Mañana, 2 de abril, se celebra el Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, una fecha instaurada por la Asamblea General de las Naciones Unidas, con el objetivo de sensibilizar a la sociedad sobre los trastornos del espectro del autismo (TEA) y promover el diagnóstico precoz, el apoyo, la aceptación y la inclusión, garantizando los derechos y mejorando la calidad de vida de las personas con autismo.
Este año 2026, la conmemoración impulsada por Naciones Unidas se articula bajo el lema «Autismo y humanidad: toda vida tiene valor», un mensaje que pone el foco en la dignidad, los derechos y el valor intrínseco de estas personas, así como en la necesidad de avanzar desde la mera concienciación hacia una inclusión real y efectiva en todos los ámbitos de la sociedad. En esta línea, el movimiento internacional continúa reforzando la importancia de reconocer la diversidad, combatir la desinformación y garantizar la participación plena de las personas con autismo en la comunidad.
En el ámbito europeo, Autism Europe continúa promoviendo la campaña que inició en abril de 2024 «Not Invisible: our stories, our rights» (No invisibles: nuestras historias, nuestros derechos), centrada en visibilizar a las personas con autismo y sus necesidades de apoyo a lo largo de toda la vida, reclamando su reconocimiento social y el acceso a recursos adecuados.
El Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo pone el foco en la sensibilización, la inclusión, la visibilización y la mejora de la calidad de vida de las personas con TEA.
Concretamente en nuestro país, la Confederación Autismo España se suma a esta iniciativa con la campaña «Menos juicios. Más apoyos», que invita a la ciudadanía a reflexionar antes de interpretar o juzgar comportamientos que pueden estar relacionados con el autismo, apelando a la comprensión, el respeto y el apoyo como elementos clave para la inclusión social.
Con motivo de este Día Mundial, y dada la importancia de la detección precoz y la intervención temprana de los TEA, Infocop recoge aquí la actualización de la Guía de Práctica Clínica (GPC) para la Atención del Trastorno del Espectro Autista en la Infancia en Atención Primaria, publicada por GuíaSalud (organismo del Sistema Nacional de Salud (SNS) en el que participan las 17 Comunidades Autónomas y el Ministerio de Sanidad), y elaborada por el Área de Evaluación de Tecnologías Sanitarias de Andalucía (AETSA), en el marco de la Red Española de Agencias de Evaluación de Tecnologías Sanitarias y Prestaciones del SNS.

Esta nueva versión actualiza parcialmente la guía publicada en 2009 sobre el manejo de pacientes con trastornos del espectro autista en Atención Primaria y la sustituye como documento de referencia para el Sistema Nacional de Salud (SNS). La actualización responde a la necesidad de incorporar los cambios introducidos en los manuales diagnósticos DSM-5-TR y CIE-11, así como de revisar la evidencia disponible en relación con la detección precoz, los criterios diagnósticos y el seguimiento en el primer nivel asistencial.
El documento se enmarca, además, en las líneas estratégicas de la Estrategia de Salud Mental del SNS 2022-2026, que subraya la importancia de la prevención, la detección precoz y la intervención temprana en los problemas de salud mental en la infancia y adolescencia, así como el refuerzo de la atención comunitaria y la coordinación entre niveles asistenciales.
¿Qué objetivos tiene esta GPC?
El documento es fruto del trabajo de un grupo multidisciplinar integrado por profesionales de la Psicología, Medicina Familiar y Comunitaria, Pediatría, Psiquiatría, Enfermería Familiar y Comunitaria, entre otros perfiles, y ha contado con la colaboración de diversas sociedades científicas y asociaciones de pacientes —entre ellas, la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap), la Asociación Española de Psiquiatría de la Infancia y Adolescencia (AEPNyA), la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (SEMFyC) o la Confederación Autismo España— , así como con la participación del Consejo General de la Psicología de España.
El objetivo principal de esta guía es actualizar la definición y clasificación del TEA y las recomendaciones relacionadas con su diagnóstico, como ayuda a profesionales sanitarios del SNS en la toma de decisiones para la atención del Trastorno del Espectro del Autismo en la Infancia en Atención Primaria.
Entre sus objetivos específicos destacan el facilitar que los y las profesionales de la salud -entre ellos/as los/as profesionales de la Psicología-, puedan identificar de forma precoz los signos de alerta de un TEA; el poder brindar información adecuada a las familias ante un caso de sospecha; y favorecer la coordinación eficaz en el seguimiento de niños y niñas con TEA en Atención Primaria de la Salud.
Tal y como señalan sus autores, los usuarios y usuarias potenciales de la guía son profesionales que trabajan en el ámbito de atención primaria (medicina familiar y comunitaria, pediatría y sus áreas específicas, enfermería pediátrica y enfermería familiar y comunitaria, trabajo social, psicología, farmacia comunitaria). Dado el contenido del documento elaborado, la información podría ser de utilidad para otros profesionales implicados en la detección y atención del TEA, tanto del ámbito educativo (educadores en general y equipos de orientación) como de servicios sociales, Unidades de Atención Temprana y/o Unidades de Seguimiento y Neurodesarrollo.
La población diana son niños y niñas menores de seis años, periodo en el que se concentra la mayoría de diagnósticos y que coincide con la etapa de atención temprana.
Un trastorno del neurodesarrollo con creciente prevalencia.
El trastorno del espectro del autismo se define, de acuerdo con el DSM-5-TR, como un trastorno del neurodesarrollo caracterizado por deficiencias persistentes en la comunicación social y en la interacción social, junto con patrones restrictivos y repetitivos de comportamiento, intereses o actividades .
