El impacto del estrés y el burnout en profesionales de la seguridad y salud en el trabajo: cuando cuidar a otros pasa factura
03 Jul 2026

El estrés relacionado con el trabajo, la ansiedad y el agotamiento constituyen problemas de salud mental cada vez más extendidos en el entorno laboral, con importantes consecuencias tanto para el bienestar individual como para el funcionamiento de las organizaciones. Estos problemas no solo afectan a sectores tradicionalmente considerados de alto impacto emocional —como la sanidad, la educación o los servicios sociales—, sino que también inciden en profesiones cuya labor implica una elevada responsabilidad, una constante toma de decisiones y una interacción continua con múltiples niveles organizativos. Entre ellas, destaca la de los y las profesionales de la seguridad y salud en el trabajo (SST), cuya función resulta clave para garantizar entornos laborales seguros, saludables y conformes a la normativa vigente.

Sin embargo, la creciente complejidad de sus responsabilidades, junto con la presión derivada de factores organizativos, legislativos y tecnológicos, sitúa a estos/as profesionales en una posición de especial vulnerabilidad frente a problemas de salud mental como el estrés crónico, la ansiedad o el burnout.

Así se desprende de un artículo publicado en Health & Safety Review, a través del cual se analiza la prevalencia del estrés y el agotamiento entre los profesionales de la SST, así como los factores que contribuyen a su aparición y las posibles estrategias para su prevención y abordaje.

profesionales de la seguridad y salud en el trabajo
Fuente: freepik. Autoría: rawpixel.com. Descarga: 17/04/26.
Los y las profesionales que cuidan la salud laboral también están expuestos a una elevada presión y desgaste psicológico.

El texto pone de relieve una paradoja relevante desde la perspectiva psicológica y organizacional: los y las profesionales encargados/as de velar por la seguridad, el bienestar y la salud mental del personal laboral son, a su vez, susceptibles de experimentar elevados niveles de estrés y agotamiento. Esta situación resulta particularmente significativa si se tiene en cuenta que una parte esencial de su labor implica la gestión de riesgos relacionados con la salud mental en otros trabajadores, lo que añade una dimensión adicional de carga emocional y responsabilidad.

En este sentido, el artículo subraya que, aunque la investigación sobre estrés y burnout se ha centrado tradicionalmente en profesiones de atención directa a personas, el trabajo en SST comparte con ellas un elemento común: la necesidad de invertir una gran cantidad de energía emocional en la interacción con otros y en la toma de decisiones que afectan directamente a la seguridad y la salud de las personas. A ello se suma la obligación de garantizar el cumplimiento de una legislación en constante evolución y de asegurar que los trabajadores regresen a casa sanos y salvos cada día, lo que incrementa notablemente la presión psicológica asociada al puesto.

Impacto de la pandemia de COVID-19 en la salud mental de los y las profesionales de la SST.

Uno de los factores que el artículo identifica como especialmente relevante en el incremento del estrés y el agotamiento en estos/as profesionales es la pandemia de la COVID-19. Durante este periodo, las exigencias sobre los y las responsables de seguridad y salud laboral se intensificaron de forma significativa, debido a la necesidad de adaptarse a normativas cambiantes y a la incertidumbre constante.

Tal y como recoge el artículo, numerosos profesionales experimentaron una sensación de desgaste derivada de tener que responder a parámetros que cambiaban de manera continua, hasta el punto de que el trabajo realizado un día podía quedar obsoleto al siguiente. Esta situación generó una sobrecarga psicológica considerable, que en algunos casos llevó a planteamientos de jubilación anticipada tras la pandemia.

Los estudios realizados en este contexto evidencian que el impacto del estrés laboral ha sido notable en la población trabajadora en general. Por ejemplo, en el Reino Unido se estimó que en 2024/2025 había 964.000 trabajadores/as afectados/as por estrés, depresión o ansiedad relacionados con el trabajo, con una media de 22,9 días perdidos por caso. Estos datos reflejan la magnitud del problema y permiten contextualizar la situación de los y las profesionales de la SST dentro de una tendencia más amplia.

Prevalencia del burnout en profesionales de seguridad y salud laboral.

A pesar de la relevancia del problema, el artículo destaca la escasez de investigaciones centradas específicamente en los y las profesionales de la seguridad y la salud laboral. No obstante, se menciona un estudio realizado en China en 2021 con 526 profesionales de seguridad, cuyos resultados apuntan a una elevada prevalencia de burnout en este colectivo.

En concreto, el 98,3% de los participantes experimentaban distintos niveles de agotamiento laboral, caracterizado por tres dimensiones principales: agotamiento psicológico y emocional, falta de realización personal y despersonalización. Aunque los autores de dicho estudio advierten de que la muestra no es representativa de la población general, los resultados sugieren la existencia de un riesgo significativo que merece ser investigado con mayor profundidad.

Desde el punto de vista conceptual, el artículo recoge la definición de burnout de la Organización Mundial de la Salud, que lo describe como un fenómeno ocupacional derivado del estrés crónico no gestionado en el trabajo. A diferencia del estrés, que puede ser puntual, el burnout se desarrolla a lo largo del tiempo y afecta a la capacidad de funcionamiento de la persona, generando una sensación de desconexión y agotamiento persistente.

Factores de riesgo: exigencias, responsabilidad y falta de recursos.

