El 24,7% de los y las estudiantes de 14 a 18 años ha realizado algún episodio de consumo intensivo de alcohol en el último mes, mientras que el 11,6% ha consumido cannabis durante ese mismo período. Asimismo, aplicando los criterios del DSM-5, el 5,2% de los y las adolescentes presenta un posible trastorno por uso de videojuegos. Los nuevos datos muestran también que el consumo de drogas ilegales en el último mes entre adolescentes se sitúa en el 12,3%.
Estos son algunos de los datos recogidos en el Informe de Indicadores clave sobre drogas y adicciones 2026, publicado por el Observatorio Español de las Drogas y las Adicciones (OEDA), dependiente de la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas. El documento da continuidad al sistema de indicadores desarrollado para ofrecer una visión sintética de la evolución de las adicciones en España y servir como herramienta de seguimiento, análisis y apoyo a la toma de decisiones.
Tal y como señala el informe, la información se estructura en cuatro grandes ámbitos: adolescencia, consumo en población adulta, consumo problemático y adicción, y otros indicadores relacionados con las drogas y las adicciones. Algunos de estos indicadores se encuentran todavía en fase de desarrollo y otros podrán revisarse y mejorarse en futuras ediciones.

A continuación, resumimos los principales datos expuestos en este informe:
1. Consumo de sustancias psicoactivas y conductas con potencial adictivo en la adolescencia
El documento recuerda que la adolescencia constituye una etapa de crecimiento, exploración y asunción de riesgos, en la que algunas conductas pueden contribuir al desarrollo de la identidad y la independencia, mientras que otras pueden tener efectos adversos sobre la salud y el bienestar.
En esta etapa, además, el cerebro continúa desarrollándose hasta los 25 años y tanto este órgano como el hígado y el páncreas siguen madurando. El informe advierte específicamente de que el alcohol, a cualquier dosis, interfiere con el desarrollo madurativo del Sistema Nervioso Central, produciendo déficits relacionados con la capacidad de concentración y la resolución de tareas, y señala que el inicio precoz del consumo influye en el desarrollo de patrones de consumo problemático y de adicción.
Los nuevos datos de la Encuesta sobre Uso de Drogas en Enseñanzas Secundarias en España (ESTUDES) 2025, realizada entre estudiantes escolarizados de 14 a 18 años, muestran que el 51,8% ha consumido alcohol durante el último mes, frente al 56,6% registrado en 2023. Se mantiene así el descenso observado respecto a años anteriores y se alcanza el porcentaje más bajo de toda la serie presentada en el informe, que comienza en 2008.
Asimismo, el 24,7% de los y las adolescentes ha realizado algún episodio de consumo intensivo de alcohol o binge drinking en el último mes, frente al 28,2% registrado en 2023. El informe considera consumo intensivo la ingesta de cinco o más bebidas alcohólicas a lo largo de un intervalo aproximado de dos horas.
El consumo de cannabis en el último mes desciende hasta el 11,6% entre los y las estudiantes de 14 a 18 años.
Aplicando los criterios del DSM-5 —presencia de cinco o más criterios de los incluidos para el Internet Gaming Disorder—, el 5,2% de los y las adolescentes presenta un posible trastorno por uso de videojuegos, un porcentaje prácticamente estable respecto al 5,1% registrado en 2023.
En cuanto a las drogas ilegales, entendidas como el consumo autodeclarado de una o más sustancias entre inhalables volátiles, cannabis, cocaína en polvo o base, heroína, anfetaminas, éxtasis, alucinógenos y GHB, el porcentaje de adolescentes que afirma haberlas consumido durante el último mes se sitúa en el 12,3% en 2025, frente al 16,5% de 2023.
Concretamente, el consumo de cannabis durante el último mes desciende del 15,6% en 2023 al 11,6% en 2025. Paralelamente, aumenta la percepción del riesgo asociado a esta sustancia: el 94,1% considera que fumar cannabis habitualmente puede ocasionar problemas y el 72,1% percibe riesgo en su consumo ocasional, frente al 92,7% y el 64,0%, respectivamente, registrados en 2023.
2. Consumo de sustancias psicoactivas y conductas con potencial adictivo en población general
En este apartado, el OEDA recuerda que el consumo de sustancias adictivas no implica necesariamente un consumo problemático ni una adicción, al igual que la práctica de juegos no desemboca siempre en un problema. No obstante, en función de su frecuencia e intensidad y de las características personales, algunas personas pueden terminar desarrollándolo.
Según los datos de la Encuesta sobre Alcohol y Drogas en España (EDADES) 2024, realizada entre personas de 15 a 64 años, la proporción de población adulta que llevó a cabo un consumo episódico intensivo (binge drinking) de alcohol durante el último mes se sitúa en el 16,0%, frente al 15,4% de 2022. En esta encuesta se define como el consumo de cinco o más bebidas alcohólicas en hombres o cuatro o más en mujeres, en la misma ocasión o en un intervalo de dos horas.
El 11,8% de la población adulta declara haber consumido drogas ilícitas durante el último mes
En relación con los medicamentos con potencial adictivo utilizados sin receta, el 1,8% de las personas de 15 a 64 años ha consumido hipnosedantes sin prescripción durante el último año, frente al 1,3% de 2022. El consumo de fármacos opiáceos sin receta alcanza el 1,0%, frente al 0,6% registrado tanto en 2020 como en 2022.
Por otro lado, el porcentaje de personas adultas que declara haber consumido drogas ilícitas en el último mes asciende al 11,8%, frente al 9,2% de 2022. En cuanto al cannabis, el 2,5% señala haberlo consumido diariamente o casi a diario durante el último mes, frente al 2,8% de 2022.
