Las intervenciones grupales con EMDR están mostrando reducciones significativas de los síntomas de estrés postraumático, ansiedad y depresión en poblaciones muy diversas, incluyendo niños/as, adolescentes, personal sanitario, cuidadores, migrantes y refugiados. En diferentes estudios se observan mejoras adicionales en la regulación emocional, la resiliencia y, en algunos casos, incluso en el crecimiento postraumático, con beneficios que se mantienen en los seguimientos. El EMDR grupal se muestra como una herramienta adaptable a distintos tipos de trauma —reciente, continuado o colectivo— y útil en poblaciones vulnerables con acceso limitado a recursos terapéuticos.
Así lo indica un estudio publicado en la revista de Psicoterapia y llevado a cabo por las investigadoras Sandra Sanz, Carmen Valiente (ambas de la Facultad de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid) y Regina Espinosa (Facultad HM de Ciencias de la Salud, Universidad Camilo José Cela e Instituto de Investigación Sanitaria HM Hospitales), con el fin de analizar el desarrollo, las aplicaciones y los resultados de los distintos protocolos grupales de EMDR, ofreciendo una síntesis amplia y rigurosa de la literatura reciente y delineando las implicaciones prácticas, limitaciones y direcciones futuras de este campo emergente.

Un área en expansión ante necesidades clínicas crecientes.
Las autoras del estudio señalan que el EMDR se ha consolidado en las últimas décadas como una de las intervenciones con mayor apoyo empírico entre las terapias centradas en el trauma, avalada por guías clínicas internacionales como ISTSS, NICE o la OMS. Más allá de su formato individual, los protocolos grupales surgen para dar respuesta a escenarios donde múltiples personas necesitan ayuda psicológica en un corto periodo de tiempo, desde desastres naturales y guerras hasta emergencias sanitarias o situaciones de estrés continuado.
La evolución hacia el formato grupal comenzó con el desarrollo del Protocolo Grupal e Integrativo de Terapia EMDR (EMDR-IGTP) tras el huracán Paulina en 1997. A partir de ahí, se han generado distintas adaptaciones para poblaciones específicas, como personas expuestas a trauma continuado, grupos infantiles, adolescentes o individuos afectados por trauma reciente que aún no ha podido consolidarse a nivel de memoria. Esta expansión responde a la necesidad de intervenciones que sean accesibles, eficientes y dirigidas a un número elevado de afectados, especialmente en contextos donde los recursos psicológicos son escasos.
Cuatro protocolos grupales: principios comunes y adaptaciones específicas.
El estudio describe cuatro protocolos principales de EMDR grupal y sus particularidades. El Protocolo Grupal e Integrativo de Terapia EMDR (EMDR-IGTP) está diseñado para niños/as, adolescentes y personas adultas tras incidentes críticos recientes y puede aplicarse tanto en grupos pequeños como en intervenciones masivas, de hasta 150 personas. Sus características más distintivas son la incorporación de arteterapia mediante el dibujo y el uso del «Abrazo de la Mariposa» como forma de estimulación bilateral autoadministrada. El protocolo incluye visión a futuro y chequeo corporal, pero no contempla el trabajo con cogniciones negativas ni positivas debido a la diversidad de necesidades presentes en grupos numerosos.
El Protocolo Grupal e Integrativo para Estrés Traumático Continuado (EMDR-IGTP-OTS, por sus siglas en inglés) se orienta a personas expuestas a traumas prolongados en el tiempo. Incluye seis sesiones y adapta la fase de evaluación para trabajar una «película mental» que abarca el pasado, el presente e incluso proyecciones futuras del trauma. Al igual que el EMDR-IGTP, mantiene elementos como el dibujo, el «Abrazo de la Mariposa» y la visión a futuro, sin incluir la instalación de cogniciones positivas.
El Protocolo Grupal de Episodio Traumático (G-TEP, Group Traumatic Episode Protocol) fue desarrollado para traumas recientes. Se basa en la idea de que estos requieren un abordaje diferente, dado que la memoria aún no ha tenido tiempo de consolidarse. Suele aplicarse en grupos más reducidos de adultos, en cuatro sesiones, e incorpora recursos de regulación y estabilización desde el inicio, junto con procedimientos para instalar creencias positivas. A diferencia de los protocolos anteriores, el G-TEP utiliza movimientos oculares y tapping durante el procesamiento y no incluye escaneo corporal en la fase correspondiente.
Por último, el Protocolo de EMDR para el Tratamiento Grupal de Niños comparte elementos con el EMDR-IGTP, aunque incorpora adaptaciones evolutivas específicas. Incluye juegos para romper el hielo, el dibujo del lugar seguro y estrategias simbólicas ajustadas a la edad, manteniendo también el Abrazo de la Mariposa y el uso de la arteterapia. Una diferencia importante es que en este caso sí se instala una cognición positiva, a través de una historia elaborada por el terapeuta y leída mientras los menores realizan el Abrazo de la Mariposa.
