud mental y a continuar desarrollando una estrategia integral que aborde de manera específica los problemas de salud mental en Europa.
En definitiva, la carta pone de relieve la necesidad de preservar la identidad propia de la salud mental dentro de las políticas europeas, evitando su dilución en marcos más amplios que puedan limitar su abordaje integral. En un contexto marcado por el aumento de los problemas de salud mental y su impacto en la población, las organizaciones consideran imprescindible reforzar su reconocimiento como una prioridad política específica, con estrategias que integren la prevención, la intervención psicológica, el apoyo social y la promoción del bienestar a lo largo de todo el ciclo vital.
Puedes acceder a la carta abierta desde la página web de la EFPA o bien directamente aquí.