El análisis de los factores que contribuyen al estrés y al burnout en estos/as profesionales constituye uno de los aspectos centrales del artículo. Entre los principales elementos identificados destacan:

  • En primer lugar, la elevada carga de trabajo y la presión asociada a la responsabilidad de garantizar la seguridad de los trabajadores. Esta responsabilidad implica no solo la prevención de riesgos, sino también la gestión de situaciones críticas, lo que puede generar una carga emocional considerable.
  • En segundo lugar, la amplitud del rol profesional. Los/as profesionales de la SST suelen tener que abordar una gran variedad de tareas, desde la evaluación de riesgos hasta la formación, la supervisión y la gestión documental. Esta diversidad de funciones, combinada con la expectativa de «saberlo todo», puede generar una sensación de sobrecarga y falta de control.
  • Otro factor relevante es la limitación de tiempo y recursos. El artículo recoge testimonios de profesionales que señalan la falta de personal y de tiempo para planificar adecuadamente las actividades, lo que incrementa la presión y dificulta la gestión eficaz del trabajo.
  • Asimismo, la necesidad de adaptarse continuamente a cambios en la legislación, las tecnologías y los procesos de trabajo constituyen una fuente adicional de estrés. Esta exigencia de actualización constante requiere un esfuerzo continuo de aprendizaje y adaptación, que puede resultar especialmente exigente desde el punto de vista psicológico.
  • A estos factores se suman otros como las dificultades de comunicación, sobre todo, en contextos multiculturales, y la incorporación de nuevas responsabilidades relacionadas con el bienestar, la salud mental o la sostenibilidad, sin una reducción proporcional de las tareas previas.
Fuente: Magnific. Autoría: drazen zigic. Descarga: 01/07/26.
Consecuencias psicológicas: ansiedad, agotamiento y deterioro del bienestar.

Las experiencias recogidas en el artículo ilustran de forma clara las consecuencias psicológicas de estas condiciones de trabajo. Entre ellas, se incluyen síntomas de ansiedad, agotamiento emocional y dificultades para el funcionamiento diario.

Uno de los casos descritos es el de un profesional que, tras un periodo prolongado de alta exigencia laboral y personal, llegó a experimentar lo que se describe como «ansiedad depresiva» (depressive anxiety), requiriendo una baja laboral de cuatro meses y un proceso de reincorporación progresiva. Este ejemplo pone de manifiesto la importancia de reconocer a tiempo los signos de deterioro de la salud mental y de contar con sistemas de apoyo adecuados.

Otro caso refleja el impacto psicológico y emocional de la pandemia en una profesional que, a pesar de liderar iniciativas de salud mental en su organización, no recibía apoyo para su propio bienestar, lo que evidencia la necesidad de abordar estos problemas desde una perspectiva organizacional y no únicamente individual.

Estrategias de prevención y abordaje: apoyo, formación y herramientas digitales.

El artículo no se limita a describir el problema, sino que también propone diversas medidas para prevenir y gestionar el estrés y el burnout en los profesionales de la seguridad y la salud laboral. Entre ellas, destaca la importancia del coaching y la mentoría como herramientas para apoyar el desarrollo profesional y facilitar la gestión de las demandas del puesto. La existencia de relaciones de apoyo y confianza puede contribuir a reducir el impacto del estrés y a mejorar el bienestar psicológico. Asimismo, se subraya el papel de la formación y la experiencia en la reducción de los factores de riesgo, al permitir a los/as profesionales desarrollar estrategias más eficaces para afrontar situaciones complejas.

En el ámbito organizacional, el artículo pone el acento en la necesidad de mejorar la «madurez digital» de las organizaciones, mediante la implementación de herramientas tecnológicas que permitan automatizar tareas administrativas y liberar tiempo para actividades de mayor valor, como la prevención de riesgos y la promoción de la cultura de seguridad.

Igualmente, se resalta la trascendencia de fomentar una cultura organizacional en la que los profesionales se sientan cómodos para expresar sus dificultades y pedir ayuda, así como de formar a los mandos intermedios para que puedan detectar señales de alerta y responder de manera adecuada.

Desde el punto de vista clínico, se mencionan intervenciones como la terapia cognitivo-conductual (CBT) y el counselling, así como, en algunos casos, la necesidad de un periodo de desconexión total del trabajo para facilitar la recuperación.

Conclusión: una llamada a la acción en el ámbito de la salud mental laboral.

En conjunto, el artículo pone de manifiesto que los y las profesionales de la seguridad y salud en el trabajo no son inmunes a los problemas de salud mental que ellos mismos ayudan a prevenir en otros/as trabajadores/as. Por el contrario, su posición los sitúa en un contexto de alta exigencia que requiere una atención específica desde el punto de vista psicológico y organizacional.

La evidencia disponible, aunque limitada, apunta a un riesgo significativo de estrés y burnout en este colectivo, lo que subraya la necesidad de desarrollar investigaciones más amplias y de implementar estrategias de prevención y apoyo adaptadas a sus necesidades.

En este sentido, el reconocimiento de estos problemas y la adopción de medidas concretas para abordarlos no solo contribuirán al bienestar de estos profesionales, sino que también redundarán en una mejora de la seguridad y la salud en el conjunto de las organizaciones.


Fuente.

Kirbi, M. (2026). Are stress and burnout a risk to health and safety professionals? Health and Safety Review, April 2026, pp. 21-26. Recuperado de: https://osha.europa.eu/sites/default/files/documents/Health-Safety-Review-Stress-Burnout-April-2026.pdf

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