Es esencial que la promoción y la protección de la salud mental se aborden mediante un enfoque integral y holístico, integrando la gama completa de intervenciones de naturaleza psicológica, social y económica basadas en la evidencia. Así lo concluye un informe de orientación exhaustivo de la Organización Mundial de la Salud (OMS), titulado Guidance on policy and strategic actions to protect and promote mental health and well-being across government sectors.
Este documento crucial, dirigido a líderes e instituciones gubernamentales, establece que el bienestar mental debe dejar de ser una responsabilidad exclusiva del sector sanitario para ser reconocido como una prioridad compartida e integrada en todas las esferas de gobierno, puesto que los determinantes estructurales y sociales que moldean la salud mental se extienden a lo largo de todos los sectores, desde la justicia hasta la educación.

Foto: Freepik. Autor: Freepik. Descarga; 26/11/25
El coste de la desatención a la salud mental.
Según se expone en el documento, la salud mental sigue siendo descuidada en muchas áreas de gobierno. El coste de este descuido es elevado, puesto que socava el bienestar individual, la cohesión social y el desarrollo económico de los países. En contraste, invertir en salud mental ofrece beneficios amplios, impulsando la productividad económica, fortaleciendo las comunidades y construyendo a sociedades más equitativas. Por consiguiente, la inversión en intervenciones eficaces para promover y proteger la salud mental ofrece un retorno económico sólido.
Un enfoque integral y multisectorial.
La salud mental está influenciada por determinantes estructurales y sociales que se extienden más allá del sector de la salud, como la pobreza, la discriminación y la violencia, indica la OMS. Por lo tanto, abordar estas cuestiones requiere un enfoque coordinado y exhaustivo en todos los sectores, conocido como «enfoque de todo el gobierno» (whole-of-government approach).
Los sectores clave identificados por la OMS para esta colaboración incluyen: cultura, artes y deporte; defensa; educación; empleo; medio ambiente; salud; interior; justicia; protección social; y desarrollo urbano y rural. Un componente fundamental es la participación activa y significativa de las personas con experiencia vivida de problemas de salud mental o discapacidades, y sus organizaciones, para garantizar que las políticas sean inclusivas y respondan a las necesidades reales.
Las directrices de la OMS recomiendan que se tomen ocho pasos de proceso flexibles para integrar la salud mental en las políticas sectoriales: desde iniciar un diálogo político de alto nivel para generar compromiso, hasta asegurar que las directrices políticas estén completamente dotadas de costes y asignación de presupuestos sectoriales adecuados desde el principio.
Implicaciones para el sector sanitario.
El informe de la OMS subraya la necesidad de integrar y reforzar los servicios de salud mental en el sistema sanitario general, estableciendo las siguientes acciones:
1. Integración de servicios y enfoque basado en la recuperación.
Es crucial que los servicios de salud mental y de salud general (incluyendo los especializados, como los de urgencias o atención materno-infantil) trabajen de forma coordinada. Esto es importante, en la medida que las personas con problemas de salud mental tienen un riesgo de mortalidad dos o tres veces superior al de la población general debido a enfermedades físicas concomitantes y otras disparidades en la atención.
2. Amplitud de las intervenciones.
Los servicios deben ofrecer un amplio rango de intervenciones de naturaleza física, psicológica, social y económica. La OMS enfatiza que, aunque los medicamentos psicotrópicos tienen un papel, existe una preocupación significativa por el uso excesivo o la prescripción de estos fármacos en salud mental y sin consentimiento informado.
3. El rol fundamental de la psicología en las intervenciones.
Las intervenciones psicológicas basadas en la evidencia son clave, tal y como subrayan los autores del documento. El texto menciona explícitamente terapias como la terapia cognitivo-conductual, la terapia interpersonal y los enfoques centrados en el trauma (como la desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares – EMDR). Además, se promueve activamente los grupos de apoyo ofrecidos por personas con experiencia vivida.
4. La necesidad de formación especializada para el personal sanitario.
La OMS considera crucial el fortalecimiento de la capacidad de todo el personal de la fuerza laboral sanitaria en materia de salud mental. Esto incluye la colaboración con el sector educativo para incorporar formación de alta calidad en los planes de estudio para psiquiatras, enfermeros, médicos, psicólogos, trabajadores sociales y otros. Dicha formación debe abarcar, según la guía de la OMS:
- Un entendimiento de los determinantes sociales y estructurales de la salud mental.
