La prescripción social: una respuesta comunitaria al malestar psicológico más allá del tratamiento farmacológico
28 Abr 2026

Los problemas de salud mental constituyen una parte cada vez más relevante de la demanda asistencial en atención primaria en España. Según datos del último Informe Anual del Sistema Nacional de Salud 2024, del Ministerio de Sanidad, más de un tercio de la población (el 35,6%) presenta algún problema de salud mental, siendo los trastornos de ansiedad, los problemas de sueño y la depresión los motivos de consulta más frecuentes.

En la misma línea, distintos estudios señalan que una proporción significativa de las consultas está directamente relacionada con el malestar psicológico: alrededor de una de cada nueve consultas (11,7%) en atención primaria tiene que ver con problemas de salud mental, cifra que se eleva hasta casi una de cada cinco en población adulta.

Este contexto refleja no solo la magnitud del problema, sino también la necesidad de diversificar las respuestas asistenciales. La elevada prevalencia de ansiedad, depresión y otros problemas emocionales, junto con su relación con factores sociales, ha impulsado el desarrollo de enfoques complementarios al modelo estrictamente biomédico.

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Fuente: Freepik – Descarga: 23/03/2026
Una respuesta comunitaria a los problemas de salud mental.

En este escenario, la prescripción social se plantea como una estrategia innovadora que permite abordar el malestar psicológico desde una perspectiva comunitaria. Se trata de una intervención desarrollada desde la atención primaria que facilita la derivación de las personas a actividades sociales, culturales, físicas o de ocio, con el objetivo de mejorar su bienestar psicológico y fortalecer su red de apoyo.

Este enfoque cobra especial relevancia si se tiene en cuenta el peso de los determinantes sociales en la salud mental. Tal y como señalan Capella González et al. (2021), la falta de apoyo social y el aislamiento no solo afectan al bienestar psicológico, sino que se asocian a un mayor riesgo de enfermedad, mortalidad y uso de servicios sanitarios.

Además, los problemas de salud mental —principalmente, ansiedad y depresión— son altamente prevalentes: 1 de cada 4 personas los desarrollará a lo largo de su vida, con un impacto económico estimado entre el 3% y el 4% del PIB de la Unión Europea. En España, estos problemas se sitúan entre los más frecuentes en la población y tienen un impacto significativo en la calidad de vida.

La prescripción social permite precisamente intervenir sobre estos factores, ofreciendo una alternativa a la medicalización cuando el origen del malestar es social y no exclusivamente clínico.

Cataluña: un modelo consolidado de prescripción social.

En Cataluña, la prescripción social se ha desarrollado de forma estructurada a través del programa “Prescripción Social y Salud”, integrado en la atención primaria y coordinado por la Agencia de Salud Pública de Cataluña.

El contexto catalán refleja de forma clara la magnitud del problema: el 20% de las consultas en atención primaria están relacionadas con problemas de salud mental y malestares de la vida, y en 2016 cerca de 1,4 millones de personas fueron atendidas por estos problemas, lo que supone el 24% del total de consultas. Asimismo, el 7,6% de la población adulta presenta depresión mayor, con mayor incidencia en personas en situación socioeconómica desfavorecida.

Estos datos se enmarcan en un contexto más amplio en el que el aislamiento social constituye un problema relevante: más de 4,7 millones de personas viven solas en España, y la soledad frecuente afecta al 11,5% de las personas mayores de 60 años.

Las cifras revelan, además, que en esta Comunidad Autónoma, el 8,1% de la población presenta un apoyo social deficiente, lo que refuerza la necesidad de intervenciones comunitarias orientadas a mejorar la red social y el bienestar psicológico.

En este contexto, la prescripción social ha experimentado un importante desarrollo en Cataluña. Según datos recientes del Institut Català de la Salut (ICS), registrados en 2025 por el Programa de Prescripción Social y Salud de la Secretaría de Salud Pública de la Generalitat, más de 29.000 personas han recibido una prescripción social desde atención primaria, lo que evidencia la progresiva consolidación de esta estrategia como respuesta a los problemas de salud mental y al malestar psicológico asociados a factores sociales. De acuerdo con el ICS, este modelo permite a los y las profesionales sanitarios derivar a las personas a actividades comunitarias orientadas a mejorar el bienestar psicológico, reducir la soledad y fortalecer el apoyo social.

Impacto en el bienestar psicológico y social.

El modelo catalán incorpora herramientas específicas para evaluar el impacto psicológico de la intervención, como la escala de bienestar emocional (SWEMWBS, Spanish Version of the Short Warwick–Edinburgh Mental Well-Being Scale) y la escala de apoyo social (OSLO-3), que permiten medir cambios en el estado emocional y en la red de apoyo de las personas.

Los resultados disponibles muestran efectos positivos: aproximadamente el 70% de las personas que reciben una prescripción social mejoran su bienestar psicológico y su apoyo social. Asimismo, estudios piloto han evidenciado mejoras significativas en ambos indicadores tras la participación en actividades comunitarias. Estos datos refuerzan la idea de que la intervención sobre los determinantes sociales puede tener un impacto directo en la salud mental, especialmente, en problemas psicológicos leves o moderados, o en dificultades de adaptación.

Complemento a la atención clínica.

El avance de la prescripción social refleja un cambio hacia modelos más integrales de atención, que combinan la intervención clínica con estrategias comunitarias. Este enfoque permite ofrecer una respuesta más completa al malestar emocional, especialmente cuando este está vinculado a factores sociales como la soledad o la falta de apoyo.

Lejos de sustituir otros tratamientos, la prescripción social actúa como complemento, contribuyendo a reducir la medicalización innecesaria y favoreciendo intervenciones más ajustadas a las necesidades reales de las personas.

Retos y perspectivas de futuro.

La implementación de este modelo plantea diversos retos, entre ellos, la necesidad de coordinación entre agentes sanitarios, sociales y comunitarios, la disponibilidad de recursos y la adaptación a los distintos contextos locales.

Además, supone un cambio de paradigma en la atención sanitaria, al pasar de un enfoque centrado en la enfermedad a otro orientado al bienestar psicológico y a los determinantes sociales de la salud. En este sentido, la evaluación continua de sus resultados será clave para consolidar la prescripción social como una intervención integrada en el sistema sanitario y como una herramienta eficaz para mejorar la salud mental de la población.


Fuentes.

Capella González, J., Jara Martín, M., Colom Farran, J., & González-Viana, A. (2021). La prescripción social en España: el ejemplo de Cataluña. FMC-Formación Médica Continuada en Atención Primaria, 28(Extraordinario 1), 12–20.

Institut Català de la Salut (2025, 19 de marzo). Prop de 30 mil persones han rebut l’últim any una prescripció social des de l’Atenció Primària per millorar el seu benestar emocional. Gencat. Disponible en: https://ics.gencat.cat/ca/detall/noticia/dm-prescripcio-social-00001

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