La ansiedad ante los exámenes es un problema frecuente que afecta significativamente al bienestar psicológico de los/as estudiantes. En España, aunque no se dispone de estudios epidemiológicos amplios y recientes que permitan establecer una prevalencia nacional específica de la ansiedad ante los exámenes en alumnado de Educación Secundaria y Bachillerato, la evidencia disponible indica que se trata de una dificultad relevante en estas etapas educativas. En este sentido, trabajos previos estiman que, entre el 15% y el 25% del estudiantado, presentaría niveles elevados de ansiedad ante los exámenes (Escalona y Miguel-Tobal, 1996, citados en Torrano-Martínez et al., 2017), una cifra que, pese a su antigüedad, continúa utilizándose como referencia ante la ausencia de estudios epidemiológicos más recientes en este ámbito.
Asimismo, investigaciones posteriores realizadas con muestras amplias de adolescentes en España han confirmado la elevada presencia de este problema y han identificado factores de especial vulnerabilidad. En particular, diversos estudios han encontrado que las chicas presentan niveles más altos de ansiedad ante los exámenes que los chicos, así como una mayor intensidad de los síntomas, y que la ansiedad tiende a incrementarse en cursos superiores de la Educación Secundaria Obligatoria, sobre todo, en etapas próximas a la transición académica (Torrano-Martínez et al., 2017; Torrano et al., 2020). Estos hallazgos apuntan a la influencia de variables como la presión académica, las expectativas de rendimiento y la proximidad de decisiones educativas relevantes, factores que adquieren una especial relevancia en contextos evaluativos de alta exigencia.

En este sentido, estudios recientes también subrayan la relación entre la ansiedad y el rendimiento académico, así como el impacto de los cambios educativos y sociales posteriores a la pandemia en el aumento del malestar psicológico y emocional en el alumnado (OECD, 2025; Filgueira Arias y Gato Bermúdez, 2026). Todo ello, sugiere que la ansiedad ante los exámenes no constituye un fenómeno aislado, sino que se enmarca en un contexto más amplio de creciente preocupación por la salud mental en población infanto-juvenil. En esta línea, algunos estudios en población infantil en España sitúan la prevalencia de ansiedad escolar en porcentajes relevantes, lo que pone de manifiesto la presencia temprana del malestar psicológico y emocional en el contexto educativo (Fernández-Sogorb et al., 2021).
Se trata de un tipo de ansiedad situacional que puede surgir antes, durante o después de una prueba, y que puede llegar a interferir de forma importante con el rendimiento académico, impactando tanto en la salud mental como física, si no se aborda adecuadamente.
En estas fechas clave, en las que miles de estudiantes de todas las comunidades autónomas se presentan a la PAU, la Prueba de Acceso a la Universidad (denominada hasta este año 2025, EBAU -examen de Evaluación de Bachillerato para el Acceso a la Universidad- y EvAU en algunas comunidades), un examen que se desarrolla durante varios días y que deben superar para poder acceder a estudios oficiales de grado en la universidad, muchos/as de ellos/as pueden verse desbordados/as de forma importante y experimentar ansiedad.
A este respecto, los expertos coinciden en destacar la importancia de reconocer los síntomas, comprender sus causas y aplicar estrategias psicológicas eficaces para reducir su impacto.
¿Qué es la ansiedad ante los exámenes?
La ansiedad ante los exámenes se define como una reacción emocional de tensión, preocupación y miedo provocada por una situación evaluativa. A menudo se manifiesta mediante síntomas físicos como palpitaciones, sudoración, dificultad para respirar, respiración acelerada, fatiga, temblores o tensión muscular, que pueden ir acompañados de síntomas cognitivos como pensamientos negativos e intrusivos («voy a suspender», «no puedo memorizar nada», etc.), dificultad para concentrarse, confusión, bloqueo mental o sensación de fracaso inminente, y de síntomas emocionales y conductuales, tales como enfado, irritabilidad, llanto, evitación, etc.
Tal y como señalan diferentes guías internacionales, esta respuesta combina componentes fisiológicos, cognitivos y conductuales que interactúan entre sí, pudiendo intensificarse si la persona interpreta la situación como una amenaza y duda de sus propios recursos para afrontarla.
No se trata simplemente de nerviosismo previo a una prueba —una reacción esperable y natural—, sino de un nivel de ansiedad que supera la capacidad adaptativa de la persona y puede generar bloqueos significativos. Este tipo de ansiedad puede aparecer incluso en personas que han estudiado adecuadamente, y puede volverse cíclica si no se interrumpe. Identificar los síntomas es fundamental para poder intervenir a tiempo.
Las causas de esta ansiedad son múltiples. Entre ellas, destacan las siguientes:
- Altas expectativas propias o externas: ya sean familiares, escolares o sociales.
