Los problemas de salud mental afectan, actualmente, a cerca de 1.200 millones de personas en todo el mundo y su impacto sobre la salud de la población continúa aumentando. Así lo advierte un nuevo estudio publicado en la revista científica The Lancet, que presenta una actualización de las tendencias mundiales en la prevalencia y la carga de los trastornos mentales entre los años 1990 y 2023, en 204 países y territorios, basándose en el análisis de los datos del proyecto internacional Global Burden of Disease Study (GBD) 2023 -Estudio global sobre la carga de las enfermedades 2023-.
Una de cada siete personas vive con un trastorno mental.
De acuerdo con los datos analizados, en 2023, había aproximadamente 1.170 millones de personas viviendo con algún trastorno mental, frente a los 599 millones estimados en 1990, lo que supone un incremento del 95,5%.
Los autores estiman una tasa de prevalencia estandarizada por edad de 14.210,7 casos por cada 100.000 habitantes, lo que equivale a que, aproximadamente, una de cada siete personas en el mundo convive con algún tipo de trastorno mental.
Para llevar a cabo el estudio, han analizado doce trastornos mentales, a saber: trastornos de ansiedad, trastorno depresivo mayor, distimia, trastorno bipolar, esquizofrenia, trastornos del espectro del autismo, trastorno de conducta, trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), anorexia nerviosa, bulimia nerviosa, discapacidad intelectual idiopática del desarrollo y un grupo residual de otros trastornos mentales.
Los resultados muestran un aumento en el número de casos de todos los trastornos estudiados durante el periodo analizado. No obstante, los mayores incrementos se registraron en los trastornos de ansiedad y en la depresión, que continúan siendo, además, los problemas de salud mental más frecuentes a nivel mundial. En concreto, se observa que los casos de trastornos de ansiedad han aumentado un 158% respecto a 1990, mientras que los casos de depresión han crecido un 131%.
La pandemia de la COVID-19 agravó las necesidades de salud mental.
Los autores recuerdan que la pandemia de la COVID-19 provocó un aumento sustancial de la prevalencia de los trastornos depresivos y de ansiedad en todo el mundo, ampliando unas necesidades de atención psicológica y de salud mental que ya eran elevadas antes de la crisis sanitaria. La emergencia sanitaria dificultó, además, los avances hacia los objetivos internacionales establecidos por Naciones Unidas y la Organización Mundial de la Salud (OMS), que contemplan ampliar significativamente la cobertura de los servicios de salud mental antes de 2030.
Ante esta situación, los investigadores subrayan la importancia de disponer de sistemas de vigilancia epidemiológica actualizados, que permitan monitorizar la evolución de los problemas de salud mental, identificar nuevas amenazas y orientar las respuestas asistenciales y preventivas.

Los trastornos mentales son ya la principal causa mundial de discapacidad.
Uno de los hallazgos más relevantes del trabajo es la magnitud de la carga que generan los trastornos mentales sobre la salud de la población, una carga que, no solo es elevada, sino que además continúa creciendo y se distribuye de forma desigual entre países, grupos de edad y sexos.
El estudio indica que los trastornos mentales constituyen, hoy en día, la principal causa de años vividos con discapacidad (AVD o YLD, por sus siglas en inglés) en el mundo y la quinta causa de años de vida ajustados por discapacidad (AVAD o DALYs, por sus siglas en inglés), una medida que combina los años perdidos por muerte prematura y los años vividos con discapacidad. Esta situación representa un cambio sustancial respecto al año 1990, cuando los trastornos mentales ocupaban el segundo lugar entre las causas de discapacidad y el duodécimo lugar entre las causas de carga global de enfermedad.
A este respecto, los datos revelan que, en 2023, los trastornos mentales fueron responsables de aproximadamente 171 millones de AVAD en todo el mundo. Esto representa el 6,1% de toda la carga global de enfermedad. Además, el número total de años de vida ajustados por discapacidad atribuibles a los trastornos mentales ha aumentado un 104,8% entre 1990 y 2023, reflejando el creciente impacto de estos problemas sobre la salud mundial.
Asimismo, los trastornos mentales explican el 17,3% de todos los AVD registrados a nivel mundial, convirtiéndose en la principal causa de discapacidad global.
Entre los problemas de salud mental con mayor impacto destacan los trastornos de ansiedad, el trastorno depresivo mayor y la esquizofrenia, que figuran entre las enfermedades que generan una mayor pérdida de salud en el conjunto de la población mundial.
