La implementación de prácticas de autocuidado, especialmente, aquellas orientadas al desarrollo profesional y al uso de estrategias cognitivas, se asocia con mayores niveles de autoeficacia en los/as psicólogos/as clínicos/as, es decir, con una mayor confianza en su capacidad para desempeñar eficazmente su labor terapéutica. Asimismo, factores como la edad y la formación en psicoterapia se relacionan con una mayor percepción de competencia profesional, mientras que variables tradicionalmente consideradas relevantes —como la experiencia clínica, la supervisión o la terapia personal— no muestran una relación significativa con dicha autoeficacia. Además, el equilibrio entre la vida personal y profesional, y el apoyo profesional presentan asociaciones moderadas con esta percepción de eficacia, subrayando el papel del bienestar integral en el ejercicio clínico.
Así lo afirma un estudio publicado en la revista Journal of Contemporary Psychotherapy, cuyo objetivo fue analizar el impacto del autocuidado y la terapia personal en la autoeficacia de los psicólogos y las psicólogas clínicas, así como identificar las variables sociodemográficas y profesionales que influyen en estos constructos.
En el el Día Internacional del Autocuidado, celebrado hoy, 24 de julio, con el propósito de visibilizar la importancia de promover y mantener nuestra salud física y mental, cuidándonos a nosotros mismos, hemos querido recoger este interesante estudio.
El trabajo, desarrollado por investigadores del ISPA-Instituto Universitário de Lisboa, se basa en una muestra de 207 psicólogos/as clínicos/as portugueses/as, quienes completaron un cuestionario de autoinforme para evaluar sus prácticas de autocuidado, experiencia en terapia personal y niveles de autoeficacia profesional.

Autocuidado y autoeficacia: las estrategias cognitivas y el desarrollo profesional como factores determinantes.
Desde el marco teórico de la psicología, la autoeficacia (concepto desarrollado por Bandura) se refiere a la creencia del profesional en su capacidad para afrontar con éxito las demandas de su práctica clínica. Este constructo se vincula estrechamente con la resiliencia, el optimismo y la capacidad de afrontar situaciones complejas, mientras que niveles bajos de autoeficacia se asocian con evitación y sentimientos de indefensión. En el contexto de la Psicología Clínica, esta percepción resulta clave tanto para el desempeño del y de la terapeuta como para la mejoría de los pacientes.
A este respecto, los resultados del presente estudio ponen de relieve el papel central del autocuidado como factor explicativo de la autoeficacia. En concreto, el modelo estadístico desarrollado explica el 26,5% de la variabilidad en la autoeficacia de los psicólogos, lo que indica que, aunque no es el único factor implicado, el autocuidado constituye un componente relevante en la percepción de competencia profesional.
Entre las distintas dimensiones del autocuidado analizadas, destacan especialmente las estrategias cognitivas —relacionadas con la capacidad de identificar, comprender y regular pensamientos y emociones— como el predictor más fuerte de la autoeficacia. Asimismo, el desarrollo profesional también muestra una relación significativa, lo que sugiere que la formación continua y la actualización de conocimientos contribuyen a fortalecer la confianza del psicólogo en su práctica clínica.
Edad y equilibrio personal como factores asociados a la autoeficacia.
Por otro lado, el equilibrio entre la vida personal y profesional y el apoyo profesional presentan correlaciones moderadas con la autoeficacia, lo que apunta a la importancia de mantener condiciones laborales y personales saludables para favorecer el desempeño clínico. En cambio, el equilibrio diario no muestra una relación estadísticamente significativa con la autoeficacia.
En relación con las variables sociodemográficas, la edad emerge como un factor relevante, observándose una correlación positiva con la autoeficacia. Este hallazgo indica que los psicólogos y las psicólogas de mayor edad tienden a percibirse como más competentes, incluso cuando se controla el efecto de la experiencia profesional. Este resultado abre la puerta a futuras investigaciones sobre el papel de la experiencia vital más allá de la experiencia clínica estricta.
En contraste, la experiencia profesional —medida tanto en años de práctica como en número de horas semanales dedicadas a la actividad clínica— no presenta una relación significativa con la autoeficacia una vez controlada la edad. Este dato resulta bastante relevante, ya que cuestiona la idea de que sólo la mera acumulación de experiencia garantice una mayor percepción de competencia profesional.
El peso de la formación en psicoterapia y de las condiciones de trabajo en la autoeficacia del/de la profesional.
Asimismo, la investigación no encuentra diferencias significativas en los niveles de autoeficacia en función del género, la supervisión clínica o la participación en terapia personal, ya sea actual o pasada. Este último resultado resulta particularmente llamativo, dado que la terapia personal ha sido tradicionalmente considerada un elemento clave en la formación y desarrollo del terapeuta. Sin embargo, los datos sugieren que su impacto podría estar más vinculado al bienestar personal que a la percepción de eficacia profesional.
En cambio, la formación en psicoterapia sí se asocia con mayores niveles de autoeficacia, lo que refuerza la importancia de la especialización y la formación continua en el ámbito clínico.
Otro aspecto destacado del estudio es la relación entre las condiciones laborales y el autocuidado. En este sentido, se observa que un mayor número de horas de trabajo clínico se asocia con un menor equilibrio en la vida diaria, lo que podría incrementar el riesgo de desgaste profesional. Además, los psicólogos que desarrollan su actividad exclusivamente en el ámbito clínico presentan menores niveles de apoyo profesional y desarrollo profesional en comparación con aquellos que combinan distintas áreas de la psicología.
Promover el autocuidado desde la formación para mejorar la práctica clínica.
En conjunto, estos hallazgos subrayan la importancia de promover estrategias de autocuidado no solo como medida de prevención del malestar, sino también como herramienta para potenciar el desarrollo profesional y la calidad de la intervención psicológica.
El estudio concluye señalando la necesidad de integrar el autocuidado en la formación de los futuros psicólogos, fomentando su incorporación en la práctica diaria desde las etapas iniciales de la carrera profesional. Asimismo, destaca la importancia de favorecer redes de apoyo y espacios de intercambio entre profesionales, con el fin de reducir el aislamiento y mejorar tanto el bienestar como la eficacia en la práctica clínica.
En definitiva, la investigación aporta evidencia relevante sobre los factores que contribuyen a la autoeficacia de los psicólogos y las psicólogas clínicas, destacando el papel del autocuidado y cuestionando algunas creencias tradicionales sobre la influencia de la experiencia y la terapia personal. Estos resultados tienen implicaciones directas para la formación, supervisión y ejercicio profesional en el ámbito de la psicología, sobre todo, en un contexto donde la salud mental de los propios profesionales adquiere una relevancia creciente.
Fuente.
Gomes, I., & Dias Neto, D. (2026). Self-Care and Personal Therapy in the Development of Clinical Psychologists’ Self-Efficacy. Journal of Contemporany Psychotherapy [published online]. https://doi.org/10.1007/s10879-026-09714-z