- Miedo al fracaso: principalmente, en estudiantes con una alta autocrítica.
- Falta de preparación o planificación: que genera inseguridad real y percibida.
- Experiencias negativas anteriores: como exámenes fallidos o situaciones en las que han pasado por una mala experiencia.
- Comparación social: con compañeros/as que parecen tener más éxito o serenidad.
- Perfeccionismo y autoexigencia excesiva.
A estos factores se añaden otros identificados en la literatura reciente, como la incertidumbre sobre el futuro académico, la presión por acceder a determinados estudios universitarios o la percepción de que el resultado del examen condiciona el proyecto vital, aspectos especialmente relevantes en pruebas como la PAU.
Desde la perspectiva psicológica, este tipo de ansiedad se relaciona con un estilo de pensamiento catastrofista y una baja tolerancia a la frustración. Algunas investigaciones la asocian, en algunos casos, con trastornos de ansiedad generalizada o fobia social.
Estrategias para afrontar la ansiedad ante los exámenes.
La ansiedad ante los exámenes es una reacción comprensible y, en cierta medida, natural. Sin embargo, cuando se convierte en una barrera para el aprendizaje y el bienestar, requiere atención. Aplicando estrategias de autocuidado, regulación emocional y planificación, puedes reducir su impacto y recuperar el control.
A continuación, recogemos una serie de pautas y estrategias que te pueden ayudar a gestionar el nerviosismo y la ansiedad previos a una prueba:
1. Prepara un plan realista y flexible
Organiza tu calendario de estudio con antelación. No se trata de memorizar todo en un solo día, sino de dividir el contenido en bloques asumibles. Alterna sesiones de estudio con pausas, y no olvides incluir momentos de descanso, ocio y sueño.
2. Practica técnicas de relajación
Antes del examen, y también durante el estudio, dedica unos minutos a respirar profundamente, estirar el cuerpo o hacer ejercicios de relajación muscular. Puedes practicar mindfulness o meditación guiada para ayudarte a reducir el nivel de activación fisiológica. Estas técnicas han demostrado ser eficaces para reducir la activación fisiológica asociada a la ansiedad y mejorar la concentración en situaciones evaluativas.
3. Cambia el diálogo interno
Sé consciente de tus pensamientos automáticos negativos y sustitúyelos por mensajes más equilibrados. En lugar de pensar «voy a suspender», reformula: «he estudiado, voy a hacerlo todo lo mejor que pueda».
Recuerda: la autocompasión es más eficaz que la autoexigencia excesiva. En este sentido, la autoexigencia excesiva consiste en imponerte estándares muy altos, a menudo inalcanzables, y castigarte emocionalmente si no los cumples; suele estar acompañada de pensamientos como «no valgo si no saco una nota alta» o «no puedo descansar ni un minuto si no estudio más», y puede generar bloqueo, culpa, ansiedad e incluso abandono de objetivos. Mientras que la autocompasión implica reconocer tus errores o debilidades sin juzgarte duramente, hablándote como lo harías con un buen amigo; significa aceptar que equivocarse es parte de ser humano, y cuidarte emocionalmente en un momento difícil. Las personas autocompasivas tienen menos ansiedad y menor procrastinación, mantienen su motivación, se recuperan mejor del fracaso y presentan mayor resiliencia y bienestar psicológico.
4. Cuida tu cuerpo
Mantén hábitos saludables: duerme lo suficiente (7-9 horas), come de forma equilibrada, hidrátate y haz ejercicio físico moderado. El bienestar físico influye positivamente en tu rendimiento cognitivo y emocional.
5. Establece un calendario con descansos reales
Organiza tus días de forma estructurada. Diseña un plan de estudio que contemple tiempos de repaso, pausas breves y días de descanso total. Usar una agenda visual o una app te ayudará a mantener la constancia sin caer en el agotamiento.
6. Utiliza técnicas de resumen
No estudies sólo memorizando los textos al pie de la letra: haz esquemas, mapas mentales o resúmenes con tus propias palabras. Esto te permitirá repasar más rápido antes del examen y reforzar tu comprensión.
7. Practica con simulacros
Realizar exámenes de práctica te puede ayudar a familiarizarte con el formato de la prueba y reducir el miedo a lo desconocido. Simula las condiciones reales: con el límite de tiempo, en silencio, sin recursos de apoyo, etc. Además, la exposición progresiva a situaciones similares al examen reduce la incertidumbre y mejora la autoeficacia percibida.
8. Crea un pequeño grupo de estudio
Si te resulta difícil estudiar solo/a, habla con tu entorno cercano. Puedes formar un pequeño grupo de estudio o pedir apoyo emocional a familiares y amistades. Sentirte acompañado/a puede disminuir la presión y hacer que el proceso sea más llevadero.
