Hacia un paradigma más holístico e integrado en la Psicología de Emergencias
06 May 2026

La Psicología de Emergencias necesita redefinir sus bases metodológicas y avanzar hacia un paradigma más holístico e integrado que contemple la interacción entre los niveles individual, comunitario y social en la gestión de crisis. Así lo afirma una revisión sistemática publicada en la revista Frontiers in Psychology y desarrollada por investigadores italianos, con el objetivo de analizar las principales metodologías de intervención empleadas en el campo de la psicología de emergencias y describir su estado actual de desarrollo.

Una disciplina en expansión.

La revisión parte de un diagnóstico claro: el rápido desarrollo de la Psicología de Emergencias, nutrido por aportaciones clínicas, comunitarias e interculturales, ha generado una notable fragmentación metodológica, dificultando la consolidación de una identidad disciplinar unificada. Mientras las guías internacionales del Comité Permanente Interagencial (IASC, por sus siglas en inglés) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) promueven un enfoque integrado que combina lo clínico con lo psicológico, lo social y lo comunitario, otros modelos priorizan la prevención del trastorno de estrés postraumático o la formación de profesionales de primera línea, generando una diversidad de prácticas difícil de armonizar

Ante esta dispersión, los autores se han planteado cuatro preguntas clave: (1)¿Qué tipos de intervenciones existen? (2)¿Cuáles son los elementos comunes y diferenciadores entre ellas? (3)¿Cuál es su dirección y propósito principal? (4)¿Qué metodologías y estrategias se emplean en la práctica?

El objetivo último es esbozar un mapa general de las metodologías de intervención que se utilizan en la actualidad, que pueda ser de utilidad para los y las profesionales que buscan definir con mayor precisión las aportaciones específicas de esta área de la psicología aplicada.

Foto: freepik. Diseño: freepik. Fecha: 22/10/25
Método y alcance del estudio.

La investigación se ha desarrollado mediante una revisión sistemática de la literatura publicada entre 2014 y 2025 en las bases de datos Scopus, ScienceDirect y PubMed. De un total inicial de 854 artículos, tras aplicar los criterios de inclusión (artículos en inglés, indexados, con foco en psicología de emergencias y metodologías de intervención), se han seleccionado finalmente 27 estudios.

Los cinco enfoques principales de intervención en psicología de emergencias.

Los estudios se han agrupado en cinco grandes clústeres que recogen los principales enfoques de intervención en psicología de emergencias actuales.

1. Metodologías para el desarrollo de habilidades de afrontamiento

El primer grupo de estudios aborda las estrategias para fortalecer las competencias de afrontamiento y adaptación ante emergencias, especialmente, en profesionales sanitarios y equipos de primera línea de respuesta.

Durante la pandemia de la COVID-19, investigaciones como la de Gálvez-Herrer et al. (2021) evidenciaron que el equilibrio entre demandas laborales y recursos disponibles fue determinante para prevenir problemas de salud mental, como el burnout, la ansiedad y la depresión entre el personal sanitario.

Otros estudios, como el de Iqbal et al. (2022), mostraron la eficacia de los talleres prácticos de preparación ante desastres en la mejora de la autoeficacia y la percepción de competencia de los participantes, destacando el valor del aprendizaje experiencial frente a la mera formación teórica.

Asimismo, Rossi et al. (2021) analizaron en Italia el impacto de los grupos de apoyo «Pronfo Psy – COVID-19», que demostraron cómo el intercambio estructurado de experiencias entre profesionales, a través de grupos de apoyo y reflexión, demostró ser eficaz para aliviar el estrés individual y fortalecer estrategias colectivas de afrontamiento. Por último, Foster et al. (2019) ampliaron la mirada al entorno familiar, proponiendo estrategias cognitivo-conductuales que integran a todo el núcleo en la respuesta psicológica ante emergencias pediátricas.

2. Metodologías para la adaptación social

El segundo clúster se centra en la resiliencia organizacional y comunitaria. El estudio piloto de Giordano et al. (2022), desarrollado en una «zona roja» italiana durante la pandemia, evaluó el programa «R2 Resilience», destacando la influencia de factores protectores como el optimismo, la flexibilidad organizativa y la calidad de las relaciones interpersonales.

Por su parte, Hakkim y Deb (2023) demostraron la relevancia del voluntariado local y la descentralización en la gestión de catástrofes en India, reivindicando un enfoque de abajo hacia arriba que fortalezca la participación ciudadana y el liderazgo comunitario. En conjunto, ambos trabajos sostienen un nuevo paradigma de adaptación social en situaciones de crisis, que combina el fortalecimiento del liderazgo con el empoderamiento de las comunidades.

3. Metodologías de apoyo y asistencia psicológica

El tercer grupo agrupa intervenciones centradas en el apoyo psicológico a supervivientes, con un enfoque que trasciende la terapia individual para incluir el trabajo grupal y comunitario.

En el estudio de Stancombe et al. (2022), los grupos de supervivientes del atentado de Manchester (2017) mostraron beneficios duraderos sobre la autoestima y la recuperación emocional. A su vez, James et al. (2020) validaron en Haití una intervención que combina discusión emocional y entrenamiento práctico en preparación ante desastres, con resultados positivos en cohesión social y resiliencia. La revisión de Brooks et al. (2016), por su parte, subrayó la necesidad de mantener apoyo psicológico grupal antes, durante y después de la emergencia, evidenciando la importancia de un acompañamiento continuo.