Como bien señalan los autores, las consecuencias de los problemas de salud mental trascienden el ámbito sanitario. Su impacto se extiende a las familias, a las personas cuidadoras, al sistema educativo, al empleo, a la productividad laboral y a los sistemas de protección social, generando importantes costes sociales y económicos.
Las mujeres presentan una carga superior.
El estudio detecta importantes diferencias en función del género. A nivel global, la carga de los trastornos mentales es significativamente mayor entre las mujeres que entre los hombres. La tasa estandarizada de DALYs alcanza los 2.239,6 por cada 100.000 mujeres, frente a los 1.900,2 por cada 100.000 hombres.
Estos resultados coinciden con investigaciones previas que han mostrado una mayor prevalencia de determinados problemas de salud mental, especialmente, los trastornos de ansiedad y los trastornos depresivos, entre la población femenina.
Los autores consideran que estas diferencias deben tenerse en cuenta en el diseño de estrategias preventivas y asistenciales, adaptando las respuestas a las necesidades específicas de cada población.
Adolescentes y jóvenes concentran una parte importante de la carga.
Otra de las conclusiones más destacadas del estudio es el importante peso que los trastornos mentales tienen durante la adolescencia y la juventud. Por primera vez desde que comenzó a realizarse el proyecto Global Burden of Disease, el grupo de edad de 15 a 19 años es el que registra la mayor carga de trastornos mentales, superando a los grupos de mediana edad que tradicionalmente habían concentrado los niveles más elevados.
La carga máxima observada alcanza los 2.617,3 DALYs por cada 100.000 habitantes entre los y las adolescentes de 15 a 19 años.
Asimismo, los investigadores señalan que, tras alcanzar su máximo entre los 15 y los 19 años, la carga de los trastornos mentales permanece elevada entre los 20 y los 39 años, lo que refuerza la necesidad de impulsar políticas de prevención temprana, promoción del bienestar psicológico e intervención precoz.
Un problema presente en todos los países.
Aunque la magnitud del problema varía entre territorios, el estudio muestra que los trastornos mentales generan una importante carga de enfermedad en todos los países analizados, independientemente de su nivel de desarrollo o de los recursos sanitarios disponibles, que ha aumentado, en todos ellos, desde 1990.
De igual modo, advierten de que la información epidemiológica continúa siendo insuficiente en numerosos países de ingresos bajos y medios, lo que dificulta conocer con precisión la dimensión real del problema y planificar respuestas adecuadas.
Limitaciones del estudio.
Los autores señalan que persisten importantes lagunas de información epidemiológica, sobre todo, en países de ingresos bajos y medios. De hecho, el análisis no disponía de datos directos para 75 países y territorios, por lo que algunas estimaciones han tenido que obtenerse mediante procedimientos de modelización estadística.
Asimismo, el presente estudio no incluye los trastornos por consumo de sustancias, analizados por separado en el proyecto Global Burden of Disease, por lo que la carga total asociada a los problemas atendidos por los sistemas de salud mental podría ser incluso mayor.
La necesidad de reforzar la vigilancia, la prevención y la atención temprana.
A la luz de los resultados, los autores consideran imprescindible un cambio sustancial en la forma de abordar los problemas de salud mental a escala global.
Entre las prioridades identificadas destacan el fortalecimiento de los sistemas de vigilancia epidemiológica, principalmente, en países de ingresos bajos y medios; la mejora de la cobertura de los servicios de salud mental; el desarrollo de políticas más coordinadas e inclusivas; y la puesta en marcha de estrategias de prevención e intervención temprana adaptadas a las diferencias de sexo y edad.
Según concluyen los investigadores, responder a las necesidades de salud mental de la población mundial, particularmente, de los grupos más vulnerables, constituye una obligación ineludible para los sistemas sanitarios y para los responsables de las políticas públicas.
Los hallazgos del estudio refuerzan la preocupación expresada en los últimos años por numerosos organismos internacionales acerca del creciente impacto de los problemas de salud mental sobre la salud pública mundial y ponen de manifiesto la urgencia de incrementar la inversión en prevención, intervenciones psicológicas y sociales basadas en la evidencia y sistemas de apoyo que permitan responder al aumento sostenido de las necesidades de la población.
Fuente.
Santomauro, D. F., Miller, P. A., Shadid, J., Hanson, S. W., Vo, A., Roy, D. J., … & Aravkin, A. Y. (2026). Updated trends in the global prevalence and burden of mental disorders, 1990–2023: a systematic analysis for the Global Burden of Disease Study 2023. The Lancet, 407(10543), 2040-2064.
