La persistencia de los estereotipos de género sigue marcando tanto la elección de los estudios universitarios como la percepción de la profesión docente. Rasgos como ser “compasiva”, “delicada” o “artística” continúan asociándose con mayor intensidad a las mujeres y, especialmente, a quienes cursan Educación Infantil, mientras que características como ser “competitivo”, “matemático” o “analítico” se vinculan en mayor medida a los hombres y al alumnado de Educación Primaria. Asimismo, la investigación evidencia una fuerte feminización de la docencia, particularmente en las primeras etapas educativas, donde las mujeres representan más del 82% del profesorado en España.
Estas son algunas de las conclusiones recogidas en el estudio Is Teaching a Women’s Thing? Gender Stereotypes in Students of Education Degrees, publicado en la revista Psicología Educativa, coeditada por el Colegio Oficial de la Psicología de Madrid y su Fundación. El trabajo, elaborado por investigadores de la Universidad de Valladolid, tiene como finalidad analizar si el alumnado de los grados de Educación Infantil y Educación Primaria mantiene estereotipos de género relacionados con la futura profesión docente y comprobar cómo dichos estereotipos continúan influyendo en la representación social de estas titulaciones y de quienes las ejercen.

La feminización de la enseñanza refleja la persistencia de estereotipos de género en las elecciones académicas y profesionales.
El estudio parte de la idea de que la enseñanza constituye uno de los ámbitos donde la segregación de género resulta más visible. Según recuerdan los autores, los estereotipos de género continúan asociando a las mujeres con características vinculadas al cuidado, la sensibilidad o la atención a otras personas, mientras que a los hombres se les siguen atribuyendo rasgos relacionados con la competitividad, la autonomía o la capacidad de liderazgo. Esta división simbólica entre atributos “comunales” y “agenciales” continúa influyendo en las decisiones académicas y profesionales.
En este sentido, el artículo recoge datos de la OCDE y del sistema educativo español que muestran una clara feminización de los estudios y profesiones relacionadas con la educación y los cuidados. En España, las mujeres representan el 79% del alumnado de titulaciones vinculadas al ámbito educativo y el 72% de las relacionadas con salud y bienestar. Además, según los datos del Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deporte incluidos en el trabajo, las mujeres constituyen el 72,4% del profesorado no universitario, porcentaje que asciende hasta el 82,3% en Educación Infantil y Primaria.
Para llevar a cabo la investigación, los autores han analizado una muestra de 433 estudiantes universitarios, 323 mujeres y 110 hombres, con una media de edad de 20,79 años. Del total de participantes, 153 cursaban el grado de Educación Infantil y 280 el de Educación Primaria. En el caso concreto de Educación Infantil, la feminización es especialmente acusada: 146 participantes mujeres frente a únicamente 7 hombres.
Persisten las diferencias de género en la valoración de las competencias asociadas a la docencia.
El procedimiento consistía en presentar al alumnado universitario 35 adjetivos asociados tradicionalmente a estereotipos de género y pedirles que valoraran la importancia de dichos rasgos para el ejercicio futuro de la docencia, utilizando una escala de 1 a 5. Los adjetivos incluían características vinculadas culturalmente a los hombres —como “dominante”, “competitivo”, “matemático” o “analítico”— y otras asociadas tradicionalmente a las mujeres, como “afectuosa”, “comprensiva”, “delicada” o “artística”.
Los resultados muestran diferencias estadísticamente significativas entre el alumnado de grado de Educación Infantil y el de Educación Primaria. Entre las mujeres, las estudiantes del grado de Educación Primaria otorgan mayor importancia a rasgos como “buena con los números” y “matemática”, mientras que las que cursan el grado de Educación Infantil valoran más características como “afectuosa” y “artística”.
En el caso de los hombres, quienes estudian Educación Primaria puntúan más alto rasgos como “competitivo” y “ambicioso”. Asimismo, dentro del alumnado universitario del grado de Educación Primaria se observan diferencias relevantes entre hombres y mujeres: ellos conceden mayor importancia a características como “dominante”, “competitivo”, “agresivo”, “matemático”, “analítico” o “físicamente fuerte”, mientras que ellas puntúan más alto rasgos como “comprensiva”, “delicada” y “artística”.
El estudio también encuentra diferencias cuando se analizan las dimensiones globales de personalidad y cognición asociadas tradicionalmente a cada género. Los hombres obtienen puntuaciones más elevadas en dimensiones consideradas estereotípicamente masculinas, como la personalidad positiva masculina, la personalidad negativa masculina y la dimensión física masculina. Por el contrario, las mujeres otorgan mayor relevancia a dimensiones vinculadas a los estereotipos femeninos, principalmente, las relacionadas con personalidad positiva y cognición femenina.
La investigación alerta de la persistencia de una concepción estereotipada y feminizada del cuidado infantil.
Los autores subrayan que estos resultados reflejan la persistencia de una visión dual y estereotipada de la profesión docente. Según señalan, los aspectos vinculados al “cuidado”, la sensibilidad y la expresión emocional continúan asociándose especialmente con Educación Infantil y con las mujeres, mientras que los rasgos relacionados con la autonomía, el rendimiento o la capacidad analítica aparecen más ligados a Educación Primaria y a los hombres.
Recuerdan, además, que esta feminización de las primeras etapas educativas tiene profundas raíces históricas y sociales. La investigación explica que la Educación Infantil continúa vinculándose simbólicamente con el ámbito doméstico y maternal, manteniendo una fuerte asociación entre la figura femenina y el cuidado de la infancia. De hecho, el estudio menciona que más del 80% de las personas cuidadoras en España son mujeres y que, según datos de Eurostat, más de 7,7 millones de mujeres europeas de entre 20 y 64 años están fuera del mercado laboral por responsabilidades de cuidado familiar, frente a menos de medio millón de hombres.
El estudio recomienda reforzar la formación en igualdad de género para evitar la reproducción de estereotipos en las aulas.
A juicio de los investigadores, los resultados sugieren que la educación universitaria todavía no está cuestionando suficientemente los estereotipos de género. Incluso advierten de que el hecho de que el futuro profesorado mantenga estas creencias podría contribuir a perpetuar los roles tradicionales entre el alumnado. En este sentido, recuerdan que, según la teoría del aprendizaje social de Bandura, niños y niñas aprenden observando e imitando comportamientos, por lo que el profesorado desempeña un papel fundamental en los procesos de socialización de género.
Por ello, consideran necesario incorporar en la formación universitaria contenidos relacionados con estudios de género, diversidad y equidad, con el objetivo de sensibilizar al futuro profesorado sobre la importancia de no transmitir estereotipos perjudiciales. Asimismo, alertan de que la reproducción de estas ideas puede limitar las aspiraciones académicas y profesionales de niños y niñas, reforzando desigualdades futuras tanto en el ámbito social como laboral.
Fuente.
González-Lopez, V., Gómez-Redondo, S., Romero-González, B., & Soto-Sánchez, A. (2026). Is Teaching a Women’s Thing? Gender Stereotypes in Students of Education Degrees. Educational Psychology, 32, Article-e260452.