Los datos recogidos en la guía señalan que la prevalencia mundial del TEA se sitúa actualmente en torno al 1-1,5%, con una proporción aproximada de 3:1 entre hombres y mujeres. Según se estima, en 2019 se contabilizaron 28,3 millones de personas con autismo en el mundo.
La guía destaca, además, la variabilidad observada entre países y estudios, así como las posibles causas del incremento en las cifras de diagnóstico: cambios en los criterios diagnósticos, mayor sensibilización pública y profesional, mejoras en la estrategia diagnóstica y en la comunicación, y posible aumento real de la frecuencia del trastorno.
Los trastornos mentales y del neurodesarrollo constituyen una de las principales causas de discapacidad a nivel global, y el TEA representa, en los primeros 14 años de vida, una de las causas más relevantes de años de vida con discapacidad.
Desde la perspectiva de la salud mental, el diagnóstico precoz resulta fundamental no solo para favorecer intervenciones tempranas, sino también para reducir la morbilidad asociada, mejorar los desenlaces de salud y facilitar una mejor funcionalidad en la edad adulta.
La importancia de la detección precoz en Atención Primaria.
Uno de los ejes centrales de la actualización es la detección precoz en el ámbito de Atención Primaria. La guía mantiene la recomendación de que los profesionales sanitarios y del ámbito educativo comenten regularmente con las familias el desarrollo psicomotor, intelectual y conductual de los niños y niñas en diferentes etapas del desarrollo.
Asimismo, insiste en la necesidad de mantener un alto nivel de vigilancia en los ámbitos del desarrollo social, el juego, el lenguaje y el comportamiento para identificar tempranamente los TEA y otros trastornos del neurodesarrollo.
Se subraya que no existen biomarcadores específicos para el diagnóstico del autismo y que este requiere un elevado nivel de sospecha clínica, así como una adecuada coordinación entre Atención Primaria, atención hospitalaria, unidades de Atención Temprana y servicios de salud mental infanto-juvenil.
La guía recoge un amplio listado de señales de alerta, tales como, ausencia de balbuceo o gestos comunicativos a los 12 meses; ausencia de palabras sencillas a los 18 meses; falta de frases espontáneas de dos palabras a los 24 meses, o pérdida de habilidades sociales o del lenguaje en cualquier momento del desarrollo, entre otras.
También advierte de que el autismo puede estar infradiagnosticado en niñas y en menores con discapacidad intelectual, y que los signos pueden estar enmascarados por mecanismos de afrontamiento o atribuirse erróneamente a factores culturales o contextuales.
Sobre el cribado poblacional y las escalas de evaluación.
La actualización mantiene que no se recomienda el cribado poblacional universal del TEA con los instrumentos actualmente disponibles.
No obstante, reconoce que determinadas herramientas pueden ser útiles para recopilar información estructurada sobre signos y síntomas, siempre teniendo en cuenta que un resultado positivo no confirma el diagnóstico y uno negativo no lo descarta.
Coordinación con los servicios de salud mental y enfoque integral.
El diagnóstico y seguimiento del TEA requiere una coordinación multidisciplinar entre Atención Primaria, atención hospitalaria, unidades de Atención Temprana y servicios de salud mental infanto-juvenil.
Con respecto al seguimiento integral de niños y niñas con TEA en Atención Primaria, la guía aborda múltiples aspectos clínicos y psicológicos y sociales: vigilancia del estado nutricional, problemas gastrointestinales, alteraciones del sueño, higiene bucodental y calendario vacunal, así como la necesidad de informar a las familias sobre la falta de evidencia de determinados tratamientos alternativos.
Asimismo, el proceso diagnóstico puede generar malestar emocional (distrés) en las familias, por lo que resulta clave ofrecer apoyo psicológico adecuado desde las primeras fases.
En línea con la Estrategia de Salud Mental 2022-2026, se refuerza la necesidad de una atención centrada en la persona, basada en la coordinación comunitaria y en la detección precoz de los problemas de salud mental en la infancia.
Una guía alineada con las estrategias nacionales.
La actualización se integra en el marco de la Estrategia Española en Trastornos del Espectro del Autismo y del Plan de Acción 2023-2027, que promueve la detección y diagnóstico precoz, la atención temprana, la intervención integral especializada y el apoyo a las familias.
Desde la perspectiva de la Psicología, esta guía de práctica clínica refuerza el papel de los y las profesionales de la psicología clínica y otros perfiles psicológicos en la detección, valoración y coordinación asistencial en el ámbito de la salud mental infanto-juvenil, subrayando la importancia de una intervención temprana basada en la evidencia y en la colaboración interdisciplinar.
En definitiva, esta actualización constituye una herramienta clave para reducir la variabilidad en la práctica clínica, mejorar la equidad en el acceso al diagnóstico y favorecer una atención más precoz, coordinada y centrada en las necesidades psicológicas, sanitarias y sociales de los niños y niñas con TEA y sus familias.
Se puede acceder a la guía completa desde la página web de Guía Salud o bien directamente aquí:
Grupo de trabajo de la Guía de Práctica Clínica para la Atención del Trastorno del Espectro Autista en la Infancia en Atención Primaria. Actualización. Ministerio de Sanidad. AETSA, Evaluación de Tecnologías Sanitarias de Andalucía; 2024. Guías de Práctica Clínica en el SNS.