Este conjunto de investigaciones propone una evolución del apoyo psicológico desde el individuo hacia procesos colectivos, que integren el refuerzo emocional con la capacitación práctica.

4. Metodologías de diagnóstico clínico: más allá de la patología

Aproximadamente, la mitad de los estudios analizados pertenecen a este clúster, centrado en la evaluación diagnóstica y la prevención de trastornos mentales posteriores a la crisis.

Investigaciones como la de Guldner et al. (2023) evidencian la vulnerabilidad al trastorno por estrés postraumático entre profesionales sanitarios expuestos a emergencias masivas, mientras que Vincent et al. (2023) confirmaron el papel clave del apoyo social en la recuperación de víctimas de atentados terroristas.

Schenk et al. (2017) identificaron factores de riesgo específicos para el trastorno por estrés postraumático en personal sanitario tras el terremoto de Wenchuan, proponiendo su integración en los programas de rescate. Otras investigaciones, como las de Feingold et al. (2022) y Liu et al. (2024), introducen un enfoque innovador al estudiar el crecimiento postraumático y la influencia del apoyo espiritual y profesional, abriendo paso a una visión más positiva y evolutiva de la salud mental en emergencias.

En paralelo, la literatura sobre Primeros Auxilios Psicológicos sigue siendo ambivalente: aunque algunos resultados respaldan su utilidad, otros cuestionan su eficacia preventiva y su rigor metodológico, planteando la necesidad de evaluaciones más sólidas.

5. Metodologías para la construcción de redes entre servicios locales

Finalmente, el quinto grupo recoge los enfoques destinados a tejer redes intersectoriales e interdisciplinarias que permitan respuestas coordinadas en situaciones de emergencia.

Los trabajos de Dückers et al. (2017, 2018) subrayan la importancia de la colaboración entre profesionales, voluntarios y autoridades en la atención psicológica y social tras la vivencia de un desastre.

En China, Xi et al. (2019) propusieron un sistema de intervención basado en equipos integrados y gestión unificada, mientras que Landa-Ramírez y Murillo-Cruz (2019) abogaron por la inclusión de la psicología en la medicina de urgencias como elemento esencial del cuidado al paciente. Por último, Thoburn et al. (2014) reivindicaron un enfoque sistémico y comunitario, que combine la atención clínica del trastorno por estrés postraumático con el fortalecimiento de los recursos interpersonales y familiares.

En conjunto, este clúster refuerza la necesidad de estructuras colaborativas y contextualmente adaptadas, que integren tanto los servicios formales como los apoyos comunitarios informales.

Hacia una psicología de emergencias más integrada.

Tal y como señalan los investigadores, de esta revisión se desprende una clara necesidad de transformación disciplinar. En este sentido, advierten del riesgo de subordinar la psicología de emergencias al modelo biomédico -centrado casi exclusivamente en el diagnóstico y la prevención de la psicopatología-, y que pierda su capacidad de gestionar las interacciones humanas y sociales propias del contexto de emergencia.

Sus autores sostienen que la psicología de emergencias debe superar la visión medicalizada y centrada en el individuo, integrando los niveles organizativo, social y comunitario en sus prácticas. Ello implica reconocer el papel de los líderes, los equipos, las familias y las redes sociales en la gestión de crisis y en la recuperación posterior.

Asimismo, recogen una serie de recomendaciones, entre ellas, las siguientes:

  • Promover enfoques interdisciplinarios que involucren a psicólogos, médicos, trabajadores sociales y personal de protección civil.
  • Potenciar los recursos comunitarios y el voluntariado local, como pilares de resiliencia colectiva.
  • Incluir formación práctica, simulaciones y ejercicios preventivos en la capacitación de profesionales.
  • Desarrollar protocolos de intervención propios de la psicología de emergencias, que no dependan del modelo médico tradicional.
Limitaciones y futuras líneas de investigación.

Los autores reconocen que su revisión se ha centrado únicamente en artículos en inglés publicados en la última década, lo que ha podido excluir estudios relevantes en otros idiomas o con enfoques distintos. También señalan que una ampliación de las palabras clave podría haber identificado nuevos tipos de intervenciones, especialmente, de carácter más comunitario. De cara al futuro, proponen ampliar los estudios longitudinales, mejorar los diseños metodológicos y evaluar de manera más precisa la efectividad de intervenciones como los Primeros Auxilios Psicológicos, así como explorar nuevas formas de colaboración interdisciplinaria y comunitaria.

Conclusión.

El estudio concluye apuntando a un cambio de paradigma necesario: avanzar hacia una psicología de emergencias integral, comunitaria y proactiva, capaz de articular la salud mental individual con la resiliencia colectiva, y de situar la intervención psicológica como eje central en la gestión social de las crisis.


Fuente.

Romanelli, M., Taddeo, F., Turchi, G.P. & Iudici, A. (2025). State of the art on the main intervention methodologies in the field of emergency psychology: a systematic review. Frontiers in Psychology, 16. doi: 10.3389/fpsyg.2025.1597897

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