Respecto a la cocaína, el 2,3% de la población de 15 a 64 años declara haber consumido cocaína en polvo durante el último año, mientras que el consumo de cocaína base se sitúa en el 0,2%.
3. Consumo problemático y adicción: alcohol, juego, drogas ilícitas y derivación a tratamiento
El informe advierte de la dificultad de estimar cuántas personas desarrollan un consumo problemático o una adicción a una sustancia o conducta. Entre otros factores, señala el estigma, que puede llevar a ocultar el problema, así como la ausencia de registros poblacionales. Por este motivo, las estimaciones se realizan a partir de encuestas y registros de determinados episodios.
Para valorar el consumo de riesgo de alcohol, se utiliza el cuestionario AUDIT (Alcohol Use Disorders Identification Test), considerando consumo de riesgo una puntuación igual o superior a 8 en hombres y a 6 en mujeres. Los últimos datos sitúan en el 6,0% la proporción de personas adultas con consumo de riesgo de alcohol, el mismo porcentaje que en 2022.
El posible juego problemático o trastorno por juego se sitúa en el 1,4% y el consumo problemático de cannabis, también en el 1,4%
En relación con el juego problemático o trastorno por juego, y aplicando los criterios incluidos para el Gambling Disorder en el DSM-5, el porcentaje se sitúa en el 1,4% de las personas adultas, frente al 1,7% registrado en 2022.
En cuanto al consumo problemático de cannabis, evaluado mediante el Cannabis Abuse Screening Test (CAST), la prevalencia se sitúa igualmente en el 1,4%, frente al 1,9% de 2022. El informe considera consumo problemático una puntuación igual o superior a 4 sobre un total de 6 puntos en este cuestionario.
Por su parte, la proporción de personas adultas con trastorno por consumo de cocaína —considerando como tal haber consumido esta sustancia durante 30 o más días en el último año— alcanza el 0,4% en 2024, mientras que la estimación correspondiente al trastorno por consumo de heroína desciende al 0,14% en 2024, frente al 0,16% registrado en 2023.
El 41,9% de quienes inician tratamiento son derivados por servicios sanitarios, sociales u otros servicios públicos
De acuerdo con el indicador de inicios de tratamiento notificado por las comunidades autónomas, en 2024 el 41,9% de las personas que iniciaron tratamiento por un trastorno por uso de sustancias fueron derivadas por servicios sanitarios, servicios sociales, servicios de sanidad penitenciaria y prisiones, o servicios legales y de justicia, un porcentaje prácticamente estable respecto al 42,0% de 2023.
4. Otros indicadores clave relacionados con las drogas y las adicciones
En este último apartado, el OEDA reúne diversos indicadores que no encajan directamente en las secciones anteriores, pero que permiten conocer mejor el impacto sanitario y social de las drogas y las adicciones, además de aportar información sobre determinados grupos de población.
Entre ellos se encuentra la proporción de conductores implicados en siniestros mortales que dieron positivo en las pruebas de alcohol, que aumenta del 26,1% en 2023 al 27,6% en 2024. El informe precisa que estos datos no incluyen Cataluña ni el País Vasco y tampoco incorporan a los conductores fallecidos en el momento del siniestro ni a la mayoría de quienes fueron evacuados de urgencia por lesiones graves.
En cuanto a las urgencias hospitalarias, la proporción de visitas relacionadas con el uso de fármacos opiáceos y otros opiáceos distintos de la heroína se sitúa en el 2,9% en 2024, frente al 3,5% de 2023. El documento incluye también la evolución de las defunciones por cirrosis y otras enfermedades crónicas del hígado hasta 2024.
En 2024 se registraron 1.482 admisiones a tratamiento de personas que se habían inyectado sustancias psicoactivas durante los últimos 12 meses
La cobertura del tratamiento sustitutivo de opioides entre las personas con trastorno por uso de heroína alcanza el 99% en 2024, porcentaje que el OEDA trunca en ese valor cuando la estimación lo supera. Por otro lado, el número de personas admitidas a tratamiento por abuso o dependencia de sustancias psicoactivas que se habían inyectado durante los últimos 12 meses aumenta de 1.370 en 2023 a 1.482 en 2024.
De acuerdo con el Sistema de Información sobre Nuevos Diagnósticos de VIH, del Centro Nacional de Epidemiología del Instituto de Salud Carlos III, el número de casos de VIH entre personas que se inyectan drogas desciende de 55 en 2023 a 50 en 2024.
Nuevos datos sobre el consumo de alcohol durante el embarazo y la mortalidad asociada a las drogas.
Asimismo, el nuevo informe incorpora como indicador la prevalencia de consumo de alcohol alguna vez entre mujeres embarazadas, que se sitúa en el 1,6% en 2024, el mismo porcentaje registrado en 2022 y por encima del 1,2% de 2020. Estos datos proceden de la encuesta EDADES. Este indicador supone una novedad respecto a la edición anterior, que recogía, en su lugar, la proporción de madres de recién nacidos sanos que referían no haber consumido alcohol durante el embarazo, a partir de una fuente de información diferente. Por este motivo, los datos de ambos indicadores no son directamente comparables
Finalmente, el documento actualiza hasta 2024 la serie relativa a las muertes por reacción aguda adversa a drogas. El informe advierte de que este indicador ha experimentado distintos cambios metodológicos y de cobertura a lo largo del tiempo: desde 2022, el Registro Específico de Mortalidad alcanza el 100% de cobertura territorial y, a partir de 2021, los datos nacionales proceden exclusivamente de este registro. Por este motivo, las cifras de diferentes períodos deben interpretarse teniendo en cuenta estas modificaciones.
Fuente
OEDA (2026). Indicadores clave sobre drogas y adicciones, 2026. Madrid: Ministerio de Sanidad, Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, Observatorio Español de las Drogas y las Adicciones.