- El uso de intervenciones psicológicas, sociales y económicas basadas en la evidencia.
- Un enfoque centrado en la persona, basado en los derechos y orientado a la recuperación,
El papel de los profesionales de la salud mental en el sector laboral y de educación.
El informe de la OMS otorga un papel de liderazgo al profesional de la salud mental en la implementación de acciones en sectores no sanitarios:
- Sector de Empleo: La salud mental en el lugar de trabajo es crítica, puesto que las personas pasan una parte significativa de sus vidas allí. El informe recomienda establecer unidades o puntos focales de salud mental en el lugar de trabajo y Programas de Asistencia al Empleado (EAP). Los psicólogos son esenciales en el diseño de estos programas y en las intervenciones individuales como la terapia cognitivo-conductual para reducir el estrés y la ansiedad. Además, se deben implementar programas de reincorporación al trabajo flexibles y de apoyo para aquellos que se recuperan de problemas de salud mental.
- Sector de educación: Es vital garantizar el acceso a apoyo psicológicos y sociales y de salud mental de alta calidad para estudiantes y personal. Esto puede lograrse estableciendo oficinas o centros de salud mental y bienestar dirigidos por profesionales de salud mental y sociales cualificados. La OMS también promueve la revisión de los currículos de educación superior para profesionales (incluidos los que ingresan al campo de la psicología) para asegurar que se practiquen enfoques basados en los derechos.
El papel de los profesionales de la salud mental en otros sectores.
Asimismo, los profesionales de la salud mental ocupan un papel determinante en otros sectores como:
- Sector interior y respuesta a crisis: Los respondientes de emergencias y la policía a menudo son los primeros en intervenir en las crisis de salud mental. A este respecto, las directrices de la OMS proponen expandir las opciones de respuesta que no involucren a la policía, mediante equipos móviles de crisis multidisciplinares y programas de navegación paritaria. Los profesionales de la psicología y la salud mental son componentes clave de estos equipos, indica la OMS, y deben recibir formación exhaustiva sobre derechos humanos, comprensión de las crisis de salud mental y técnicas de desescalada.
- Sector Justicia: Dada la alta prevalencia de trastornos mentales entre la población carcelaria, es imprescindible que el sector de justicia colabore estrechamente con el sector de la salud mental, de acuerdo con los expertos. Los psicólogos y psicólogas son necesarios para proporcionar servicios de salud mental de buena calidad en entornos de custodia. Además, se requiere la formación del personal penitenciario en habilidades de intervención en crisis, desescalada y el impacto del estigma en la salud mental.
La lucha contra el estigma y la discriminación.
El informe hace hincapié en que el estigma y la discriminación son barreras significativas que limitan el acceso a la atención. Los gobiernos deben emprender acciones estratégicas para combatir el estigma en todos los ámbitos, incluyendo campañas lideradas por altos cargos políticos. Asimismo, el informe de la OMS subraya que es fundamental evitar el error de medicalizar los problemas de salud mental durante estas campañas, puesto que esto puede resultar en una medicación excesiva sin abordar las causas estructurales del sufrimiento.
El sector de la protección social, en colaboración con el sector de salud mental, debe trabajar para eliminar la discriminación sistémica, ofreciendo iniciativas de apoyo en las comunidades locales, luchando contra la soledad y promoviendo la cohesión social. Por ejemplo, se deben desarrollar acciones que combinen el apoyo social y la salud mental.
Conclusión.
El informe de la OMS proporciona una hoja de ruta práctica y basada en la evidencia para la acción. El documento insta a los jefes de estado, ministros y líderes sectoriales a tomar medidas concretas para convertir la salud mental en una prioridad central de la política pública. Así, la OMS considera esencial que los líderes se comprometan a priorizar la salud mental en todas las políticas y a establecer iniciativas coordinadas y multisectoriales con objetivos claros y presupuestos definidos. Sólo a través de estos esfuerzos conjuntos, que deben incluir la gama completa de intervenciones psicológicas, sociales y económicas, se podrán alcanzar resultados positivos y mantenidos en materia de salud mental, según la OMS.
El informe puede descargarse en la Web de la OMS.