9. Busca apoyo
Habla con tus amistades, profesorado o familia sobre cómo te sientes. No estás solo/a.
10. Recompénsate y desconecta
Cuando termines tu jornada de estudio, haz algo que te guste: salir a caminar, escuchar música, ver una serie o simplemente descansar. Aprender a premiarte te ayudará a mantener la motivación a lo largo del tiempo.
11. Evita estudiar justo antes del examen
El repaso de última hora puede aumentar la ansiedad. Si lo haces, que sea solo para recordar esquemas visuales o palabras clave. Confía en la preparación que ya has hecho.
¿Y durante el examen?
Si te bloqueas durante el examen:
- Haz una pausa, respira lenta y profundamente.
- Lee todo el examen antes de empezar y empieza por las preguntas que te resulten más fáciles.
- Si sientes que tu mente se queda en blanco, cierra los ojos un momento, visualiza un esquema mental y retoma el examen con calma.
- Recuerda: un examen no define tu valor como persona ni tu futuro completo.
Papel del entorno educativo y familiar.
En este contexto, padres, madres y profesorado desempeñan un papel clave. No se trata solo de apoyar, sino de no aumentar la presión. Es importante evitar comentarios como «te juegas el futuro» o «no puedes fallar». En su lugar, refuerza el esfuerzo y muestra disponibilidad emocional y apoyo incondicional.
Las guías internacionales subrayan que el apoyo emocional y la reducción de la presión externa son factores protectores clave frente al estrés académico.
¿Cuándo acudir a un/a profesional de la Psicología?
Si a pesar de aplicar estas estrategias, la ansiedad persiste, sientes que te desborda y afecta significativamente a tu bienestar y/o a tu rendimiento académico, es recomendable consultar a un/a psicólogo/a. Los/as profesionales de la Psicología están formados/as para ayudarte a identificar las causas subyacentes de tu ansiedad y proporcionarte herramientas personalizadas para manejarla.
A este respecto, en los últimos años, diversos expertos, entidades y organizaciones -entre ellas, el Consejo General de la Psicología de España-, han venido poniendo de relieve los beneficios de incorporar la figura del/de la psicólogo/a educativo/a en los centros escolares, como una medida clave para abordar los problemas de salud mental en el alumnado. La evidencia disponible pone de manifiesto que la presencia de estos/as profesionales dentro del contexto educativo, permite mejorar la detección temprana de dificultades psicológicas y emocionales, desarrollar programas de prevención y dotar al alumnado de estrategias de regulación emocional y afrontamiento, aspectos especialmente relevantes en situaciones de alta exigencia académica como los exámenes. Asimismo, su intervención favorecería una evaluación objetiva de las necesidades del alumnado y la aplicación de actuaciones basadas en la evidencia, contribuyendo tanto a la mejora del bienestar psicológico como al rendimiento académico (Orgilés et al., 2025).
REFERENCIAS
Escalona, A., & Miguel-Tobal, J. J. (1996). La ansiedad ante los exámenes: evolución histórica y aportaciones prácticas para su tratamiento. Ansiedad y Estrés, 2(2-3), 195-209.
Fernández-Sogorb, A., Sanmartín, R., Vicent, M., & Gonzálvez, C. (2021). Identifying Profiles of Anxiety in Late Childhood and Exploring Their Relationship with School-Based Distress. International Journal of Environmental Research and Public Health, 18, 948. https://doi.org/10.3390/ijerph18030948
Filgueira Arias, C., & Gato Bermúdez, M. J. (2026). La influencia de la ansiedad y rendimiento académico ante los exámenes; Un análisis contextual tras la pandemia. Escuela Abierta, 29, 39-58.
OECD (2025). Education at a Glance 2025: OECD Indicators. OECD Publishing, Paris, https://doi.org/10.1787/1c0d9c79-en
Orgilés, M., Amorós-Reche, V., Morales, A. y Espada, J. P., (2025). Salud Mental en la Población Infanto-Juvenil en España: Resultados del Estudio Longitudinal EMOCHILD. Centro de Investigación de la Infancia y la Adolescencia. Universidad Miguel Hernández. https://observainfancia.es/informes/
Torrano-Martínez, R., Ortigosa-Quiles, J. M., Riquelme-Marín, A., & López-Pina, J. A. (2017). Evaluación de la ansiedad ante los exámenes en estudiantes de Educación Secundaria Obligatoria. Revista de Psicología Clínica con Niños y Adolescentes, 4(2), 103-110.
Torrano, R., Ortigosa-Quiles, J. M., Riquelme-Marín, A., & López-Pina, J. A. (2020). Test Anxiety in Adolescent Students: Different Responses According to the Components of Anxiety as a Function of Sociodemographic and Academic Variables. Frontiers in Psychology, 11, 612270. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2020.612270