Aplicaciones del EMDR grupal en distintas poblaciones.
La revisión reúne estudios que abarcan desde la infancia hasta la edad adulta, pasando por personal sanitario, migrantes, refugiados y otros colectivos vulnerables. En el ámbito infantil y adolescente, los estudios se concentran en menores afectados por experiencias de alto impacto, como terremotos, violencia o pérdidas traumáticas. Los resultados indican reducciones importantes de los síntomas postraumáticos y del distrés, así como mejoras narrativas y emocionales, con efectos más pronunciados cuando las intervenciones se aplican poco después del evento traumático.
Entre el personal sanitario, especialmente, durante la pandemia de la COVID-19, el EMDR grupal ha sido utilizado tanto de forma presencial como online. Los estudios muestran mejoras significativas en la sintomatología postraumática, la ansiedad y la depresión en profesionales que estuvieron expuestos a situaciones de estrés sostenido, duelos acumulados y condiciones de emergencia. En varios casos, las mejorías se mantienen a lo largo de las semanas o meses posteriores, y algunos estudios señalan además un incremento de la resiliencia y del crecimiento postraumático.
En personas migrantes y refugiadas, sometidas a experiencias adversas extremas y a menudo continuadas, los resultados también son positivos. Tanto en migrantes con síntomas de estrés postraumático y depresión mayor como en refugiados expuestos a la guerra y al desplazamiento forzado, el G-TEP ha demostrado reducir de forma significativa los síntomas postraumáticos y depresivos, llegando en algunos casos a disminuir en más del 60% el diagnóstico de TEPT.
En otros colectivos, como cuidadores principales de personas con demencia, adolescentes y jóvenes en confinamiento, o mujeres expuestas a trauma interpersonal prolongado, el EMDR grupal ha mostrado beneficios relevantes. Estos abarcan la reducción del malestar, de la ansiedad y de la depresión, así como mejoras en la regulación emocional o en los síntomas disociativos, con una aceptación alta de la intervención por parte de los participantes.
Resultados globales: una herramienta eficaz y adaptable.
Los estudios seleccionados muestran que el EMDR grupal es eficaz en la reducción de síntomas de estrés postraumático, con mejoras consistentes en ansiedad y depresión en múltiples poblaciones. En muchos casos, los efectos se sostienen en el seguimiento, lo que sugiere una intervención no solo útil a corto plazo, sino capaz de generar cambios estables. La viabilidad del formato online se confirma en tres estudios que lo aplicaron durante la pandemia, lo que amplía las posibilidades de acceso y su utilidad en situaciones donde las sesiones presenciales no son viables.
La revisión subraya la versatilidad del EMDR grupal. La posibilidad de aplicarlo de manera intensiva, breve y en grupos numerosos lo convierte en un recurso valioso en emergencias, desastres o contextos donde existe un número elevado de personas afectadas y pocos profesionales disponibles. La diversidad de protocolos disponibles permite además ajustarlo a distintos tipos de trauma y necesidades de la población, desde el trauma reciente no consolidado hasta el trauma continuado o las secuelas de eventos colectivos.
Implicaciones, limitaciones y retos futuros.
A pesar de los resultados prometedores, la revisión destaca que la literatura sobre EMDR grupal sigue siendo limitada en comparación con el formato individual. Se considera necesario incrementar el número de estudios con diseños rigurosos, muestras más amplias y herramientas validadas, así como realizar seguimientos a largo plazo. Asimismo, sería importante ampliar la investigación sobre los protocolos menos estudiados —como el infantil y el orientado a trauma continuado— y explorar su aplicabilidad en contextos culturales diversos. Las intervenciones en formato online, aunque iniciales, muestran ser viables y eficaces, por lo que también requieren estudios más amplios para comprender su potencial y sus límites.
Conclusión.
El presente estudio presenta un panorama actualizado y completo sobre las intervenciones grupales con EMDR, mostrando su eficacia, su flexibilidad y su capacidad de adaptación a diferentes escenarios de trauma. Los hallazgos coinciden en que el EMDR grupal constituye una herramienta terapéutica valiosa en situaciones de alta demanda asistencial, emergencias sanitarias, desastres naturales y contextos de vulnerabilidad. A medida que la investigación avance y se incorporen nuevos estudios con mayor rigor metodológico, este formato podría consolidarse como una de las intervenciones de referencia para atender el trauma en contextos grupales y colectivos.
Se puede acceder al estudio completo desde la página web de la revista de psicoterapia o bien directamente aquí.
Fuente.
Sanz, S., Valiente, C. y Espinosa, R. (2025). Intervenciones grupales con los protocolos de EMDR: Una revisión narrativa. Revista de Psicoterapia, 36(132), 22-30. https://doi.org/10.5944/rdp.v36i132.45989
